¿Cómo puedo ayudar?

Muchas de las cosas que usamos todos los días —nuestros teléfonos, la ropa, la comida, los servicios en línea— no surgen de la nada.
Detrás de cada producto hay una cadena enorme de decisiones, empresas e intereses que a veces terminan alimentando el dolor de otras personas.

Algunas compañías venden, invierten, compran, fabrican o prestan servicios a quienes cometen violaciones graves a los derechos humanos.
A veces lo hacen directamente, y otras veces, de forma tan indirecta que la mayoría ni siquiera lo nota.

Son corporaciones que priorizan sus ganancias sin mirar el costo humano.
Y aunque suene duro, parte del dinero que gastamos cada día termina sosteniendo ese sistema.

Por ejemplo, en Palestina, grandes corporaciones —algunas muy conocidas— aportan recursos, tecnología o apoyo económico que, directa o indirectamente, sostienen la ocupación y la violencia.

¿Y que hay de méxico?

Y esto no solo pasa allá.
En México también existen empresas que han explotado comunidades, agotado recursos naturales y desplazado a familias enteras, todo con el mismo objetivo: mantener su crecimiento económico sin importar el costo humano o ambiental.

También es importante que conozcas la verdadera cara de los productos que más consumes. No solo afectar a palestina, sino también a nosotros; los mexicanos.
Aquí puedes leer más sobre el impacto de varias corporaciones en México.