De hojas y mar

Qué bien se sienten el piar de los pájaros y las hojas de los árboles cayendo suavemente a la tierra del suelo.

Esas hojas que caen en Otoño, que caen tal y como surgen los pensamientos en la mente, una a una, sin parar de caer. Y que hasta que no prestamos atención, ni siquiera las vemos.

Los sonidos de la naturaleza que no alcanzo a reconocer, incertidumbre, la incertidumbre vital que nos trae la vida, y que a veces nos trae sorpresas y alegrías, y otras (igual no son tantas), decepciones y lamentos.

Si cierras el puño en el mar, agarrarás un poco de agua, en cambio si lo dejas abierto todo el agua del océano pasará por tu mano.

Qué importante es tener la mente abierta para que distintos pensares, sentires y pareceres pasen por ella, para que nos quedemos con las ideas que conscientemente elijamos, y con ellas devengan planes, acciones y repensares.

La naturaleza, de la que aún parte de ella, hay que ver como a veces parece que se me queda lejos…