Recordando y experienciando lugares anteriores

A mi paso por una ciudad por la que había vivido años atrás,

una ciudad que me llenó de experiencias

que me dió las alas para volar

un territorio desconocido, que me hizo disfrutar de lo allí vivido

¿cómo puede ser que al volver a este lugar

se me llene el corazón de tristeza y de congoja?

¿cómo puede ser que lo que antes me hacía volar

ahora me haga no querer allí regresar?

Gente vivendo en la calle con latas de cerveza vacías

sentimientos de soledad y vacío

en medio de todo ese gentío

en lo que antes gozaba ahora me siento dolido

pese a que quisiese disimular

al pasar por la puerta de tu casa me daban ganas de llorar

de alegría por conocerte, por todo lo que contigo he sentido

Tatuadas en el cuerpo cicatrices sin tinta

tatuadas en la mente sensaciones de alegría y pena

¿Será que volveré algún día?

Será que después de todo este sitio está siendo mi condena,

El haber ido con un poso de tristeza

cambia las lentes en las que veía las calles,

las casas, y en el río la maleza,

pues mas que condena es una experiencia

que con calma y paciencia

me hará tener mas sabiduría para lo que venga

y mirar con unas lentes de colores

y con ojos inocentes

el futuro y el presente que de amor me llenan.

Dentro fuera- Fuera dentro

Que hay que estar bien interiormente para poder cambiar el exterior, que si irse a una montaña a meditar un año o gran parte de una vida es egoísmo.

Desde hace un tiempo vengo pensando que el cambio interior se genera también intentando un cambio exterior. No descuidando el cambio interior, la práctica, llámese espiritual, contemplativa o como queramos llamarla (dejemos los prejuicios aparte) puede que esta práctica nos lleve de forma natural a cambiar el exterior, como afirma el monje budista Mattiew Ricard en el libro titulado El monje y el filósofo en el cual se narran conversaciones con su padre.

No se si será cosa de occidente per sé, o si será cosa de en lo que se ha transformado occidente en los últimos siglos, pero creo que pensar de manera menos dualista nos haría bien. Cuando intentamos ver las cosas de manera no dualista a veces podemos caer en la sensación de no posicionarnos en algo en lo que creemos importante hacerlo, eso puede traer inseguridad, pensar que no tenemos una visión propia de lo que está ocurriendo, esta sensación de inseguridad acarrea malestar, la cuestión es si esa sensación la tengo cuando me comparo con la imágen que tengo de los demás, si este malestar viene debido a la imágen que le quiero mostrar a la gente de mí.

Un amigo decía algo así un día: Algo importante es no tener miedo a hacer el ridículo, sino tuviésemos miedo al ridículo seríamos mas libres. He estado pensando en esto que decía este amigo y creo que bien llevaba razón, aunque quizás el miedo a hacer el ridículo, a mostrarnos diferentes sea la superficie de algo mas profundo, el quedarnos solos.