La vida y sus malabares

a veces vivo la vida como si fuese un malabarista, un malabarista que mueve las bolas con alegría, y como si cada bola fuese una esfera de la vida, que se va intercalando con otras bolas, a veces los colores de las bolas se diferencian, otras veces se funden..

y a veces una bola se cae, y el juego es que se vayan cayendo pero seguir dándole con gracia, que quede bonito, y de repente el malabarista mira al público nervioso..y soprendentemente el público le anima con apláusos. Por el valor que tiene hacer el equilibro.

Y ese juego va con alegría, porque es precioso.

y vamos dándole a las bolas..y a veces se nos caen dos de golpe.. pero ahí las volvemos a recoger. Con cuidado de que no se nos caigan todas de golpe, para no dejar de ser malabaristas, porque está bueno ser lo que en parte elegimos, marcar el rumbo de nuestra vida.. y no dejar de jugar, nunca.