El romance con el capitalismo no nos sacará de la pobreza

Por Rogelio M. Díaz Moreno

El profesor Luis Sexto, en su popular columna del diario Juventud Rebelde, reconviene a cier82764c4aa3ee9bdffe515d7aae3cf6c2_Generictos sujetos sin llamarlos por su nombre por tomarse libertades muy parecidas a las que este servidor se ha tomado, dígase, divulgar por alguna que otra irregular vía mis opiniones críticas respecto a ciertas medidas aplicadas últimamente por el gobierno cubano. En particular, yo recientemente la tomé contra la decisión y Sexto la ha defendido de entregar a inversores extranjeros la administración de centrales azucareros de nuestro país.

En primer lugar, quiero dejar establecida mi consideración por la persona y obra del discrepante, cuyo prestigio, amplio y bien merecido, tiene poca necesidad de que yo abunde más en currículos u honores. Su desacuerdo con los argumentos que despliego en estos ruedos sea yo, o no, la persona cuyas ideas le causan malestar me conduce a meditar con seriedad. La discrepancia de un sabio tómese el cumplido con sinceridad, tal como es extendido, enseña más que la acquiescencia fácil. Aún así, he de persistir en estas ideas, que considero aún no rebatidas, tal vez con mayor grado de detalle y profundización.

En primer lugar, permítaseme reivindicar la dosis cierta de indiscreción que incluye la manera de socialización que aplico. Los problemas que discuto con mis amigos, estamos convencidos, son los mismos que afligen a millones de compatriotas en nuestro verde caimán y tienen un reflejo, en las páginas de nuestra prensa, inversamente proporcional a su extensión y gravedad. No tengo que recordarle a Luis Sexto las deficiencias de nuestros diarios, que él ha sufrido mucho más que yo. Si los medios de divulgación regulares no dan cabida a los sentires, debates, críticas y proposiciones de muchas personas, todo ello se desborda inevitablemente hacia los resquicios de la Internet, la blogosfera, el correo electrónico y hasta el grafiti callejero, en dependencia de las oportunidades y aptitudes de cada cual. Y cuando algún lector discrepa o pide no ser molestado, se ofrecen las correspondientes respuestas o disculpas y se toman las medidas para no volver a perturbar su espíritu.

Ahora, en el tema particular de los convenios con socios extranjeros, es posible que yo deba esclarecer un poco más mi parecer. Estaría de acuerdo, como es natural, con quien me señale que el estado de la planta agroindustrial cubana se caracteriza pr la descapitalización; que se encuentra arruinado por décadas de malas administraciones, insuficientes y deficientes mantenimientos y, cómo ignorarlo o negarlo, padece también de zancadillas colocadas por el malhadado bloqueo estadounidense. Estaría de acuerdo, en principio, con quien adelante la posibilidad de aprovechar oportunidades, socios y mercados extranjeros con los que pueda establecerse una relación de mutua conveniencia. Continue reading

Periódico oficial cubano (re)marca el camino al capitalismo

Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Cada día que transcurre permite apreciar evidencias reveladoras de un fenómeno inevitable: la burocracia todo-centralizadora, que intenta dominar y controlar cada aspecto de la vida económica y social del país mediante métodos autoritarios, al comprender que no tiene manera de montar un sistema económico, eficiente y funcional bajo el monopolio estatal, prepara la transición hacia esquemas capitalistas con la aspiración a mantenerse en puestos de privilegio mediante la metamorfosis de funcionarios a empresarios.

Hace un par de semanas denunciábamos el inicio de la entrega de centrales azucareros a capitalistas extranjeros, bajo el eufemismo de contratos de administración. Veamos esta vez un par de perlas del diario oficial del Partido-Estado-Gobierno, que ilustran perfectamente más escenas de esta tragicomedia.

La incapacidad estatal de asegurar la distribución de toda la producción agropecuaria generada por los campesinos es un mal especialmente doloroso en el contexto nacional de insuficiente producción de alimentos. Quienes siguen la sección Cartas a la dirección habrán encontrado en los últimos días un intercambio que desnuda este fenómeno de una manera muy particular. Ayer, veamos, se publicaba una misiva del Director General de la Empresa de Conservas de Vegetales, que explicaba por qué ciertas unidades en Santi Spiritus no podían asimilar toda la producción de guayabas de un campesino que se quejaba, días antes, de contemplar cómo se le echaban a perder en el campo los quintales de la sabrosa y saludable fruta.

Esto resulta ya bastante grotesco de por sí, considerando las necesidades no resueltas de la población. Pero lo más patético está por manifestarse en otro mensaje, también acogido días antes, que revelaba la perplejidad e indignación de los trabajadores de un centro elaborador y comercializador de dulces donde podrían haber empleado muy bien las dichosas guayabas y, de tal forma, haber evitado las afectaciones económicas sufridas por falta de abastecimiento. De veras que, si esto es el resultado de la planificación de la economía que pregona el gobierno cubano, la CIA que persigue el fin del sistema que tenemos en Cuba no les está pagando a los que son en realidad sus mejores agentes.

La solución de la burocracia

Si bien Carlos Marx desnudó la falta de nacionalidad de las burguesías, otro tanto puede hacerse con las burocracias. Esto puede contemplarse cuando, ante situaciones parecidas, aquellas obran a través de los mismos mecanismos, las mismas motivaciones y miedos.

Por ejemplo, la repulsión a la idea de dar paso al poder de las personas trabajadoras. No importa cuán grande sea el caos que tienen formado los burócratas: la posibilidad de dejar, a quienes tienen en sus manos o cerebros las responsabilidades por las tareas productivas, dirigir y decidir en la administración de sus asuntos no pasa por la cabeza de la nomenklatura. Los voceros que claman su incondicionalidad al socialismo sin haberse molestado en elaborar un cuerpo teórico y filosófico que lo respalde, más allá de la necesidad de una obediencia piramidal prefieren abandonarse al capitalismo, con la esperanza de conservar posiciones de privilegio. La metamorfosis se anuncia mediante un discurso tan superficial y acomodaticio como el de la etapa anterior, que a su vez permite diagnosticar con precisión el fenómeno.

Los que primero experimentan la mutación, pueden al menos hacer gala de alguna originalidad. De aquí que el famoso eslogan enriquecerse es glorioso, del dirigente chino Deng Xiao Ping, haya resultado hasta pintoresco. Su versión caribeña, la que asoma la oreja en el Granma de ayer viernes, es simplemente patética.

En todo caso, se debe reconocer que se apoya en un estado de opinión totalmente preparado, abonado, ansioso, de recibir este tipo de exhortaciones. Ante el descrédito de las variantes anteriores a las que en mala hora se les llamó socialismo, humanamente es natural que a las personas que se les anuncia la otra variante como garantía de felicidad y bienestar, piquen el anzuelo. Con un insignificante barniz que no disimula en lo absoluto la loa cantada al empresario capitalista, presenta nuestro inefable Granma el camino de un moderno hacendado cubano, feliz empleador de un buen número de braceros que trabajan para él.

El periodista correspondiente no parece encontrar nada extraño en la relación de explotación que describe. El emprendedor patrón dirige desde bien temprano las labores de los empleados que obtienen para él, en su finca, abundantes cosechas de viandas y productos como carne y leche. Como la riqueza así generada es producto del trabajo honrado, no resulta escandaloso que el exitoso hacendado se la apropie en su mayor parte. Después de todo, le paga a sus trabajadores un buen jornal mejor que el que obtienen médicos, maestros y demás profesionales cubanos, por cierto. Henry Ford movería su cabeza en un gesto aprobador.

En vano buscará el lector detalles sobre los derechos laborales de los empleados, pues no se comenta, sino escuetamente, que la contratación de los mismos se efectúa a través de una cooperativa. A fuerza de no mencionados, las prerrogativas de asociación, seguridad social, vacaciones pagadas, licencias de maternidad y otras cuestiones de ese tipo, imagino que estén prontas a pasar a la misma categoría que los conceptos de democracia, sociedad civil, derechos humanos y otros inventos del capitalismo para manipular y perjudicar a nuestro país.

La burocracia cubana consiguió primero el dudoso éxito de despoblar las áreas campesinas con su política de restricciones, controles infinitos y acaparamiento de la dirección de la actividad agropecuaria. En estos tiempos no le interesa, evidentemente, el regreso al paradigma de unidades familiares o cooperativas que hagan progresar la actividad económica campesina de manera autónoma, libre, que concierten directamente con los consumidores la comercialización de sus productos y sin explotaciones de por medio. Al menos, en este reportaje que nos ocupa, se proclama abiertamente que ojalá hubiera más empresarios como el descrito. Puerilmente se intenta obviar el hecho que el sudor que produce su riqueza es mayoritariamente ajeno y que, para que haya un hombre que acumula fortuna así, tiene que haber un buen número de otros que no puedan hacer otra cosa sino subordinársele.

Con tal de que haya alimentos, todo es aceptable, se indica sin ninguna clase de rubor. Entonces, para arreglar las cosas que han funcionado mal todos estos años, ¿lo correcto es entregarlos al sector privado? Con tal de que retornar hospitales y escuelas, hoy en mala situación, a un estado funcional, ¿deberíamos privatizarlos? ¿Podríamos fomentar contratistas de seguridad privados, bancos, aerolíneas, maquiladoras, siderúrgicas, todas basadas en la propiedad privada y la contratación de trabajo asalariado? Con base a los materiales que he leído en el Granma, aprecio que el periódico del Partido-Estado-Gobierno, en estos tiempos, se inclina hacia la respuesta afirmativa.

Capitalistas brasileños pasan factura, gobierno cubano paga con centrales azucareros

Por Rogelio M. Díaz Moreno

El gobierno cubano acaba de establecer una empresa mixta con la trasnacional brasileña Odebrecht para la administración del central azucarero 5 de septiembre, en la provincia cubana de Cienfuegos. De esta forma se avanza un tramo más en la instauración de relaciones capitalistas en nuestro país, y se profundiza en la entrega de espacios soberanos de la nación a capitalistas extranjeros. Todo ello, por parte del mismo gobierno que pregona a grito pelado su adhesión a la causa del socialismo y a la defensa del nacionalismo. El hecho nos lo presentan, oficialmente, como un avance para modernizar la industria azucarera y otros muchos bellos objetivos. El ciudadano, no obstante, puede elaborar sus propias consideraciones.

Como es sabido, los empresarios brasileños han aprovechado a Cuba como una plaza donde invertir sus capitales. El bajo precio de una mano de obra altamente calificada; condiciones climáticas generalmente benignas; buena ubicación en las rutas de comercio y gobernabilidad y estabilidad social garantizadas se unen a la necesidad desesperada de apoyo financiero del gobierno cubano para convertir nuestro espacio en plaza favorecida por inversores avispados. Las aventuras más conocidas del gigante sudamericano en la isla antillana son, seguramente, los sembradíos de soya en las provincias centrales y la plaza portuario industrial que se encuentra en construcción, en el municipio de Mariel, un poco al oeste de La Habana.

Por la necesidad que tiene el capital, y que todo economista conoce, de buscar y explotar continuamente nuevos sitios de reproducción, no es extraño que Odebrecht haya explorado una de las industrias cubanas más famosas y con mayor potencial, la de producción de azúcar de caña. Esta última, véase, estaba en condiciones ideales para acoger cariñosamente al monopolio sudamericano.

La antaño locomotora económica cubana permanece actualmente a unos niveles productivos semejantes a los de hace un siglo. El que constituyera principal producto de exportación cubano se ha vuelto una rareza. La vida y la cultura de los trabajadores azucareros cubanos y sus familias ha sufrido un trastorno monumental. La actividad productiva padece de una crónica descapitalización, desórdenes tras decenios de mala administración, insuficiente inversión, desmotivación por parte de obreros y técnicos con ínfima remuneración, degradación de suelos por deficientes políticas agrícolas y una larga lista de calamidades, que permiten mantenerse en zafra a una minoría escandalosa de los centrales azucareros. Continue reading

En torno a los Instrumentos del poderío nacional de los EE.UU.

Por Alejandro L. Perdomo Aguilera

Los instrumentos fundamentales del poderío nacional y de la política exterior y de seguridad de los EE.UU. se articulan en lo fundamental, por los instrumentos militares, políticos, económicos, diplomáticos, ideológicos, culturales e informacionales.

Estos se desarrollan a partir de las prioridades que establece el Estado-Nación para lograr sus objetivos estratégicos a nivel internacional. Mediante su combinación efectiva se logra ejercer influencia no sólo con el uso de la fuerza (militar) o la amenaza de la misma, sino también a través del empleo a fondo de los instrumentos diplomáticos, políticos e informacionales. En este sentido se conforma la política exterior y de seguridad de los EE.UU. para lograr sus objetivos estratégicos.

El uso o combinación de estos instrumentos suele estar condicionado por la coyuntura política, económica o militar que afronte el país, así como por los instrumentos que hayan delineado como preponderantes cada Administración. No obstante, siempre existe una continuidad entre un gobierno y otro, independientemente de que el partido que este al frente sea demócrata o republicano. A fin de cuentas la clase dominante, la elite de poder[1] es la que impone sus intereses prioritarios y en función de ello es que se articulan los instrumentos del poderío nacional.

Por otra parte, cada administración debe trabajar en base al legado dejado por su antecesor, de modo que al término del gobierno de W. Bush, Obama debió esforzarse por emplear instrumentos políticos, diplomáticos e informacionales que mejoraran la credibilidad y la imagen exterior de ese país, sin prescindir por ello de la fuerza militar. Los instrumentos del poderío nacional se combinan y complementan como un complejo de herramientas a utilizar en cada momento, atendiendo a las circunstancias específicas que se afrontan. Continue reading

La nueva izquierda cubana: ¿pura y solita?

Por Haroldo Dilla Alfonso

Hace ya algunas semanas algunos miembros del Observatorio Crítico (OC) —grupo de intelectuales y activistas de lo que se ha dado en llamar una nueva izquierda cubana— prestaron su atención al Llamamiento por una Cuba Mejor y Posible, firmado por varios centenares de cubanos emigrados y residentes en la Isla.

Algunos miembros del OC lo firmaron, considerando que era una buena manera de revalidar sus posicionamientos y trazar puentes con otras personas y grupos, con los que no comparten ideologías, pero sí propuestas concretas sobre el futuro nacional. Creo que esa concurrencia fue un dato cualitativo muy interesante de este documento, que habla de la madurez política de los firmantes. Creo que nos honraron a todos.

Otros no lo hicieron, pues consideraron —al menos fue el caso de dos artículos que leí firmados por Karel Negrete y Rogelio Díaz — que se trataba de un documento democrático liberal del tipo del que es necesario huir si la izquierda alternativa, como también es referido el OC, quiere ser eso mismo, es decir, alternativa. En lugar de cuestiones como el multipartidismo o el ejercicio de libertades, los dos articulistas del OC se recordaban entre ellos que la meta de la izquierda era avanzar hacia la organización del sujeto popular en todos aquellos lugares en que esté, y todo desde una perspectiva anticapitalista. Continue reading

Una meta, dos abismos y un camino

Por Ariel Hidalgo

El Mundo y la época actuales en que nos encontramos los cubanos

El derrumbe del campo socialista de Europa se interpretó en casi todas partes, pero sobre todo en Occidente, como el triunfo del capitalismo sobre el socialismo. Nada más lejos de la realidad, no sólo porque lo que se derrumbaba nada o muy poco tenía que ver con socialismo, sino porque lo que estaba sucediendo era el principio del fin de casi todas las estructuras sociales e instituciones tradicionales del mundo. Tanto los complejos estado-bélico-industriales controlados por grandes bancos internacionales como el modelo de Estado centralizado regido por dictaduras de partido que absorben a toda la sociedad civil, son las dos caras del sistema monopolista de Estado a que condujo el largo proceso de centralización de capitales de la sociedad industrial, marcado por el gigantismo de las grandes fábricas que determinó las estructuras piramidales monopólicas. Esta sociedad industrial, a su vez, es el último período de una civilización humana despiadada y cruel nacida hace más de ocho mil años con un paradigma civilizatorio patriarcal de violencia, muerte, desigualdad y despojo. Estos “civilizados” organizaron estructuras represivas que devinieron en los actuales Estados y organizaron sociedades basadas en la desigualdad de clases y la explotación de unos seres humanos por otros.

La sociedad industrial, basada en el trabajo asalariado, se encuentra hoy en proceso de descomposición por nuevas tecnologías que atentan contra las estructuras de sus dos modelos. Esa tendencia tecnológica hacia el gigantismo en que se fundamentaba el proceso de centralización ha cambiado radicalmente en un giro de 180 grados hacia el pequeñismo y la descentralización cuando en los años 70 del siglo XX se descubrieran los circuitos integrados que permitieron las computadoras personales y una nueva tecnología de la información para hacer posible que cualquier persona pudiera establecer, sólo con un procesador, su propia empresa y que la capacitación de los trabajadores convirtiera al capital humano en el factor más importante del proceso productivo. Las nuevas tecnologías son ya incompatibles con las viejas estructuras que empezaron a derrumbarse en 1989. Por mucho que se teorice en la indagación de las causas de la caída del llamado “socialismo real” de Europa del Este, en el trasfondo siempre estará la raíz madre de todas las causas: una nueva tecnología. Tras el derrumbe del ala más débil de la sociedad industrial comenzó a resquebrajarse la otra ala con una sucesión de crisis regionales que desembocaron en la gran recesión del 2008. La sociedad industrial está en proceso de descomposición y está comenzando otra nueva: la informática. Y aunque los grandes poderes que han regido la industrial siguen pie, están destinados irremediablemente a derrumbarse, y con ellos, toda la civilización patriarcal.

¿Por qué termina también la milenaria civilización patriarcal? Marx había llamado fuerzas productivas al conjunto de factores necesarios para la producción de bienes materiales y había dado a su desarrollo una importancia vital en su doctrina social, pero no se percató de que esos factores poseían dos efectos paralelos antagónicos y que con el desarrollo de fuerzas productivas se desarrollaban también otras fuerzas: las destructivas. Esas fuerzas destructivas habían jugado un papel fundamental en la desaparición de una civilización precedente matriarcal sin clases sociales, basada en un paradigma de paz y amor (1), y había generado la actual civilización patriarcal basada en un paradigma de violencia y despojo. Actualmente esas fuerzas están poniendo en peligro no sólo a esta civilización sino incluso a la vida misma del género humano, porque el peligro no sólo se manifiesta en la tecnología expresamente creada con el fin de provocar muerte y destrucción, sino en aquellas destinadas a la producción de bienes que tienen como efecto paralelo la destrucción del medio ambiente. Continue reading

Las niñas de la Habana Vieja

Por Daisy Varela

He comenzado a morderme las uñas. No termino tragándomelas como cuando era niña y moría de aburrimiento en las clases.

Ahora sólo las mastico con cuidado, evito las cutículas. Tengo unos 24 muy “entretenidos”.

Creo que a la quinta mordida me entero y busco una tijera para ponerle freno a mi tic neurótico.
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A los 12 años solucioné el problema mediante el sabor amargo del esmalte, hoy no podría. Mis dedos serían incompatibles con el resto de mi cuerpo.

Así que cuando en medio de la calle Aguiar me preguntaron si quería pintarme las uñas no pude evitar disparar un “no” gutural a través del pedazo de pan con hamburguesa que tenía en la boca.

No me pinto las uñas. Nada de colores café con leche o rojos 26 de julio.

Después de la negativa inmediata pude notar que la propuesta había sido hecha desde 1,20 metros de altura.

Cinco niñas me rodeaban, una me tiró del brazo:

-¿Quieres que te pintemos las uñas?

Me puso en la cara una bolsa tejida llena de pomos de pintura casi vacíos.

-Mira todos los colores que tenemos. ¿Te gustan?

-Lo hacemos por 1 CUC.

Durante el interrogatorio solo pude fijarme en su vestidito blanco, en el pelo cortado un poco más arriba de los hombros, en su peso corporal.

Debía tener casi 8 años.

Creo que repetí tres veces: No, gracias. A cada negativa me miró asombrada.

Ella no podía creer lo que estaba pasando, yo tampoco.

Logré entender las preguntas unos segundos más tarde, mientras se alejaba saltando sobre los adoquines.

Yo a los 8 dibujaba brujas y princesas, jugaba a cocinar sopa de hierbajos o leía “Lili y el pececito”.

De mi niñez, salvo un plato de lentejas, solo tengo recuerdos agradables.

Aquella niña no pedía limosnas, me ofrecía un servicio. Intentaba trabajar.

Me traía de vuelta la tan criticada imagen de los niños limpiabotas de la República.

Seguro aquella tarde siguió buscando clientes, sacando cuentas…

No supe su nombre ni qué cosa intentaba comprar.

¿Me sucedió algo excepcional o la pequeña es una pionera del trabajo infantil en la isla?

No lo sé. Solo deseo que en otros 50 años no tengamos que hablar de las niñas manicure de la Revolución.

Publicado en Havana Times

La causa libertaria en Cuba

Por Ramón García Guerra

Dedicado al Che Guevara
Ramón García Guerra

Ramón García Guerra

Comentario: Este estudio no personaliza el objeto de crítica. Entienda el lector esta crítica como un posicionamiento de frente a una corriente de pensamiento que busca la reconciliación de la nación (por arriba) y que estaría abriéndose paso a marcha forzada. [Pensamiento de corte socialdemócrata.] Proceso este que facilita la convergencia de actores políticos diversos bajo la confusión que produce la situación de des-gobierno que en la actualidad afecta a los cubanos.

PARTIDARIOS DE LA CONCILIACIÓN

Las luchas de los libertarios han estirado el espectro político hacia la izquierda. Mientras tanto, éstos han ido tomando mayor distancia del centrismo que adopta el gobierno y, finalmente, han abierto un espacio que se ensancha a favor de una socialdemocracia que crece a saltos y cada vez resulta más compleja. La situación de des-gobierno que afecta a la sociedad, así como el avance acelerado de esta fuerza política, podría hoy explicar los excesos de los partidarios del socialismo democrático que ahora discutimos en este artículo. No obstante, nos parece un deber el deslindar la causa libertaria de la ideología, el programa y la militancia de este sector de la izquierda dentro del espectro político de nuestra sociedad. En verdad no se intenta aquí una oposición ante estos compañeros sino de marcar la diferencia para evitar la confusión entre las luchas por un socialismo democrático –que sólo nos llevaría a una redistribución del poder sin modificar la alienación de fondo– y aquella por un proyecto más radical: socialista libertario.

¿Cuáles son nuestras objeciones al respecto?

  1. Sospecho de todos aquellos que hablan de concordia, paz, diálogo, mediación etc. en medio de un contexto de lucha de clases que se agudiza en la Isla. Entendamos que la lucha política en Cuba es entre opresores y oprimidos y no, como lo entienden las élites: entre estatistas, autogestionarios y liberales, o entre autoritarios, demócratas y libertarios. Precisamente, donde la autogestión sólo serviría para reproducir el régimen de explotación que padece la nación y la democracia, sin falta, para justificar un sistema de dominación clasista en contra del pueblo. ¿Cambiamos el actual “silencio de los corderos” por un futuro de “lucecitas montadas para escena”? Continue reading

Elecciones cruciales en Venezuela

Por Armando Chaguaceda

Han pasado 14 años desde que irrumpió en la presidencia venezolana Hugo Chávez y, con él, el proyecto conocido como la Revolución Bolivariana.

Entonces, el hastío con las corruptelas de la IV República y la exclusión de los pobres -afectados por las políticas neoliberales- llevó a la constitución de un frente electoral que candidateó al teniente coronel, quien obtuvo un triunfo por amplia ventaja frente a los otros candidatos, en especial los representantes de los partidos tradicionales.

A partir de ese momento, el nuevo gobierno enfrentó la férrea resistencia de esos partidos, así como de una alianza de medios masivos y clases medias y altas urbanas que apelaron (durante 2002 y 2003) a estrategias desestabilizadoras, incluyendo un fallido golpe de estado. Situación que logró capear el nuevo gobierno, remontando las cotas de legitimidad doméstica e internacional en sucesivos procesos electorales, de 2004 a 2006.

El proceso, al intentar superar los déficits de la IV República, expandió en Venezuela la participación ciudadana y puso la agenda social en el centro del debate. Crecieron las políticas públicas, generando procesos de inclusión de los marginados, al amparo de la renta petrolera. Continue reading

De frentes, alianzas, tácticas, estrategias, sectarismos, democracia y revolución

Por Pedro Campos

Intento aportar algo al debate sobre las alianzas políticas y los frentes, que –con toda razón- preocupa a algunos compañeros de la izquierda, por la eventual contaminación ideológica que se puedan generar entre diferentes posiciones políticas, en colaboraciones tácticas, transitorias, coyunturales, sobre la base de objetivos concretos comunes.

Y efectivamente, tales contaminaciones pudieran darse, si no hay claridad en la estrategia propia y si se confunden los intereses tácticos con los estratégicos.

Llevará a confusiones tácticas, estrategias y a alianzas equívocas, el no tener claros, bien definidos, los propósitos que se persiguen, no disponer de un programa político-económico y social –científicamente fundamentado- que seguir, ni conceptos filosóficos precisos que guíen la acción; o confundir revolución, con gobierno, estado, partido, líderes o cualquiera de estos conceptos entre ellos; desconocer que los valores humanistas se han ido perfeccionado como resultado de un proceso histórico, al que han aportado todas las clases sociales revolucionarias en su momento.

Confundir táctica con estrategia, impide tener una estrategia clara, triunfadora y puede reducir el alcance de una estrategia dada, al creer que logrado un objetivo táctico, ya se llegado a conseguir todo lo que buscado. Creer que cualquier fin se consigue con cualquier medio y que no existe una correspondencia entre ellos y su carácter, es condenarse a cometer errores. Creer que solo existe la verdad propia, que los demás están equivocados, lleva al sectarismo y al aislamiento. Continue reading