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Debatiendo las reformas en Cuba: notas sobre un artículo de Camila Piñeiro
Por Armando Chaguaceda
HAVANA TIMES – Un artículo reciente de la joven académica cubana Camila Piñeiro Harnecker pone nuevamente en discusión las posturas intelectuales y políticas que se dirimen en los debates en torno a las reformas en curso en la isla.
A diferencia de otras clasificaciones más ambiciosas –que relacionan la figura del intelectual con los roles (auto)asumidos en el debate público- Camila prefiere enfocar su mirada sobre los posicionamientos en relación con los tipos de socialismo, las agendas reformistas y las visiones institucionales existentes en la Cuba actual, los que resume bajo el manto de tres enfoques: estatista, economicista y autogestionario.
Un esfuerzo valioso y valiente -dos cualidades no siempre hermanadas- que se agradece, tanto a la autora como a la revista que lo acogió.
Se trata de un texto más que pertinente, pues arroja luz sobre los proyectos de país que pugnan por concretarse a través de las soluciones dadas a problemas nacionales.
Problemas que abarcan la relación mercado-plan -y la naturaleza de este ultimo-, el vínculo entre participación laboral y eficiencia empresarial, la contraposición entre quienes defienden los cambios como mero incremento de un control estatal eficaz, los que lo identifican con una mayor presencia social del mercado y aquellos que apostamos por el lugar que, por derecho, debe tener la población organizada -en tanto vecino, trabajador, consumidor y ciudadano- en la definición de las agendas y rumbos políticos del país.
Detrás de la clasificación que ofrece Camila se esconden no solo apuestas técnicas sino, ante todo, proyecciones ideológicas, íntimamente relacionadas con las “formas de existencia” del intelectual público.
Camila realiza una útil exploración sobre los rasgos de cada una de las tres posturas, con el acierto de reconocer la existencia de hibridaciones y de una compleja correlación de fuerzas, entre estas propuestas, en la arena nacional.
Las críticas que hago al documento son varias y puntuales.
Primeramente, creo que su título puede prestarse a la confusión, pues más que ser estas posturas “visiones que animan los cambios”, solo dos de ellas – la estatista y la economicista- se inscriben empíricamente dentro del tipo de reformas en curso.
La autogestionaria constituye una postura cívica y analítica con muy limitada incidencia real; quizás con la excepción de la anunciada extensión del cooperativismo urbano. Medida sobre la cual habrá que esperar un poco para evaluar su potencial autogestivo dentro de los marcos de un mercado distorsionado -bajo los efectos de una planificación autoritaria- y frente a un aparato estatal acostumbrado a los ucases y la injerencia directa en el tejido socioeconómico.
Otro déficits del enfoque -que se salva únicamente si aceptamos el análisis de Camila como un mapeo de posturas dentro de una amplísima (y a ratos vaga) apelación al socialismo- es que en el texto no se reconoce que estas tres tendencias no son las únicas plataformas y escenarios posibles o deseados por sectores de la población y de las propias elites.
Se obvia la existencia de cuotas importantes de gente que aceptaría el total desmontaje del régimen vigente y su sustitución por una economía de mercado desregulado y una limitada democracia afín al enfoque liberal clásico.
La autora también olvida, al emplazar a la burocracia media como responsable del estatismo, que esa tendencia -hoy hibridada con los aportes economicistas- es el horizonte de toda la dirigencia del estado cubano, desde su cúspide a la base.
Al presentar el fenómeno latinoamericano –que Camila conoce bien por su experiencia de investigación en Venezuela y dado el profundo conocimiento de realidades del continente legado por sus progenitores- la autora tiende a absolutizar sus aristas positivas, las cuales son ciertas y abarcan las políticas participativas, la innovación constitucional y el apoyo a la economía social desplegados en durante la pasada década en varios países de la región.
Sin embargo, obvia que desde hace varios años junto a la tendencia participacionista, democrática y popular, ha ido cobrando fuerza un estilo de hacer política personalista, autoritario y crecientemente desconfiado (y lesivo) respecto a los derechos y autonomía ciudadanos, que hace mella en los avances de ese progresismo en varios países andinos integrados al ALBA.
En Venezuela, por ejemplo, esta tendencia es notoria desde el fallido intento de Reforma Constitucional de 2007, o en los cambios en la legislación y las políticas relacionadas con los Consejos Comunales, que restringen la autonomía de estos y los sujetan más al control presidencial y partidario.
También se aprecia en la aprobación de Decretos Leyes que atentan contra lo estipulado en la Constitución de 1999, así como el avance de la estatización frente a las inicialmente promovidas experiencias cooperativas, de control obrero y cogestión, ahora descalificados como formas capitalistas. Todo lo cual evidencia que el Socialismo del Siglo XXI ha repetido viejos errores del socialismo estatista vigente en Cuba.
Y es que aun cuando las posibilidades de lucha democrática –por las vías institucionales y ciudadanas- sean infinitamente mayores a las de la isla, se está echando demasiado vino nuevo en odres viejos. Eso es lo que explica el descontento de parte de las bases chavistas y los avances de una oposición que pugna por recuperar sus posiciones. Experiencia que no puede ser desconocida por quienes apuestan por los nuevos procesos latinoamericanos como legado útil para los cambios en nuestro país.
Por último, creo que seguir contraponiendo lo participativo con lo representativo –como hace Camila en su texto- puede entenderse como un recurso retórico y práctico para enfatizar la necesidad de nuevas instituciones donde la ciudadanía decida sobre la Política Pública, pero ello es una fórmula científica y empíricamente inexacta.
La democracia contemporánea o es ambas cosas (participativa y representativa) –y además debe llegar a ser también deliberativa, económica, etc.- o no es. Lo que habría que atender es, creo, a la calidad de esa participación y representación.
Y los socialistas cubanos debemos tener muy claro ese asunto, por lo ilustrativos que son los problemas de participación en nuestros Consejos Populares y los déficits representativos de la tristemente llamada Asamblea Nacional.
Que alguien como Camila -joven, intelectualmente preparada e insertada en la institucionalidad científica del país- haya ofrecido este texto es una excelente noticia. Revela que la precaria esfera pública nacional no solo está poblada de diletantes sin agenda, conspiranoicos por encargo y justa rebeldía huérfana de programas y esperanzas.
Al compartir sus ideas, Camila (y gente como ella) se inscribe en la rica y añeja tradición criolla de debate político, desoyendo los criterios -cínicos o cansados- que aconsejan “hacer una carrera exitosa” y “no buscarse problemas”. Y ofrece a las ciencias sociales cubanas –y al socialismo- otra oportunidad para ser parte del mañana nacional.
Publicado en Havana Times: http://www.havanatimes.org/sp/?p=70181
Clérigo ruso renuncia en protesta contra sentencia judicial a Pu ssy Riot
Carta abierta del Diácono Sergio Baránov al Patriarca Cirilo (Kirill)
A Su Santidad Santísimo Patriarca de Moscú y todas las Rusias CIRILO
Del clérigo retirado de la Diócesis de Tambov diácono P. Sergio Baránov
CARTA ABIERTA
¡Vuestra Santidad!
En relación con los vergonzosos acontecimientos de los últimos meses, y en especial con la injuriosa sentencia a Pussy Riot, dictada bajo la instigación directa de la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de personas que por algún malentendido se autodenominan “ciudadanos ortodoxos”, yo, clérigo retirado de la diócesis de Tambov, diácono Sergio Baránov, declaro oficialmente mi completa e incondicional ruptura de relaciones con la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú y suplico que me sea retirado el orden sacro. Sigo siendo cristiano creyente, pero el permanecer en la misma Iglesia con mentirosos, codiciosos e hipócritas lo considero para mí totalmente imposible por razones de ética. Aprecio mi fe, pero quedar –después de lo ocurrido- en el seno de la IOR [Iglesia Ortodoxa
Rusa –OC] significaría para mí aprobar sus acciones y, en consecuencia, ser su cómplice. Considero que la Iglesia como institución necesita de una purificación y renovación – sólo entonces un ser humano honrado y decoroso podría con consciencia limpia nuevamente traspasar su umbral. Llamo a todos y a todas quienes creen sinceramente a que eleven sus plegarias al Señor nuestro Jesús Cristo por una pronta curación de todas las llagas que han lastimado a nuestra santa Iglesia.
Sin entrar en una valoración ético-espiritual del acto por ellas cometido, el cual realmente resulta inadmisible, hoy sin embargo miles de personas se convirtieron en partidarias de Pussy Riot, porque el reciente juicio ha demostrado que a cualquier ser humano lo pueden meter preso por cualquier cosa, motivando tal decisión con cualesquiera razones y de cualquier manera. Se ha creado un precedente, donde una pequeña falta y una simple tontería pueden quebrantar una vida, si llega a entrar en juego la arbitraria voluntad de la burocracia. Se tornan punibles en lo criminal prácticamente cualesquiera pensamientos y acciones, siempre y cuando resulten indeseables para quienes ostentan el poder.
El patriarcado de Moscú, en esencia, fue el iniciador de la incoación de la causa penal y el posterior desarrollo de los acontecimientos. La causa de Pussy Riot consolidó aún más el aislamiento de Rusia respecto al resto del mundo: ya resulta poco que consideren al nuestro un país agresivo y falto de libertades, pues aflora entonces que también es un país plagado de oscurantismo leguleyo-clerical. Ya está claro que este proceso judicial no es el último. Pero, al darle arrancada a esta máquina de represiones, la Iglesia y el poder le dieron arrancada a la máquina de su autodestrucción.
En el momento en que la jueza federal Marina Syrova reconoció que las integrantes de Pussy Riot habían cometido una acción punible por la legislación criminal, no sólo dictó un veredicto de culpabilidad contra esas tres muchachas. Marina Syrova le dictó sentencia a la propia judicatura de Rusia, y causó un gigantesco perjuicio a la Iglesia Ortodoxa, porque juzgó según el articulado de la ley penal a personas que no cometieron ningún delito. Entonces, la santa ortodoxia se torna fundamentalismo ortodoxo, que es lo que tan insistentemente han pretendido los jerarcas eclesiales, sin percatarse de las mórbidas consecuencias de tal empeño. Hemos sido testigos de cómo en pleno siglo 21 en un país laico y supuestamente democrático y de derecho ha tenido lugar en realidad un juicio de Inquisición eclesiástica, donde la exposición de motivos de la sentencia encuentra fundamentos en el Concilio local de Laodicea del siglo cuarto, en el Concilio de Archipresbíteros de la IOR del año 2011, en la carta del sacristán del Templo Catedral de Cristo Salvador, protopresbítero Miguel Riázantsev, y en el memorándum sobre las reglas de comportamiento en el templo, o sea en documentos que pertenecen de manera absoluta a la vida interna de la iglesia, así como la carta de un sacerdote. Y, por cruel ironía, la correspondiente decisión judicial resultó dictada en el nombre de la Federación de Rusia.
De facto, las muchachas de Pussy Riot fueron juzgadas no según el articulado de la ley penal, sino según los conceptos morales que estaban al uso en la temprana Edad Media. Y, según tales conceptos, la Iglesia Ortodoxa Rusa se posiciona como un patrón de moral y eticidad para nuestra sociedad, instalado desde el Estado. A miles de seres humanos les resultó definitivamente claro que nuestra Iglesia está separada no del Estado – nuestra Iglesia se separó a sí misma de Dios y de las personas que creen con sinceridad. No es que vaya a disminuir el número de creyentes – pero a mucha gente ya se les quitó el deseo de traspasar el umbral de un templo.
La decisión judicial introduce un cisma en la unidad íntima de la Iglesia, y hace emerger dos líneas de fuego entre creyentes. Aquellos ortodoxos que perdonaron y oran por las chicas-prisioneras, son quienes –probablemente- hoy constituyen minoría, pero no obstante son el grupo mejor formado, más socialmente activo entre los creyentes; son seres humanos habituados a pensar. En gran medida a ese grupo le pertenece el futuro, porque son personas que influyen en la opinión pública de cada vez más creyentes – pero ellos no desean ser identificados con la IOR, la cual cada vez más se fusiona con el poderío estatal.
Para terminar, deseo decir lo siguiente: imagino cuánta inmundicia, mentiras y palabras obscenas serán derramadas sobre mí por la jerarquía, por mis cofrades y por fundamentalistas ortodoxos, al conocer mi decisión de suplicar que me sea retirado el orden sacro en protesta contra una sentencia absurda e ilegal. No me avergüenzan mis años de servicio religioso en los templos de la ciudad de Tambov. Hace quince años, siendo clérigo del templo de Skorbiáschensk en el monasterio de la Resurrección de Tambov, yo impartía en la escuela Dominical las disciplinas de Teología dogmática, Estatutos del servicio divino y Derecho canónico. Con ayuda de Dios he tenido excelentes discípulos; tres de ellos se convirtieron en sacerdotes, uno es médico en un submarino, otro trabaja como cirujano en el hospital de mi ciudad natal, otro más ejerce el profesorado en un Seminario religioso: ellos me comprenderán, y –espero- no me juzgarán mal.
Que me perdone el Señor, pero yo no les creo ni a las víctimas ortodoxas [de la acción de Pussy Riot en el
templo -OC], ni a quienes se proclaman representantes de los ámbitos de la sociedad civil ortodoxa. ¿Por qué? Porque, según veo, las personas que son verdaderos creyentes conocen la Sagrada Escritura, saben qué fue lo que nos legó el Señor, saben qué significa la palabra caridad, saben qué son la universalidad del perdón y el AMOR! Y saben, en fin, qué es lo que implica el ser coherentes.
En esas muchachitas, prisioneras de conciencia -Nadiezhda [Esperanza], María y Ekaterina [Catalina]-, hay enormemente más misericordia y cristiano amor al ser humano que en quienes las condenan, porque ellas aman la verdad y la justicia, y las siguen: ¡y la verdad – hace libres!
19.08.2012 AD
Un humilde discípulo de Vuestra Santidad
el diácono Sergio Baránov (Baránov Serguey Víctorovich) Traducción: cortesía de Observatorio Crítico; fuente: Патриофил.
¿Se despide Elaine?
El sitioLa Polémica Digital, bitácora personal de la (¿ex?)bloguera cubana Elaine Díaz, acaba de publicar una entrada con el siguiente contenido:
A La Polémica Digital, por BloggersCuba
Desde marzo de 2008 he mantenido este espacio como un sitio reposado de diálogo, de expresión individual y de intercambio de experiencias. “La polémica” rebasó, en pocos meses, el anonimato y la soledad que acompaña a millones de bitácoras en la red, para convertirse en un lugar de discusión de algunos de los temas más acuciantes en la agenda de la ciudadanía cubana. Lo que un día fue sitio de experimentación para obtener el título de licenciada en periodismo devino rincón ineludible para el aprendizaje.
Hoy, después de casi cinco años, me despido de este espacio.
Desde este momento dedicaré más tiempo a la investigación y la docencia, dos actividades que me apasionan y en las que quiero concentrarme más durante los próximos años.
Agradezco profundamente a todos aquellos que alguna vez dejaron su huella por aquí; a quienes, con sus comentarios enriquecieron el debate, a los que enviaron sus impresiones por correo, a los que fueron testigos callados de cada artículo y a aquellos que tuve la suerte de conocer personalmente.
Queda este espacio en la web, abierto para quienes quieran repasar, una vez más, algunos instantes de los últimos cinco años desde el relato personalísimo, subjetivo y no-periodístico de una joven cubana.
Campo Florido, 21 de agosto de 2012
DESDE OC RESPONDEMOS: ¡GRACIAS A TI, ELAINE!
Contra la criminalización de la protesta: Julian Assange apoya a Pussy Riot
En su comparecencia pública desde el balcón de la embajada ecuatoriana en Londres el pasado domingo 19 de agosto, Julian Assange se refirió a la retención y condena de 3 integrantes del grupo punk ruso Pussy Riot: "Hay unidad en la opresión. Debe haber unidad absoluta y determinación en la respuesta".
Pussy Riot, Plaza Roja de Moscú: 8 chicas en acción directa el 20 de enero de 2012. En pleno invierno ruso, la bandera del feminismo radical ondea por vez primera sobre el sitio donde eran proclamados los edictos del Zar y (se dice) cortadas las cabezas de sus enemigos. Esta intervención homenajeó las protestas de diciembre (2011) contra el autoritarismo y la corrupción en Rusia, así como el acto “Por vuestra libertad y por la nuestra” de agosto de 1968, cuando 8 disidentes soviéticos se manifestaron en la Plaza contra la invasión a Checoslovaquia.
Nadia Tolokónnikova, María Aliókhina y Katia Samutsévich.
Tres muchachas de Pussy Riot, grupo feminista de Punk Rock ruso, fueron condenadas el viernes 17 de agosto por un tribunal municipal moscovita a 2 años de prisión por el delito de “vandalismo” a causa de un performance contra Putin realizado en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú el 21 de febrero de 2012. La jueza consideró que la acción –que duró 41 segundos- estuvo motivada por “odio religioso”. En el juicio, las tres acusadas sostuvieron que los motivos eran exclusivamente políticos; la intervención (“culto-punk” según fue definida por las performers), se realizó bajo la consigna “Madre de Dios, ¡líbranos de Putin!”.
La “pecera” del juzgado municipal donde permanecen lxs acusadxs durante la vista.
Aun cuando no se consiente el uso de los templos con fines de propaganda política, muchos comentaristas afirman que es extremadamente peligroso manipular la fe con fines de represión. En sus palabras finales ante el Tribunal, las 3 Pussy Riot presas mencionaron a Sócrates, Dostoievski, citaron el Evangelio y a los poetas del deshielo soviético. La jueza y los alguaciles tuvieron que llamar al orden debido a los fuertes e insistentes aplausos del público después de las palabras de las chicas. No obstante, enérgicos aplausos y ovaciones las acompañaron también mientras abandonaban el recinto judicial.
Ekaterina (Katia) Samutsévich tras las rejas. “Tengan cuidado con lo que dicen, les podremos considerar herederas de los disidentes soviéticos”, aconsejó el instructor del caso a una de las Pussy Riot durante el interrogatorio previo. “Sí, claro que lo somos, eso que Ud. sugiere ¡es un gran honor para nosotras!”, respondió la activista.
Pussy Riot se autoconsideran antiautoritarias de izquierda y parte de la Tercera Ola del feminismo; critican la dictadura, el chovinismo, el culto a la fuerza; promueven la libertad del pensamiento y de la creación, la inconformidad, la prioridad de la persona por sobre la maquinaria estatal, así como los derechos de las mujeres y la libertad de género (renuncia a la contraposición entre la heterosexualidad y la homosexualidad). Luchan contra el autoritarismo y los roles tradicionales de género en la familia despótica. En particular, han apoyado a quienes protestan contra las falsificaciones de las elecciones rusas de 2011 y promueven la renuncia de Putin, a quien consideran símbolo del patriarcado y el sexismo.
Las integrantes del grupo actúan bajo pseudónimos y enmascaradas con pasamontañas de colores; intercambian frecuentemente las identidades entre sí para “evitar la fijación en personalidades concretas”. Es un grupo abierto: no hay membrecía fija. En estos momentos se sospecha que la policía rusa está localizando a otras participantes en la acción de febrero en el templo.
María (Masha) Aliókhina
En el juicio, las 3 muchachas (2 de ellas -Nadia y Masha- son madres) aseguraron no guardar odio religioso de ningún tipo, contra ningún grupo confesional. Una de ellas –Masha, quien también es ecologista y defensora del lago Baikal y de los bosques cuya próxima tala está planificada en los actuales “planes de desarrollo”- es voluntaria activa de una organización caritativa con inspiración cristiana-ortodoxa, que ayuda a niñxs con trastornos psíquicos. Realizó con ellos una serie de talleres para propiciar la creatividad y el desarrollo, en el Hospital Psiquiátrico para Niños No.6 de Moscú.
Nadiezhda (Nadia) Tolokónnikova: “¡NO PASARÁN!”
Nadia es artista y estudiante del 5to año de Filosofía en la Universidad Lomonosov , mientras que Katia es ingeniera informática en programación y fotógrafa.
Katia y Masha en la “pecera” del juzgado.
En la vista, las acusadas reconocieron que pudo haber sido “un error ético” realizar un performance en un templo, pero declararon enfáticamente que su inspiración era política, mientras reafirmaban su rechazo al odio y a la violencia: “nuestra risa es una risa entre lágrimas, nuestro sarcasmo es una reacción contra la arbitrariedad y la ausencia de derechos”.
“Risa entre lágrimas”: Masha sonríe mientras es conducida por la policía a la sala del tribunal.
Otras acciones musicales anteriores de Pussy Riot incluyen la “Kropotkin-Vodka” (noviembre 2011, contra la falsificación electoral y la opulencia de las clases ricas) y “Muerte a la cárcel, libertad a la protesta”, 14 de diciembre 2011, cuando, subidas al tejado de la estación policial donde eran retenidos activistas de un reciente mitin contra la falsificación electoral, las Pussy Riot entonaron una canción con el estribillo:
“¡LA ACCIÓN DIRECTA ES EL FUTURO DE LA HUMANIDAD // LGBT, FEMINISTAS, SALVEMOS NUESTRA PATRIA // MUERTE A LA CÁRCEL, LIBERTAD A LA PROTESTA!”
La otra ceguera
El post La otra ceguera es de autoría de Yusimí Rodríguez
La otra ceguera
Voy a contar una historia de amor que puede resultar un poco cursi, pero que me encantaría haber escrito. La historia de un hombre que provoca un accidente en el que muere su esposa, lo que sería suficiente tragedia para una historia de amor. Pero en el accidente pierden la vida otras seis personas.
¿Cómo se vive tras la pérdida de un ser querido? ¿Cómo se vive con el peso de siete muertes en la conciencia? Intentando salvar otras siete vidas. Ese es el propósito del protagonista de esta historia. Repartirá sus bienes y sus órganos a siete personas. No se tratará sencillamente de siete personas que lo necesiten, sino de siete que lo merezcan. ¿Quién decide esto? A falta de Dios, él mismo. Tejido pulmonar, hígado, riñón, córneas, médula ósea, su propia casa (vivirá en un cuarto alquilado hasta el momento del último paso): donar su corazón. Hasta aquí no hay problemas. No le interesa vivir después de haber perdido, por su propia culpa, a la mujer que amaba.
Como he dicho, debe decidir quiénes, entre varios candidatos, recibirán sus órganos. Para eso, necesita conocerlos, ponerlos a prueba, sin hacerles saber nunca que es su posible donante. ¿Qué sucede? Unos segundos para que adivinen. A estas alturas, con tanto entrenamiento en cine de Hollywood, no debe ser difícil. Nuestro héroe se enamora de la mujer que necesita su corazón.
Perdón, había olvidado aclarar que hablaba de una película: Seven pounds, exhibida en Cuba bajo el título Siete almas. ¿Por cierto, mencioné el color de la piel del protagonista?
Si usted ahora me pregunta qué tiene que ver el color de la piel esta historia, me veré obligada a responderle: absolutamente nada. Y de eso se trata precisamente. El protagonista de esta película es Will Smith. Un actor negro, en una película que no tiene nada que ver con racismo, en la que no está interpretando a un personaje real que es negro. No se trata del socio negro del héroe blanco; del negro que garantiza que el film sea políticamente correcto. Es simplemente un actor negro, en una película en la que no hacía falta un actor negro. ¿Por qué?
Durante años, he tenido en la mente una escena bestial, de una película bestial: Tiempo de matar (ignoro el título en inglés), y para contar esta historia era preciso que el actor, aparte de ser bestial, fuese negro: Samuel Lee Jackson.
La historia: Dos hombres blancos violan a la hija pequeña de Jackson (no recuerdo el nombre del personaje). Los cogen presos, pero como la justicia es sorda, muda y ciega, es comprensible que se enrede en el camino, sobre todo si estamos en el sur de los Estados Unidos, los perpetradores son dos hombres blancos y la víctima, una niña negra. El padre decide tomar un atajo: cose a los violadores a balazos. Y como la justicia es sorda, muda y ciega, y estamos hablando del sur de los Estados Unidos, le toca ser juzgado por asesinato en primer grado, por un jurado compuesto por personas blancas. Su abogado, también blanco, no encuentra una defensa eficaz para salvarlo de la pena de muerte. Negro, te salaste.
La escena: Alegato final de la defensa. El abogado relata a los miembros del jurado la historia de una niña que va a comprar unos huevos que le encargó su madre, y en el camino de regreso, dos hombres la violan repetidamente, la golpean, orinan sobre ella. La niña sobrevivió a esta salvajada y tal vez la olvide; tal vez quede solo como una pesadilla de la que logrará despertar cada mañana. Pero al despertar, cada mañana, le faltará la visión de un ojo, nunca será capaz de tener hijos. El abogado deja que todos los detalles morbosos (y monstruosos) calen en la mente del jurado, y entonces deja caer la frase lapidaria de la película: “Ahora imagínense que es blanca”.
Porque de eso se trata. No de un negro que acribilló a unos blancos que violaron a su negrita; sino de un padre al que cegó la rabia contra dos hombres que violaron a su hija.
No se trata de un negro que provocó un accidente en que murió su negra y otros seis; sino de un hombre que ha tenido que vivir con el dolor de la pérdida y el peso de su conciencia; de un hombre que vuelve a enamorarse cuando cree que no merece estar vivo, ni tiene motivos para estarlo.
¿Por qué Will Smith es el protagonista? Porque es un tronco de actor, que casualmente, es también un hombre negro.
Por cierto, y sin que venga al caso, el director de la película, es un hombre blanco.
También sin que venga al caso, deseo referirme a un texto que apareció en la revista digital Esquife, hace seis años. Su título es “Nuestra ceguera blanca” y ahora aparece al menos en dos blogs y no sé cuántos sitios de Internet; una revista y dos antologías impresas. Es casi un riesgo intentar cogerle las costuras a un texto tan elogiado. Voy a correr ese riesgo.
A propósito, soy la autora de “Nuestra ceguera blanca”.
Una debe preocuparse cuando escribe algo y enseguida aparece gente que la felicita y le da palmaditas en la espalda. Una debe alegrarse, es humano alegrarse, pero una debe también preocuparse al menos un poquito y releer lo que escribió.
Ahora, quisiera que al menos una lectora de ese texto me hubiese preguntado con qué derecho cuestiono que una mujer negra se desrice su pelo, sobre todo si lo hace con su dinero. Quién soy para decirle a usted cómo debe asumir su negritud. Quién soy para decirle que debe asumir su negritud. ¿Llevar el pelo crudo, sin desrizar, es sinónimo de ética, honestidad? En algún momento, el afro y los dreadlocks fueron símbolos de orgullo de la raza negra. Para muchas personas aún lo son. La forma de llevar el pelo puede tener un contenido muy político o responder a una simple moda. Pero si algo me han demostrado los últimos meses, es que con la ética y la honestidad, la forma de llevar el pelo tiene muy poco que ver. Incluso con el talento, la ética y la honestidad tienen muy poco que ver.
En otro momento de “Nuestra ceguera blanca”, hablé de mi corta experiencia como modelo. Insinué que la cortedad de mi carrera se debió al hecho de ser negra. No lo dije directamente; no habría sido tan efectivo. Ni verídico, nadie me dijo nunca que tenía que abandonar la Maisón por ser negra. Lo que escribí: que prescindieron de mis servicios por ser demasiado bajita, y que otras muchachas de mi estatura permanecieron en la Maisón, y eran blancas, es cierto. Pero la relación entre esos hechos no pasa de ser una suposición, que podría ser cierta o no. Nunca lo vamos a saber. Lo cierto es que si iba a referirme a mi etapa como modelo, también pude haber mencionado que varias personas (incluso alguien de piel blanca) trataron de hacerme regresar al mundo de la moda. ¿Por qué no lo hice? Me faltó valor para luchar por mi sueño; o no era mi sueño. Otras modelos negras de este país alcanzaron el éxito (tanto éxito como le es posible alcanzar a una modelo en este país). Si enfrentaron manifestaciones de racismo, solo podrán decirlo ellas. No lo dudo. Pero eso no les impidió llegar a donde querían.
A veces tengo la impresión de que las personas negras solo somos capaces de hablar de la cuestión racial, el racismo. O de que solo nos creen capaces de hablar de la cuestión racial. O de que estamos obligadas a hablar de la cuestión racial. ¿Cómo es posible que haya publicado tres textos de no ficción, y los tres tengan que ver con la cuestión racial? ¿Cómo es posible que la única vez que alguien me ha pedido que escriba un texto para una publicación, me haya pedido que escribiera un texto sobre el cabello de las personas negras, o sea, en el fondo, la cuestión racial; que mi primer texto para el sitio digital Havanatimes, fuera un texto sobre racismo; que ahora esté escribiendo sobre lo mismo?
Somos víctimas de otra ceguera, una ceguera que a veces nos impide ver otra cosa que el racismo, que nos confina a un tema, que nos impulsa a la catarsis. Lo peor, esa catarsis es humana y casi inevitable. E incluso, necesaria.
Demasiado tiempo, hemos padecido un gobierno-partido que alardeaba de haber eliminado el racismo y no estaba dispuesto a admitir su fracaso en este campo (como en otros tantos). Demasiado tiempo, hemos tenido que escuchar que encima estábamos en deuda, y muchos lo creen, por su ignorancia, nuestra ignorancia, de la historia. Demasiado tiempo, hemos padecido una profunda ignorancia de la historia. Demasiado tiempo, hemos esperado que los medios oficiales, voceros del gobierno-partido, considerasen oportuno el tratamiento del tema. Demasiado tiempo, hemos esperado la oportunidad de sentarnos ante la pantalla grande (o la chica, no exigimos tanto) a ver actores y actrices negras interpretando, no a negros o a negras, sino a seres humanos.
Demasiado tiempo, esperamos que llegara el año de los afro descendientes, que por cierto llegó y como todos los años de nuestras vidas, pasó. ¿Qué nos dejó?
Hora de detenerme y respirar. Estoy haciendo catarsis.
No han quedado muchas otras alternativas. No seré quien diga cuando dejar de hacer catarsis, solo puedo intentar detener la mía. Me aterra la posibilidad de regodearme en el papel de víctima, de no querer ser otra cosa que víctima, de limitarme y permitir que me limiten a hablar de la cuestión racial.
Cuidado, y sé que esta idea podría traerme enemigos (si no los tengo ya) con regocijarnos porque de pronto haya más personas negras en el Buró Político del único partido que existe en el país. El poder sigue siendo el mismo. Sobre todo, cuidado con pensar que el mundo sería mejor si hubiese más personas negras en posiciones de poder. Quisiera yo que fuese tan simple, solo que el mundo es más complejo que eso. Los seres humanos somos más complejos que eso. Si una verdad me ha golpeado la cara en los últimos años, con más fuerza en los últimos meses, es que el color de la piel no es un mérito. Ser hombre o ser mujer no constituye, en sí mismo, un mérito. Dicho esto, no espero los halagos y las palmaditas en la espalda que recibí por “Nuestra ceguera blanca”. Una debe decir lo que piensa, aunque se quede sola, sin que eso duela demasiado. Una debe decir lo que piensa, aunque se quede sola y le duela demasiado.
Si a estas alturas del texto, alguien me lee, quisiera volver a hablar de amor, de tragedias humanas que nos afectan tanto a blancos como a negros. Hace un año, o poco más, vi la película “Cosas que perdimos en el fuego”, protagonizada por Hale Berrie, Benicio del Toro y David Duchovni. Cuando arranca el film, Hale es la esposa de Duchovni y tienen dos hijos. Una pareja interracial con hijos, en los Estados Unidos. Una historia que promete, excepto que ese no es el tema de la película. De eso no se habla en la película. Se habla de amor, de amistad, de adicción. Benicio del Toro, mejor amigo de Duchovni, es un adicto a las drogas. Duchovni es el sostén de su esposa y de su amigo. Duchovni quiere ser el sostén del mundo. Interviene en una pelea matrimonial, o más bien en una golpiza matrimonial que un tipo propinaba a su pareja. Termina recibiendo un tiro. Es la historia, una mujer que queda sola con sus dos hijos; un drogadicto que pierde a su mejor amigo. Dos personas que intentan sobreponerse a la pérdida y seguir adelante. Dos personas que intentan ayudarse a vivir. Dos personas que sufren el dolor de la existencia, un dolor que nos parte a todos, negros y blancos. Nadie escapa.
No cuento el final, solo un detalle curioso que me aportó una amiga super cinéfila. Se había pensado en una actriz blanca para el personaje femenino. ¿Y por qué no? Esta no es una película sobre la esclavitud en los Estados Unidos, o sobre la discriminación racial posterior a la esclavitud en los Estados Unidos. Hale Berrie tuvo la oportunidad de leer el guión y decidió que el personaje era para ella. ¿Por qué no? Esta es una historia de amor, amistad, pérdida. Lo que se requería para contarla era una buena actriz, una tremenda actriz. Hale Berrie lo es. Fuente: www.vercuba.com
Este viernes 17: Reggae en Alamar por Marcus Garvey
Por Regina Cano
HAVANA TIMES — Al parecer, los Alamareños y todos aquellos a quienes se les ocurra asistir, disfrutarán de un Concierto de Reggae en homenaje al 125 aniversario del nacimiento de Marcus Garvey.
Este homenaje, que por primera vez ocurrirá en Cuba, tendrá lugar en el Anfiteatro de Alamar, el viernes 17 de agosto entre las 8:30 PM Y 11.00 PM, con un Cover de 5.00 pesos MN. Un género común para grupos de músicos de La Habana, quienes “vienen trabajando en uno de los géneros más representativos del Caribe y menos promocionado en Cuba”. “Sus influencias y aportes a la nueva generación de la música popular son de nuestro interés, así como visualizar una muestra de sus exponentes en La Habana” –explican los organizadores en un promocional. “El homenaje al nacimiento de Marcus Garvey…” será realizado por “…un Grupo de Artistas y Promotores de la Música, con la colaboración de la Dirección Municipal de Cultura de Habana del Este…” –contiene la nota.
Algo más
Según un dato poco conocido, Cuba estaba incluida en la ruta de La Línea de buques de la Black Star Line –fundada por Garvey- para el Regreso a África. Esta ruta incluía a Santiago de Cuba y Banes, en Holguín –lugares de mayor población anglocaribeña y descendientes de esta- donde tuvo mejor aceptación la idea del “Regreso…” cuando Garvey estuvo en Cuba, aproximadamente en el 1921. Marcus Garvey, quien creó el movimiento “Regreso a África” -la Tierra Ancestral- y fundó La Asociación Universal para el progreso de la raza negra y La Liga de las Comunidades Africanas. Sorprendente, interesante y bueno es que en Cuba se celebre la fecha del nacimiento de Garvey -como en otras pocas tierras- para recordar el paso por la historia de una Idea, Esperanza o Ilusión en la que se vieron involucrados negros de América y el Caribe, como un reclamo a aquellos que los arrancaron de sus tierras o un rehacer su destino.
Actualización: se prevé que actuarán 7 SELLOS, HORMIGA BRAVA, SIN SEMILLA, TIERRA QUEMÁ y DAVID D´OMNI. La guagua para Alamar sale a las 8 pm desde alrededores del Capitolio.
Publicado en Havana Times
La necesidad de información es de todos…
Por Félix Sautié Mederos
Recientemente, un muy destacado intelectual cubano a quien le tengo gran estima y consideración, el doctor Esteban Morales, ha publicado en su blog personal un artículo con el título El reto de la Intelectualidad en el que con valentía plantea que los intelectuales cubanos deberían tener pleno acceso a la información y al ejercicio de la crítica. En este orden de pensamiento dice textualmente que la intelectualidad cubana “debe sentir que cuenta con la confianza, la más alta valoración de su espíritu creador y de su libertad de creación”
En resumen, debo decir que lo considero un planteamiento objetivo, importante y muy necesario con el que concuerdo en su conjunto; lo que me ha motivado a añadir por mi cuenta algunas opiniones y criterios personales al respecto, con el ánimo de desarrollar aún más el análisis planteado y participar en el debate que ya se está manifestando, dado el hecho que en los momentos en que escribo este artículo he podido leer algunas reacciones sobre el particular.
Ante todo, quiero decir que entiendo que es totalmente válido que él especifique sus criterios sobre la importancia que tiene para nuestro país el ámbito intelectual cubano, del cual es uno de sus más promitentes representantes; y no estoy de acuerdo con las expresiones de algunas personas que he podido leer en la WEB, que lo descalifican incluso con términos insultantes porque los conceptos planteados por el profesor Morales no coinciden con las opiniones de ellos. Esa no es forma de debatir, reduciendo el tema al plano personal, al insulto y a las veladas amenazas. Lo importante en mi opinión sería analizar los conceptos que se desprenden de esta declaración con todo el rigor y con el espíritu crítico que sea necesario, sin pasar a la fase de las descalificaciones, de los insultos y de las advertencias, porque así no será posible establecer y generalizar el diálogo que con urgencia casi agónica necesita Cuba.
El hecho que en los sectores oficiales y de la dirección del país no se entienda, se rechace y se repudie además la necesidad de un diálogo de todos con todos, en el que no participen únicamente los que no deseen hacerlo o no tengan nada que decir, no autoriza moralmente a los que no estemos de acuerdo con estas actitudes oficialistas de prohibiciones y censuras que tanto daño nos hacen, a coartar el derecho de opinar responsablemente de cualquier cubano, ya sea militante o no; intelectual o trabajador manual; oficialista, disidente o neutral.
En esas condiciones se les daría la razón a quienes desde su posición de poder impiden el desarrollo del diálogo y de la búsqueda de un consenso entre todos los cubanos sin omisiones onerosas, ya sea que vivan adentro o afuera del país.
En este sentido, debo expresar que hay personas que producen un gran cansancio con sus reiteradas opiniones descalificadoras y diatribas contra los que no coincidan con sus criterios por muy justos que puedan considerarse. Estas actitudes constituyen en realidad una práctica estalinista que deberíamos rechazar en conjunto, porque es contraproducente con el propósito de hacer posible una República con todos y para el bien de todos como la soñó José Martí.
No solo Esteban Morales se ha referido a la muy lamentable situación de la política informativa, incluyendo además las prohibiciones que con empecinamiento sostenido se mantienen en relación con la urgente necesidad de liberar el acceso a Internet de todos los cubanos sin excepción.
Existe un verdadero clamor de rechazo de algo que pone a Cuba en unas condiciones de un gran retraso aún por debajo de países menos desarrollados, que en cambio no tienen prohibiciones tan absurdas que impidan a sus ciudadanos acceder a una tecnología símbolo del progreso científico técnico en pleno siglo XXI.
El libre acceso a Internet en la actualidad deviene condición inexcusable para mantenerse al día en los desarrollos de la ciencia y la técnica que abren los camino de la humanidad hacia el futuro que tenemos por delante. Baste con señalar que en lo referido a la libre conexión a Internet, Cuba se encuentra muy por debajo de Haití que es la nación más pobre de América, así como sin las facilidades de equipos personales para estudiantes y de libre acceso generalizado de conexión con precios razonables, incluyendo determinadas gratuidades que se practican en otros países de Latinoamérica y el mundo.
La Historia no podrá absolver esta terquedad oficialista en Cuba porque sus consecuencias inevitablemente no sólo nos afectan en el presente, sino que se extenderán hacia el futuro como si fueran un karma que costará muchos esfuerzos y tiempo para deshacerse del retraso que ya significa. Ninguno de los criterios inmovilistas y retrógrados que se aducen para justificar estas prohibiciones poseen un fundamento válido y en la medida que se demore más su solución, las consecuencias aumentarán el daño a la sociedad cubana.
En consecuencia, respetando todos los criterios que puedan suscitarse al respecto de este complejo planteamiento del amigo Esteban Morales, quiero añadir a sus criterios que si bien la necesidad de información es fundamental para la intelectualidad, no se puede disminuir la importancia que tiene para toda la población sin excepciones de ninguna índole. La necesidad de información es de todos sin excepción, ya sean intelectuales reconocidos, estudiantes o pueblo general.
Ese cambio de mentalidad que se plantea como tan necesario, no podrá desarrollarse efectivamente con la vigencia de esas prohibiciones absurdas y con un acceso tan limitado y estratificado de la información. Mientras más se demoren las soluciones a este agudo problema que es decisivo para nuestro desarrollo social, económico, científico y humano, más nos retrasaremos en relación con los demás países del mundo. Es una responsabilidad que asumen con el presente y el futuro los que tienen poder para resolverlo.
Así es como lo veo y así lo afirmo con mis respetos para las opiniones diferentes. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 13 de agosto del 2012. http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=185158
REPOST: ¡Habrá Revolución!
Por Luis y Sergio Saíz Montes de Oca
…La revolución por su contenido martiano y socialista es enemiga de toda clase de yugo a los valores éticos del individuo y condena cualquier tipo de régimen político donde no se respete el derecho a pensar con libertad. Por eso no puede aceptar ningún tipo de imperialismo, palabra que desde los más remotos tiempos es sinónimo de opresión de hombres por hombres, y condena tanto al que se cubre bajo las formas de un capitalismo draconiano y explotador, como ocurre en los Estados Unidos de Norteamérica, como a los falsos “paraísos del trabajador”, como la Rusia Soviética, no comunista que es otra cosa muy distinta.
Por eso, su posición internacional tiene que ser netamente antimperialista, ya venga del Tío Sam o del “Padrecito de Moscú”. Además, no encaja en nuestra idiosincrasia de pueblo distinto, producto de otros fermentos, otras culturas y otras razas, los sistemas que sirven en los Estados Unidos o en Rusia. […] No queremos ser ni dominados ni dominadores, sólo amantes de la paz y del progreso, y de la efectiva cordialidad internacional propia de los pueblos civilizados no imperialistas.
Los cuáqueros decían: “Ni Rey sobre mí, ni siervos bajo mí”, y a eso aspiramos llegar con la revolución socialista de Cuba, a vivir sin amos y sin siervos, ya que el adjetivo mayor que pueda adjudicarse a un hombre es el de hombre libre.
Donde quiera que exista un ser oprimido, una dignidad de hombre ultrajada; donde quiera que prevalezca la ley de la fuerza sobre la razón; donde quiera que las bayonetas sojuzguen a los hombres; donde se hallen tiranos y dictadores; donde la libertad “ese derecho que tienen los hombres a hablar y pensar sin hipocresía” esté ausente o restringido, en fin donde quiera que la opresión y la injusticia se ceben en las carnes de los débiles, donde manos férreas y llenas de sangre vejen a los hombres… ahí… donde sea, no importa si en la recóndita Rusia o en la cercana América, sin importar clima ni país… ahí donde existan hombres de dignidad y decoro, hombres que prefieren morir a vivir sumidos en oprobios… donde quiera que sea así, ahí…
¡Habrá Revolución!
De: “Cuerpos que yacen dormidos. Obras de los Hermanos Saíz” Editora Abril, La Habana, 1997 (pp. 165-166; 184)
Coletilla de Observatorio Crítico: ¿Qué decir de la intuición, de la sensibilidad de estos muchachos, con respecto al destino de la “URSS” y el “campo socialista” hace 50 años? Los caminos críticos de la izquierda en el enfrentamiento al totalitarismo burocrático, a las oligarquías geopolíticas que usurpan los ideales revolucionarios y las luchas por los derechos de los trabajadores, tuvieron en ellos dos luminosos andadores. Fueron asesinados escasos meses después de la revolución húngara de 1956. Hoy, las juventudes contestatarias e indignadas tampoco creen en padrecitos conductores, ni en restricciones justificadas al decoro… Estos chicos, que escribieron un proyecto de constitución para su Municipio, para que desde él –desde bien abajo y junto a la gente- renaciera la República, probablemente nunca usaron la palabra “autogestión”, pero tenían claro que sin ella no hay ruta a la libertad. No el imposible retorno al punto de partida, sino la conciencia de la radicalidad del cambio necesario, será el instrumento para revalidar hoy las aspiraciones de Luis y Sergio.
















