Unas cosas piensa el elector y otras cosas piensa el elegido

Por Rogelio M. Díaz Moreno

Ahí está el flamante Parlamento cubano, reunido en la última sesión que van a celebrar los diputados en funciones. Y aprovechan para discutir una serie de cuestiones que esclarecen muy bien a cuáles intereses responden y a cuáles no.

Esto de los intereses, es cierto, se puede tachar de subjetivo. Sin embargo, yo desafío a cualquier interesado a salir a la calle en cualquier ciudad de Cuba y preguntar al azar; con seguridad, se va a demorar en reunir 10 personas que afirmen convencidas que no les interesa en lo absoluto el tema de la Reforma Migratoria. Solo le establezco una restricción: que no pregunte en la inmediatez del Palacio de las Convenciones, donde se reúne un grupo que, en el lenguaje de los investigadores, podríamos llamar sesgado. La abrumadora mayoría de las personas en el resto del país, o tiene parientes en el extranjero con los que le gustaría comunicarse con mayor fluidez; o tal vez podría trabajar un tiempo por allá afuera a cambio de un salario que sí alcance para cubrir las necesidades básicas de la familia, reunir algo y hasta tal vez regresar en mejores condiciones; o incluso pertenece a alguno de los grupos relativamente privilegiados, que pueden darse el lujo de salir un par de días a ver cómo es aquello por allá afuera… pero no pueden, pues tienen ante sí una odiosa barrera legalista que se los impide, bajo la exigencia de caros permisos de salida que el gobierno se arroga el derecho de otorgar o no.

Ya no se soporta más la charlita de quien te inculca lo malo que es el mundo exterior y la suerte de tener un papá-estado que te protege, una aristocracia que sabe qué es lo que más le conviene a la plebe ignorante. Ni menos que te exijan una fidelidad esclava por el resto de tus días, en pago por unos estudios o servicios médicos que uno pudiera retribuir con una cantidad razonable de trabajo propio. Las prohibiciones cubanas relativas a los viajes son simplemente violadoras de los derechos humanos, establecidos en varios documentos globales que nuestro gobierno, para mayor escarnio, se ha comprometido a respetar. Tanto se ha hablado de este asunto, tanto se ha aplazado, que alguna vez albergamos la esperanza de que en esta sesión del Parlamento que los cubanos elegimos, esta vez sí, se discutiera ese asunto y se adelantara aunque fuera un poquito. Pero no. Los elegidos no lo consideraron oportuno. En su lugar, decidieron apretar las tuercas en la Aduana a todas las personas que entren en el país con mercancías varias. Esto se explica por la preocupación del gobierno de combatir la industria de la reventa interna de estas mercancías en el país. Esto, a su vez, tendría sentido si se desea proteger a la industria nacional. Pero surge una duda, ¿cuál es y dónde está esa industria, a menos que se cuente la de la importación estatal de mercadería de mala calidad para revendérsela a la población con un IVA del 240%?

Justamente, muchos trabajadores cubanos desearían establecer una industria nacional. Pequeñas y medianas manufacturas podrían hacer florecer la deprimida economía del país con formas verdaderamente socialistas de producción, si tan solo se aprobara el mecanismo legal de formación de cooperativas de producción de bienes y servicios. Tanto se ha hablado de esto otro, se ha defendido tan vehementemente hasta en la prensa oficial, que se pudo llegar a creer que este era el momento en el que el Parlamento iba a escuchar el reclamo de los electores. Pero no. Los elegidos tampoco consideraron que esto fuera oportuno. En su lugar, se discute lo de discutir es una forma de llamarle al proceso previo a la aprobación unánime del documento la nueva Ley Tributaria. Al gobierno le interesa perfeccionar cada detalle del mecanismo de recogerle el dinero de los impuestos a los trabajadores del sector privado.

Otros electores que fueron dejados en la estacada fueron los del sector LGBT. Adiós esperanzas de aprobación del Código de la Familia, que contiene cláusulas reconocedoras de algunos derechos de estas personas. Como todos los demás ciudadanos en Cuba, los miembros de la comunidad LGBT son incitados fervorosamente a comportarse como buenos electores. Ah, pero ¿quién tiene la capacidad para incitar a los elegidos? Nadie la tiene, esto es, nadie con suficiente poder, y que además se sintiera predispuesto a terminar de asumir el principio de igualdad y de combate a las discriminaciones que debieran primar en una sociedad socialista. Parece que el gobierno ya sacó el suficiente crédito de las migajas que le otorgó a este sector y considera que ahora lo puede dejar en la cuneta. Más le interesa, a las autoridades, proseguir su enfrentamiento con los que le arrancan trocitos del pastel sin su permiso, y por eso arremete contra las ilegalidades y corruptelas de menor cuantía.

En fin, que pasó esta legislatura y dejó pasar la oportunidad de hacer historia. Los cambios de alguna trascendencia que ocurrieron en Cuba durante este quinquenio, partieron de ucasses del Consejo de Estado. El Parlamento, por su parte, se concentró en acápites esotéricos de un nuevo código de tránsito y sofismas semejantes en temas intrascendentes. La sociedad civil, sin organización ni representación pública fuerte, protagónica, democrática, no parece tener una manera de lograr que, aquello que ella piense, tenga un efecto diferente al del plañir de un borracho, al que le responde el bodeguero burlón: Hoy no fío, mañana… ¡tampoco!

Stonewall, su legado histórico

Por Alberto Roque Guerra

El 28 de junio de 1969 ha sido considerado mundialmente como un día histórico en la lucha por el reconocimiento de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros.

El bar Stonewall Inn, ubicado en la calle Christopher del Greenwich Village de la Ciudad de Nueva York, fue el epicentro de una de una enconada protesta de jóvenes homosexuales y transgéneros contra la represión policial. Una mirada a este hecho desde nuestros días nos permite apreciar su justo significado en el largo proceso de estas luchas en el mundo, que comenzaron con acciones individuales a finales del siglo XIX y continúan vigentes en la actualidad.

El lugar de los hechos y su tradición de resistencia

Greenwich Village se caracterizó desde su fundación por ser un barrio bohemio y rebelde. En tiempos de dominación holandesa, cuando Nueva York era Nuevo Ámsterdam, los primeros habitantes de la villa se enfrentaron violentamente a las autoridades, en contra de la transformación del trazado de sus calles que permitiera el tráfico de carruajes que invadían poco a poco la ciudad.

Hacia la segunda mitad de los años 60, la calle Christopher llegó a ser un sitio tan frecuentado por personas gay que muchos creían que Gay Street, nombre de una calle ubicada en ese barrio, obedecía a este motivo. Sin embargo, el origen del nombre provenía de 1834, cuando Sydney Howard Gay lideró con éxito una protesta contra la instalación de la infraestructura para trenes elevados en la ciudad.

Stonewall era un negocio de la mafia neoyorkina. El espacio devino casa del té durante la Ley seca y la afluencia de artistas, intelectuales y hombres gays le hizo ganar notoriedad, hasta convertirse en el restaurante Bonnie´s StoneWall Inn en los años 40.

Homofobia a la American way

En 1967 Stonewall Inn. devino bar gay, década en que se produjeron dinámicos cambios sociales y políticos en los Estados Unidos. Los sesenta significaron el renacer del movimiento de las mujeres, la revolución sexual y la expansión del movimiento por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam.

En ese contexto las personas gays, lesbianas y transgéneros eran víctimas de una profunda discriminación y una cruel persecución policial. Las leyes que penalizaban la homosexualidad y las prácticas de terapias reparativas por la medicina eran la norma.

David Carter (2004) en su libro Stonewall, las protestas que encendieron la revolución gay manifiesta que, en 1961 las leyes que penalizaban la homosexualidad en Estados Unidos eran más duras que las aplicadas en Cuba, Rusia o Alemania del Este, países usualmente criticados por el gobierno estadounidense por sus métodos despóticos (1)

En tiempos de la administración de Eisenhower, la Orden Ejecutiva 10450 consideraba a la perversión sexual como causa de investigación gubernamental y de despidos. El Macartismo estimuló el endurecimiento de las leyes contra la homosexualidad y los puritanos de la extrema derecha centraban sus histéricos ataques hacia el abuso infantil como vicio de la homosexualidad.

El espectro del estigma se ampliaba en consecuencia a otras cualidades negativas relacionadas con la ideología, llegando a relacionar la homosexualidad con el comunismo.

La aplicación de electroshocks, terapia farmacológica, castración y lobotomías en Clínicas de Internamiento Psiquiátrico estaban amparados por el delito de sodomía consensual en la ley de 1941 en muchos estados de la unión.

La persecución policial hacia las personas gays y transgéneros estaba a la orden del día. Los bares gays y los sitios de encuentro público eran objeto de redadas policiales. Hacia 1966, alrededor de 100 hombres gays eran arrestados cada semana por solicitar sexo homosexual. El cuerpo de policía de Nueva York tenía la orden de arrestar a toda persona que usara al menos tres prendas de vestuario que no fuese apropiado para su sexo.

Resistencia y activismo político

Aun cuando los sucesos de Stonewall se han universalizado como el nacimiento del Movimiento de Liberación Homosexual, y se ha reconocido como la fecha que conmemora el orgullo gay, el movimiento de resistencia por los derechos de las personas homosexuales había comenzado desde hacía buen tiempo.

En 1950 se funda en la ciudad de Los Ángeles la Sociedad Mattachine. Su fundador, Harry Hay, era miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos. La mencionada sociedad se autodenominó movimiento homófilo y en muy poco tiempo tuvo alcance nacional. Sus objetivos se centraban en cohesionar a las personas gays, educarlas y pasar posteriormente a las acciones políticas.

Sus miembros consideraban que podían eliminar la discriminación y el prejuicio hacia las personas homosexuales mediante la educación sobre la homosexualidad en términos exactos y científicos. Lo anterior chocaba con la percepción de la población y muchos de los argumentos que se esgrimían en las campañas educativas eran aportados por la Psiquiatría y la Psicología, los supuestos expertos sobre homosexualidad. Los nuevos líderes consideraron que el movimiento había perdido su visión política.

Es justo reconocer que los primeros intentos de legitimar a nivel internacional a las personas homosexuales, proviene desde los inicios mismos del uso del término homosexual. El escritor austro-húngaro Karl Maria Kertbeny, fue quien usó el término por primera vez en 1869, y la consideraba como una condición innata al ser humano. Sostenía que las leyes que penalizaban la homosexualidad eran contrarias a los derechos del hombre y que los actos sexuales privados libremente consentidos no debían tener relevancia penal.

Afínales del siglo XIX, el alemán Magnus Hirschfeld fue aún más lejos, al crear un grupo de activismo por los derechos de los homosexuales y abogar por la disolución de la ley 175 que condenaba la homosexualidad en el Código Penal alemán. También fue un destacado investigador en Sexología a quien el fascismo truncó su carrera y su activismo político.

Frente de Liberación Homosexual: la chispa de Stonewall

La persecución y acoso policial en Christopher Street desencadenó una violenta protesta frente al Bar Stonewall. Durante tres noches, gays y transgéneros resistieron la fuerte represión de la policía neoyorquina. Los colectivos homosexuales se unieron a los miembros de la Sociedad Mattachine, tomaron las calles de la ciudad y formaron una nueva entidad política: el Frente de Liberación Homosexual (FLH).

El FLH toma su nombre como homenaje al Frente de Liberación Nacional durante la guerra del Estados Unidos en Vietnam. Se autodefinía como un grupo revolucionario. Resulta interesante el fragmento de la siguiente declaración:

Somos un grupo homosexual revolucionario, de hombres y mujeres, con la conciencia de que no se puede lograr una total liberación sexual a menos que se supriman las instituciones sociales existentes. Rechazamos los intentos de la sociedad de imponernos roles sexuales y definiciones a nuestra naturaleza () Nos identificamos con todos los oprimidos: la lucha del pueblo vietnamita, de los negros, los trabajadores () con todos aquellos que son oprimidos por esta podrida, sucia, vil y jodida conspiración capitalista.

Lamentablemente, el frente vio frustrado sus objetivos fundacionales, que fueron revindicados con el surgimiento del Sida a comienzo de la década de los 80. La adquisición de poder económico de los hombres gay y la exclusión de las lesbianas, de las lesbianas feministas radicales y de las personas trans fragmentaron el movimiento. Las marchas por el Orgullo gay perdieron su significado político, contaminadas por intereses comerciales.

Lo anterior conllevó al surgimiento de otro frente de resistencia a comienzos de la década de 1990: el movimiento Queer. Pero ese sería tema para otro artículo.

Para las y los activistas de las redes sociales del CENESEX, para toda aquella persona que realice activismo de manera individual, así como a la población en general, es fundamental conocer el legado histórico de Stonewall y del movimiento internacional por los derechos de las personas LGBT. Trabajemos de conjunto por el reconocimiento de nuestros derechos, con nuestras propias ideas e iniciativas, sin presiones ni interferencias y en apego a nuestra legítima soberanía. (28/06/2011)

Nota:
(1) Carter D. (2004). Stonewall, the riots that sparked the gay revolution, St. Martin´s Griffin, New York, p.16

Bibliografías consultadas:
1. Carter D. (2004). Stonewall, the riots that sparked the gay revolution, St. Martin´s Griffin, New York, p.16
2. Herzer, Jean Claude. «Homosexual Studies and Politics in the 19th Century: Karl Maria Kertbeny .» Journal of Homosexuality 19, nº 1 (1990).
3. James D. Steakley. The Early Homosexual Emancipation Movement in Germany. (1975).
4. John Lauritsen and David Thorstad. The Early Homosexual Rights Movement, 1864-1935. (Second Edition revised).
5. Molly McGarry, Fred Wasswerman. Becoming visible, an illustrated history of lesbian and gay life in twenty century America. Nueva York: Penguin Studio, The New York Public Library, 1998
6. Manfred Herzer, Kertbeny and the nameless love, Journal of homosexuality, XII 1985, fascicolo 1, pp. 1-26.

Tomado de Web del CENESEX

¿Referendo?

Por Rogelio M. Díaz Moreno

Imaginemos un escenario hipotético en el que a cada ciudadano se le pide que conteste un referendo con una sola pregunta, aparentemente simple, que sería: ¿Debe la ley proteger por igual a todas las familias?

No se apresure en contestar. La cosa tiene su truco. Recuerde que hay muchos tipos de familias. Está la que todo el mundo se imagina: Papá, mamá y uno o más nenés. Por alguna razón, es la que representa el ideal de familia en la mente de la mayoría de las personas, a pesar de que estadísticamente no tiene tantas razones para reclamar ese carácter universal. El papá y la mamá pueden estar oficialmente casados por algún ritual civil o religioso, o no estarlo, vivir juntos o no, tener mucho sexo o no. Existen muchas familias donde falta el papá. O la mamá. O ambos, y hay una abuela o un tío a cargo de los pequeños. U otros arreglos de parientes conviviendo con o sin niños. Interraciales e intrarraciales. De la misma, distintas o ningunas religiones. Polígamas. Poliándricas. De amigos o compañeros hermanados fraternalmente por circunstancias o necesidades de la vida. Heterosexuales. No heterosexuales.

¿Se complica ahora la respuesta? Una cosa podemos decir, basados en vistazos a la historia: muchas veces se respondió a esta pregunta con un solemne, rotundo y sangriento No. Continue reading

Madre lesbiana lucha por recuperar la custodia de su hija o Cuando la justicia pierde ante la homofobia

Por Francisco Rodríguez Cruz

Ya hace un año que Anaíris Diepa Monzón perdió la guarda y cuidado de su pequeña hija en un proceso legal donde el padre de la niña y su propia familia aparentemente conspiraron en su contra para obtener una sentencia que reboza prejuicios y homofobia. El crimen que ella cometió: amar a otra mujer.

La joven de 28 años, residente en el municipio montañoso de Cumanayagua, en la provincia de Cienfuegos, está en este preciso momento envuelta en otro pleito judicial donde solicita ampliar el restringido régimen de comunicación que el tribunal municipal les impuso a madre e hija, como parte de aquel veredicto que ratificó la instancia provincial y el Tribunal Supremo Popular.

Según explica Anaíris, solo puede acceder a la niña en visitas alternas los fines de semana “un sábado o un domingo, entre las nueve de la mañana y las doce del día”, y ni siquiera tiene derecho a llevarla al médico o a pasear a la ciudad de Cienfuegos donde ahora reside con su pareja, luego de que su abuela la expulsara de la casa donde nació, cuando dos años atrás la familia supo que ella mantenía una relación lésbica.

Esta madre desesperada me contactó por teléfono a través de Yosbany Rodríguez, activista del grupo Hombres por la Diversidad (HxD) en ese territorio del centro del país. La muchacha está decidida a continuar la batalla legal para recuperar la custodia de Jennifer de la Caridad “ahora con 8 años y en segundo grado”, pero además, mostró total disposición a hacer pública su historia. Continue reading

Cuestión de clase. Entrevista a Javier Ugarte

Viernes, 7 de octubre de 2011- El filósofo asturiano Javier Ugarte, autor de Sin derramamiento de sangre y Una discriminación universal, presentó en Argentina su último libro, Las circunstancias obligaban (Egales), donde analiza la homosexualidad con herramientas del materialismo histórico: represión o liberación no son independientes de los modos de producción, ni de los mandatos económicos de cada época.

Por Facundo Avalo y Pablo Bylik *

En Las circunstancias obligaban, usted establece una relación entre clase social y homoerotismo, y habla de dos momentos bien diferenciados en esa relación. ¿Qué caracterizaría esos dos momentos?

En el libro se documenta la existencia de una primera generación identitaria, anclada en medios obreros y marcada por la estructura sexo/género, lo que provocaba una escisión entre quienes cumplían su rol de género, como maricones y femmes (mujeres femeninas) y quienes lo alteraban, caso de maricas y bolleras. La segunda generación, alentada por la clase media, se estructura en torno del principio de orientación sexual, lo que sintetiza a bolleras y femmes bajo el principio del lesbianismo y a maricones y maricas bajo el de gays. La lesbiana hereda de la bollera su completa dedicación al homoerotismo y de la femme su adecuación al rol de género, al tiempo que el gay hereda del marica una vida de placeres exclusivamente homoeróticos mientras del maricón hereda el rol de género, incluso hasta el extremo (como los culturistas). El enorme crecimiento de la clase media a partir de la Segunda Guerra Mundial conllevó un predominio de esas clases y, con ello, el desplazamiento de la primera generación identitaria por la segunda.

¿Cómo se fue estableciendo históricamente la relación entre homosexualidad y clase?

Esa relación constituye, en realidad, un subapartado del conjunto sexualidad y clase. Tomemos un factor de primera importancia, la natalidad. Los estudios muestran que las damas (las mujeres de clase alta) alumbraban menos hijos que las obreras y que los primeros vivían más años que los segundos. Paralelamente, un homosexual con recursos disponía de medios para luchar contra la represión de los que carecía un obrero: el primero, de ser detenido en una redada, intentaba sobornar a los policías y, si esto no funcionaba y era sometido a juicio, entonces contrataba abogados. La diferencia conllevaba que, como muestran los archivos, el grueso de los homosexuales enviados a prisión fuesen de clase humilde mientras los adinerados apenas eran sancionados.

¿Cuáles serían los modos de superación de los ordenamientos históricos?

El libro analiza la sociedad desde criterios materialistas y, en concreto, marxistas. Desde esa perspectiva, la vivencia del homoerotismo depende del momento histórico y la clase social; así, la sodomía renacentista se desarrolla desde patrones diferentes a la homosexualidad del siglo XIX, aunque ambas puedan estudiarse desde un sustrato común: el homoerotismo. Cada modo de producción tiene una ley demográfica específica y, por lo tanto, una política de los placeres; la posición del individuo frente a las dinámicas que proceden de estos campos constituye el factor clave para comprender sus apuestas vitales.

¿No podemos pensar en la segregación de las diversidades por fuera de la condición de clase?

Existe segregación por cuestiones de edad, capacidad y género, entre otras. Ahora bien, si cambiamos de clase a la persona, la segregación se transforma: un varón afeminado de clase baja no sufría el mismo proceso de marginalización que otro de clase baja. Igual sucede con inmigrantes ricos y pobres; los factores negativos ligados a la inmigración siempre se asocian con los segundos. Por lo tanto, la clase social constituye un factor de primer orden para entender la vida de un individuo.

¿Por qué cree que, siendo tan importante, casi nunca se analiza el factor clase en las investigaciones sobre género?

El feminismo trabajó las cuestiones de clase hasta los años 70. Luego, con la crisis del discurso moderno, estos análisis desaparecieron del panorama cultural para dejar paso a formas de posmodernidad, como la deconstrucción o el análisis lacaniano. Por lo tanto, el abandono u olvido feminista guarda relación con un movimiento de espectro más amplio (la posmodernidad) que, siguiendo a Frederic Jameson, aún no sabemos si constituye el fin del proyecto moderno o una crisis de carácter temporal, aunque me inclino por lo segundo. En mi opinión, la crisis actual que asuela el Hemisferio Norte conllevará un replanteamiento de los sistemas de análisis social y, en esa medida, resulta factible recuperar los análisis de clase.

Usted afirma que no hubo una prohibición sobre lo afectivo, pero sí sobre el orden sexual en lo homoerótico. ¿A qué se refiere exactamente?

Los poderes públicos apenas se conmueven ante los afectos, pero actúan ante los comportamientos porque éstos repercuten en el espacio público. De nuevo, el tema de la natalidad es paradigmático: el hecho de que los varones dedicaran su cuerpo a la reproducción (y a cuidar y mantener luego de sus descendientes) o a placeres estériles constituía un factor de primera importancia en siglos que han sido la mayoría, donde las autoridades intentaban elevar la natalidad con todos los medios a su disposición. Frente a ello, el hecho de que dos mujeres o dos varones se amasen espiritualmente apenas perturbaba las relaciones sociales.

¿Cómo explica la emergencia de movimientos que pugnan por un cambio en sus condiciones de vida y de reconocimiento? ¿Cuál sería su lectura sobre el caso argentino en estas luchas?

Ante un país como la Argentina, con menor clase media que en Europa y Estados Unidos, el hecho de que los grupos de homosexuales hayan buscado la unión de identidades homoeróticas en proyectos comunes (matrimonio igualitario, ley de identidad de género) constituye una muestra de sensatez y un acierto político. Es probable que en este país la segunda generación identitaria no hubiera tenido fuerza para conseguir esos derechos por sí sola, además de constituir una injusticia el olvido de la primera generación cuando sus elementos (entre quienes se puede incluir a las travestis) aún se encuentran vigentes. De ahí el nombre de los grupos: Glttbi. La diversidad sexual constituye la suma de todas estas fuerzas.

¿Considera que algunas reivindicaciones fueron funcionales al mercado?

Supongo que se trata de un proceso ineludible, como todo lo que guarda relación con las apuestas de las clases media y alta: una vez que desaparece la represión, puesto que sus integrantes disponen de recursos, surgen empresas fundadas o no por homosexuales que se proponen satisfacer sus demandas. Si la clase media hubiera apostado por identidades diferentes a las de lesbiana y gay, el mercado también estaría atento a ofrecerles productos y servicios especializados.

¿No considera que algunas luchas políticas atravesaron un proceso de domesticación al ser incorporadas al campo académico?

Es mayor el peligro de que el campo teórico de las luchas desaparezca por falta de medios y sostén de quienes trabajamos de espaldas a la universidad. Aunque la institucionalización conlleva un riesgo de domesticación, existen formas de luchar contra una asimilación acrítica, mientras la falta de apoyo conlleva una precariedad que, a menudo, se traduce en irrelevancia política.

* Docentes e investigadores de la Facultad de Periodismo y Comunicación/UNLP.

Tomado de Soy, suplemento de Página 12, http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2146-2011-10-11.html

A propósito del asesinato de Federico: Contraluces para un caballo azul

Por Norge Espinosa Mendoza

A 75 años de su asesinato, permanece viva la pasión que sus obras aún despiertan. Ha transcurrido el silencio vil que cubrió o quiso borrar su nombres tras el acto infame que le arrebató la vida, y también han ido sucediéndose, por oleadas, las relecturas que sus escritos merecen. Del Lorca habitual en las academias y escuelas (el del Romancero Gitano, despreciado por Lorca y Dalí; y el de La casa de Bernarda Alba, La zapatera prodigiosa y Bodas de sangre), hemos ido llegando al retrato más profundo que él imaginó para su nombre, en escritos como Poeta en Nueva York y piezas como El público, Comedia sin título, o Así que pasen cinco años, frente a las cuales titubean no pocos directores, dada la temperatura experimental de sus concepciones, y los retos que, como reflejo de su conflicto interior, asatean a esos personajes. Hombres, Caballos, Figuras de Pámpano y Cascabel, Trajes de Novias, Fantasmas. Atravesar el biombo puede revelar lo que hemos cuidadosamente ocultado tras muy sofisticadas máscaras. Los asesinos no habían leído esas piezas de Federico García Lorca. Se hubieran espantado aún más ante lo que él proponía en tales proyectos. Tal vez le habrían disparado con más saña de la que le infligieron de haberle oído leer algunos parlamentos y estrofas de esas últimas entregas.

Ian Gibson, a quien los devotos de Lorca debemos tanto, ha regresado a su rostro y a su biografía para emplazarlo ya de modo definitivo en su carácter de mártir. Al firmar Caballo azul de mi locura, Lorca y el mundo gay, publicado en el 2009, subraya lo que su ampliación de las indagaciones a las que ha dedicado gran parte de su vida ya manifestaban. En Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca, editado en el marco del centenario del poeta, daba más detalles sobre la homosexualidad del granadino, y la lucha que sostuvo consigo mismo hasta esbozar un camino de expresión liberada en sus textos finales y menos conocidos. Agradeciendo la salida a la luz que en 1994 propició la Editorial Cátedra al dejar llegar a los lectores mucha de la juvenilia inédita de Lorca (los poemas, prosas, esbozos teatrales de su adolescencia que permanecían en los archivos familiares), encuentra ahí datos que explican las dudas, traumas y seguridades del gran autor futuro. Una novia imposible en la infancia, una relación no menos imposible con Eduardo Rodríguez Valdivieso, un joven de su Granada, y anécdotas de sus conquistas rápidas con muchachos de origen humilde en la misma localidad, Madrid, Buenos Aires o La Habana, son reveladas en este volumen, que también dilata lo que en Lorca-Dalí: el amor que no pudo ser, dejó que supiéramos. El tomo, impreso por Planeta, a pesar de sus más de 400 páginas, no deja de señalar que muchos datos permanecen silenciados por confidentes y amigos de Lorca, o sus parientes. Ya fallecidos la mayoría de ellos, parece que algunos secretos no se revelarán nunca, o siguen al cuidado de quienes, en algunos casos, han anunciado la destrucción de cartas y documentos que resultarían esenciales. A su manera, Federico se mantiene a contraluz, dejándonos entrever solo una parte de su biografía, escapándose un poco incluso de la mano veraz y comprometida de un investigador tan acucioso como Gibson.

En Cuba, donde Lorca es aún parte de una pasión inacallable, esos tomos no se han publicado y es una lástima. En 1998 se editó finalmente, entre nosotros, El público, la obra de ruptura que el autor de Poema del cante jondo comenzó a escribir en el Hotel La Unión de nuestra capital. A pesar de lo sabido, pruebas hay de que algunos preferirían que Lorca no fuese analizado mediante los textos en los que dejó clara su voluntad sexual, como una metáfora de libertad que llegó a costarle la vida. Hoy, es el autor de Yerma y Doña Rosita la soltera (esa pieza tan chejoviana, andaluza y sutil como pocas). Pero sería ingrato y torpe no entenderlo como el rostro de los Sonetos del amor oscuro, o el atormentado espíritu de la “Oda a Walt Whitman”, y esos fragmentos de cartas y memorias que sobreviven, y que pueden incluso salir a la luz en el momento menos esperado, para revelarnos nuevos detalles de su relación con Rafael Rodríguez Rapún, Cernuda y otros que de maneras diversas pero unidas por el mismo halo de encanto, supieron amarle. Si reducir a Lorca a mártir de los homosexuales sería constreñir su talento y grandeza a una sola esquina del asunto, honrarle como alguien que no dejase ver en ese conflicto parte de su espiritualidad sería, a estas alturas, pecar de ignorantes. Borges, que no simpatizó con él, dejaba creer que su asesinato era la base de su fama post morten. La pervivencia de sus mejores textos teatrales, la polémica que desatan las representaciones de sus obras más complejas (recuérdense las versiones de El público, que alzó aquí Carlos Díaz), desmienten esa afirmación del gran narrador argentino. Su talento, sin embargo, no ha podido librarlo de homenajes fútiles, de reapropiaciones de su legado que se regodean en su lado más externo, y cuántos espectáculos de recortería no hemos visto, que toman fragmentos de aquí y de allá para rendir un tributo servil a lo que debiera ser palabra viva. Eso, cuando no se limita su recuerdo a ocasión formal, con lecturas sordas y simplemente descriptivas, en tono hagiográfico, de lo que fue su existencia; o se persiste en ese Lorca escolar, imagen ya tardía, poco cercana a la que han ido sumando las investigaciones y datos más recientes. Lorca es uno de los pocos autores de la lengua que exige una revisión constante más allá de sus poses y sus lugares comunes. En eso, también, ha de haber parte de su mejor herencia. A ese Lorca quise evocar con Teatro de las Estaciones en un espectáculo como Federico de noche, en el cual un poeta niño se mira en el futuro de sus propias páginas, prefiriendo el reto a invocarlo mediante esas estrategias de pura forma o sastrería teatral tan redundante que casi siempre nos acosa.

Cuando, hace poco, se procedió a la apertura de las fosas comunes en las afueras de Granada para intentar localizar los restos del poeta, hubo también polémica. Sacar al aire ciertos fantasmas y cadáveres hace que las culpas más o menos calladas se remuevan, y pueda tornarse grito lo que para muchos quiso ser ya lápida de silencio. Lo más sorprendente es que, a pesar de lo tenido por cierto durante años, los restos de Lorca no aparecieron donde se esperaba. No se dejó ver, reducido a polvo, huesos o cenizas, lo que quedaría a la luz del poeta que supo sonreír y hacer feliz a tantos en lugares tan diversos. Desde ese contraluz, Lorca pervive. Y sobrepasando la avalancha de gitanos, caballos, lunas, cuchillos y tantos símbolos que algunos solo repiten mecánicamente, guarda un poco de su verdad, y un poco de su enigma, para que volvamos a él no solo en las fechas que recuerdan su nacimiento o su asesinato, sino en cada uno de esos momentos en los cuales vivir se nos descubra como una mezcla persistente de sacrificio y belleza.

Publicado en: bubusopia.blogspot.com/2011/08/federico-contraluces-para-un-caballo.html

Política cultural en Cuba: Lo peligroso del rap vs la sabrosura del humor criollo

Por NegraCubana
Se que es un tema espinoso pero no por ello lo eludiré. Con este post pretendo visibilizar el miedo que le tienen algunos a los textos de rap cuando ni siquiera advierten lo nocivo de algunas presentaciones humorísticas que tienen lugar en nuestra capital. Sucedio así: Estaba yo, por casualidad, antes de hora en el Riviera, aquel domingo 21 que
culminaría el Simposio de hip hop cubano. Decidí entonces esperar dentro de la sala, así aprovechaba y veía la propuesta humorística del cine ese día. Cual sería mi sorpresa al descubrir a un ser llamado ¨El Kerequete de la Risa¨, que apareció en el espéctaculo cuando ya dudaba de que era una presentación en vivo, más de media hora de videos chistes importados, y hasta una imitación de Sabala, que me hicieron pensar que se habían equivocado con el pollo de aquel arroz.
Pues bien, el pollo, que luego me enteré que no era tal (El habanero si lo era pero demoró más de dos horas en arribar a la instalación, por eso el chorizón…), era un cómico cubano, muy reconocido, de quien minutos antes habíamos visto, en la gran pantalla, sus participaciones en el extinto Los amigos de Pepito, aquel programa televisivo que estimulaba la presencia de humoristas aficionados. Pues el mismo hombre en persona, que ahora encarnaba el papel de un borracho, y luego cuando supuestamente había dejado el personaje, propuso chistes de toda índole: misóginos, racistas, homofóbicos, xenofóbicos, etc. Yo, sentada en el cine Riviera a destiempo por voluntad propia, pude advertir los momentos en los cuales ¨El Kerequete de la Risa¨ la tomaría contra los negros, los homosexuales, las mujeres, los orientales, etc. Pero como yo no soy de palo, cuando hube de sentirme rellena de ansiedad, salté del asiento y fui a quejarme con los funcionarios del cine (que pertenece al Proyecto 23 by the way). Como es de esperar, caso omiso. El productor de El Ketequete , algo preocupado por mi malestar, solo se le ocurrió preguntarme (en tres ocasiones) si habían muchas malas palabras en el espectáculo… Y por supuesto la presentación no era para niños, como consta en la promoción que aún conservo. Reflexiono y me preguntoa la vez:
1. Cómo es posible que en un cine del Proyecto 23 de ICAIC, una de las instituciones culturales más importantes creadas por la Revolución se proponga un espectáculo con aquello contra lo cual luchamos muchos a brazo partido: la exclusión y la discriminación?
2. A los humoristas no le piden las letras de sus chistes, tal como pretenden hacer con los canciones de rap? Tanto unos como otros pueden ser revolucionarios y progresistas si asi se lo proponen, o discriminadores y enajenantes si así lo desean, es mi opinión.
3. Qué es lo peligroso, la crítica pensante como la que propone el hip hop, o la complaciente y autodestructiva que en ocasiones brinda el humor (hago la excepción porque, por suerte, hay muy buen humor en la isla que nada tiene que ver con la discrminación).
Tengo bien sabido que las comparaciones nunca (o casi) no son felices, pero mi comentario viene alentado por el hecho de que en un mismo espacio, Cine Riviera de la 23 vedadense, usted puede encontrar, con tan solo dos horas de diferencias, dos posiciones completamente diferentes y antagónicas: Una que dignifica al ser humano y otra que lo ultraja. Vemos lo difícil que es comprender la política cultural cubana? Para terminar: Fuí lo viernes de nuevo al Riviera, a la presentación del grupo OBSESION y caí en coma, un anuncio me advertía que ¨El kerequete¨ estaría again con sus chistecitos, el domingo 28, o sea, ayer. Paso, me dije; pero escribiré en mi bloga…
Publicado en: http://negracubanateniaqueser.wordpress.com/2011/08/29/politica-cultura-en-cuba-lo-peligroso-del-rap-vs-la-sabrosura-del-humor-criollo/

La Gioconda es perfecta: el imperfecto es el periódico Granma

Por Francisco Rodríguez Cruz

Ahora me explico mejor su enigmática y universal sonrisa


En medio de los pasillos del Palacio de Convenciones, mientras las comisiones del Parlamento sesionan y nadie sabe cuándo los diputados discutirán un nuevo Código de Familia que establecería la unión civil para las parejas del mismo sexo, me pongo a leer el periódico Granma, y descubro estupefacto otro comentario homofóbico en la prensa de Cuba.

Esta vez es una crónica de entretenimiento del colega Rolando Pérez Betancourt sobre el célebre retrato de La Gioconda, del italiano Leonardo Da Vinci, en la sección Lecturas para un verano.

Nos cuenta el reconocido crítico cinematográfico y escritor cubano que el Comité Nacional para la valorización de bienes histórico-culturales de Italia dio a conocer una investigación donde concluyen que el modelo para Mona Lisa fue un amante de Leonardo, Gian Giacomo Caprotti, llamado también II Salai, junto con los rasgos ya identificados anteriormente de la joven florentina Lisa Gherardini.

Luego de explicar los interesantes y reveladores detalles que ofreció Silvano Vincetti, presidente del mencionado Comité Nacional, Pérez Betancourt concluye su crónica con una paráfrasis de una broma de muy mal gusto, de una comedia fílmica clásica:

“Así que el Il Salai y la Lisa Gherardini compartiendo un misterio de medio milenio, me digo mientras escribo, y me levanto y voy a la sala para tirarle una nueva mirada al cuadro, y al regresar ante el teclado dispuesto a rubricar el cierre de estas líneas, no se me ocurre nada mejor que recurrir a la clásica frase que Billy Wilder pusiera en labios de Joe E. Brown (Bocaza) al descubrir este, en el final de la comedia Algunos prefieren quemarse, que la identidad sexual del personaje de Jack Lemmon no era la que él pensaba: ̀Nadie es perfecto… Gioconda´.”

¿Piensa de veras Rolando que La Gioconda es a partir de ahora imperfecta porque pudiera haber inmortalizado un amor homosexual de Da Vinci? ¿Supone el crítico que pierde valor una obra artística al reflejar un sentimiento no heterosexual? ¿Ni el autor ni los editores del diario se percataron de que este tipo de chiste al parecer intranscendente es francamente discriminatorio y ofensivo para las personas que tienen una orientación sexual o identidad de género diferente a la que nos impone la cultura heterosexista, machista y patriarcal? ¿Hasta cuándo, periódico Granma?

Publicado en el blog de Paquito el de Cuba

Homofóbico en una calle de La Habana

Por Daisy Valera

Ella gritaba: ¡ven!, ¡te digo que vengas!, ¡ven y clávamelo aquí!

No entendí nada.

Los gritos, mezcla de histeria e impotencia, me hicieron quedarme paralizada en el lugar.

También me detuvieron de golpe sus tetas desnudas y la blusa tirada en el pavimento.

Esas tetas que la marcaban ahora como una mujer y desmentían a sus genitales ocultos en el pantalón.

Era la esquina donde se encuentra el CENESEX.

Recordé enseguida que hace unas semanas se celebraba la jornada contra la homofobia, promovida por este centro y Mariela Castro (hija del actual presidente cubano).

Y la marcha (con conga y todo) que realizaron el 14 de mayo, un considerable número de gays, lesbianas y transexuales.

Pero las imágenes que me llegaban en ese momento eran distintas, un grupo de trannys entre expectantes y asustados hablaban de un cuchillo y de llamar a la policía.

El joven al que la chica semidesnuda le gritaba salió corriendo ante la inminente llegada de una patrulla.

Los policías (y la multitud) lo persiguieron hasta la puerta de su casa que quedaba a pocas cuadras.

Fue entonces que pude ver el cuchillo que llevaba en la mano, tenía más de 10 centímetros: inmenso y peligroso.

Los policías se lo arrebataron, pero el chico escapó en busca de una piedra para lanzarle al tranny exclamando: Oye que tu estas formando, que tu estas formando!…..

Fue entonces que una tonfa contra su cuello lo hizo detenerse, lo empujaron hasta que calló en el piso y lo esposaron.

El tranny gritaba que no se iba montar junto con su agresor en esa patrulla, que le buscaran otra.

Entonces uno de los policías, más molesto que satisfecho por haber cumplido con su deber, le gritaba que se callara.

La frase que utilizó fue:

“Cállate ya chico!”

Y al hablar con uno de sus compañeros le sugirió:

“Espósalo a él también”.

El policía abiertamente irrespetaba a aquella persona que hacía unos instantes había estado en un grave peligro.

Y se encargaba de destilar su propia dosis de homofobia y violencia, mientras en un tono más bajo decía:

“A esta gente no se les puede hacer nada, porque sino lo que te cae arriba….”

Se podría decir que esta fue una historia con final feliz, si no fuera que por otras muchas calles de esta ciudad hay cientos de homófobicos y violentos dispuestos a sacar un cuchillo contra los que son diferentes.

Tomado de Havana Times