HACIA UNA PROPUESTA DE FORTALECIMIENTO DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Diagnostico del movimiento.

Durante los últimos diez años la universidad se viene enfrenando a un proceso de movilización estudiantil que ha afrontado las dinámicas que los gobiernos de turno han puesto a la educación publica y en especial a la educación superior. Con el plan de desarrollo del gobierno de Pastrana la universidad se enfrento a una estrategia que reducía la responsabilidad estatal frente a la financiación de la universidad; frente a ello se genero una movilización que en su momento fue respaldada por las directivas que buscaba defender el carácter público de la universidad y su financiación.

Con la venida de la nueva dirección encarnada en la rectoría de el señor Palacios la universidad afronto la implementación de un proyecto de la universidad que planteaba la consolidación de un proyecto de universidad, que se intento jalonar desde el cierre del 84, que pretendía volcar a la universidad unas necesidades que le imponía al conocimiento plegarse al ritmo devastador de eficiencia y rendimiento del mercado, de acuerdo con una política que pretendía hacer de la educación un negocio que favorezca mas las dinámicas de acumulación de unos pocos y de exclusión de nosotros los muchos. Contra la imposición de este rector, y la implementación de sus políticas nos levantamos y colocamos nuestra vos de protesta.

A pesar de esto las directivas en ese momento ganaron e impulsaron sus políticas que se vieron materializadas con la tristemente celebre reforma académica con la que vino una nueva jornada de movilización estudiantil. Allí peleamos la necesidad de una universidad que no solo pensara la investigación de punta con los postgrados, sino que mantuviera su calidad académica en el pregrado y diera la posibilidad que los estudiantes pudieran responderle al país desde este nivel de profesionalización presentándole alternativas reales de desarrollo a las mayorías de la nación colombiana. Nuevamente, a pesar de las pequeñas concesiones ganadas, nos vimos sumidos en una coyuntura que no cumplió con nuestras expectativas, con la imposición de una reforma que todavía no muestra su lado amable.

Nuevamente hace un año nos movilizamos frente al plan de desarrollo de la presidencia de Uribe, que planteaba un panorama desalentador a la financiación de la universidad, en especial con el problema del vacío pensional, cuya carga hace que al asumir esta responsabilidad la universidad vea inviable su futuro financiero. Salimos nuevamente a las calles, pero la postura intolerante e impositiva de las directivas y del gobierno nacional desmovilizaron un movimiento que lo único que pretendía nuevamente era mantener el carácter critico, responsable y publico de la universidad frente a la sociedad.

Hoy día, la implementación por medio del nuevo estatuto estudiantil de una serie de reformas en la universidad nos hizo de nuevo movilizarnos y asumir nuestro rol activo como estudiantes en el devenir de la construcción de las políticas de la universidad. El movimiento inició exigiendo espacios reales de participación para nuestro sector en la toma de las dediciones que, como en este caso, tanto nos afectan en nuestro que hacer cotidiano. Pero nuevamente nos encontramos con unas directivas intransigentes que no quieren escuchar nuestra voz, y que antes de abrir esos espacios de participación, nos imponen la primera parte del estatuto, la ahora conocida parte académica.

Hasta ahora, y a muy grandes rasgos, este es el diagnostico de la coyuntura a que nos enfrentamos.

Frente a ello, nos movilizamos como hasta ahora nuestras práctica nos lo habían enseñado: salimos a debatir en asambleas, a presionar con los bloqueos y a publicar nuestra postura por medio de comunicados y movilizaciones espontáneas. El movimiento poco a poco nos ha dejado algunas ganancias personales y colectivas pero también nos ha hecho darnos cuenta de muchas de las debilidades que dentro del movimiento estudiantil hay; Es por esto que se hace necesario la discusión frente al que hacer.

Reflexiones frente a la discusión.

En esta oportunidad, y a diferencia de otras coyunturas, hemos logrado avanzar en la estructuración de una propuesta propia frente a la problemática en que nos hemos encontrado. En reuniones de los semestres, en las carreras, en las facultades y a nivel de sede, hemos ido avanzando en la elaboración de una contrapropuesta de estatuto estudiantil en donde no solo se han venido recogido nuestra criticas principales frente a lo que no estamos de acuerdo, sino que ya tenemos bien avanzada la discusión en que consenso y propuestas tenemos para la formulación de un estatuto estudiantil mas de acuerdo con nuestras necesidades.

Pero este es un punto que aun no hemos consolidado. A pesar de las interminables discusiones, aun no tenemos una propuesta mínima que desde los estudiantes podamos defender como nuestra y que nos pueda recoger en una bandera común de lucha. Por lo tanto ésta tarea urgente debe llevarse acabo. Es necesario dejar de discutir y consolidar el cuerpo general de una propuesta que sea aceptada de forma mayoritaria por los estudiantes que nos sirva como caballo de lucha para la negociación en contra de la propuesta que las directivas. Tarea numero uno, un texto final preliminar que condense los insumos de todos los procesos. Podría realizarse mediante la realización de un congreso de un día en que consolidemos el debate y decretemos asambleariamente el estatuto que nos vamos a negociar.

Reflexiones frente a la organización,

En este ir y venir, nos hemos dado cuenta que para que estas discusiones puedan logra ser escuchadas es necesario ir consolidando formas organizativas estudiantiles que garanticen de forma eficaz la voz y el poder estudiantil. Ya hemos ido avanzando también en esto; en diferentes carreras ya se está hablando de consejos estudiantiles, de cabildos, de parches de discusión, de combos conspirativos. Lo primero que se ve necesario es que en los semestres y carreras que se ha visto estas dinámicas se consolide esto, y que en los que no, se empiece a andar, con el apoyo de los que llevan un poco mas de experiencia, no para enseñar sino para compartir visiones. Consolidándolos, debemos avanzar en la organización por facultades. Una de las formas que podría servir para ello es la constitución de consejos estudiantiles de facultad (o el nombre que se le quiera dar) que respondan a las siguientes prioridades.

Primero, el proceso debe superar lo representativo; en este punto debemos pensar que no es suficiente que designemos a algunos para que hablen por nosotros; desde el semestre debemos participar todos, y en el orden que va ascendiendo así debe funcionar en carreras y facultades. Se sabe que por cuestiones metodológicas, en la media en que se va ampliando la participación y el nivel en la organizaron, se va complicando la toma de decisiones colectivas; para solucionar este percance se ve como viable el hecho de que se constituyan unidades de consenso, que puedan irse discutiendo en los espacios más amplios; esto es, si en el semestre vamos llegando a un consenso ya cuando participemos en las asambleas por carrera ya no estaríamos hablando como individuos, sino como la postura del primer semestre, segundo y así seguido.

Esta dinámica no solo serviría para las carreras; en la medida que vamos organizándonos mas ampliamente también podemos hablar de posturas de carreras; un ejemplo, en ciencias humanas no se debatirían las propuestas individuales, sino las que ya han sido llevadas a cabo por las discusiones de departamento: la postura de psicología, la postura de trabajo social, la postura de sociología etc… Obviamente para las asambleas de sede funcionaria sin problema: La postura de ciencias humanas, la postura de derecho, la postura de medicina, etc.…

Uno de los inconvenientes que se encuentra con estas dinámicas es que podrían volverse mono-discursivas, ya que solo se estaría hablando de los consensos, y tal ves de los consenso no de todos sino de la mayoría. Una forma de solucionar este inconveniente es notar también cuales son las cosas en las que no estamos de acuerdo: Llegamos a estos acuerdos, pero en tale s y tales cosas no se tiene una postura común, y debe tratar de respetarse hasta donde se pueda las posturas diferentes, que así no queramos también enriquecen nuestro debate. Lo que si resulta importante es que si todos hacemos parte de las discusiones, también todos seamos parte de la responsabilidad que significa ejecutar las decisiones: Todos deben asumir las decisiones que representen consensos, frente a las otras posturas todos están en su posibilidad de defender sus ideas y posturas.

La otra limitante que se le ve a esta propuesta es que este proceso asambleario si no es organizado puede resultar en un desgaste en las discusiones. Por ejemplo, el hecho que no se tengan temas en común entre los que discuten haría que cuando se llegue a las asambleas de encuentro nos desgastemos en múltiples discusiones, que aunque valiosas, resultarían en aburridas para el común de la gente. Para esto se propone que las asambleas colectivas en las que se encuentre más de un proceso tengan agendas definidas que sean discutidas previamente en los procesos de tal forma que cuando se llegue a las asambleas grandes se pueda discutir de lo mismo y así tomar decisiones. Un ejemplo: Se ve la necesidad de plantear el pliego de lucha; previamente a todas las asambleas se debe tener unos puntos en común a discutir, que en nuestro caso por, decir algo, seria en si estamos de acuerdo con que se plantee un espacio de negociación con el CSU donde se debata la propuesta de los estudiantes y de las directivas. Sabiendo que nuestro objetivo de discusión es éste, en las asambleas de semestre se asumiría una postura que se debatiría en las asambleas de carrera, cuyas conclusiones servirían de insumos para las discusiones de facultad y así sucesivamente.

No podemos forzar a que en la toma de decisiones todos estemos de acuerdo con todo, y a pesar de que suena a repetición, es importante que se sea conciente en que están dispuestos los procesos a comprometerse y en que no. Si después de una discusión una carrera apoya el bloqueo y la otra no, lo primordial seria que si unos no quieren bloquear no lo hagan, pero que si los otros si lo quieren que se respete. Eso si, por encima de todo, debe primar la unidad por que solo siendo contundentes como cuerpo es que lográremos victoria.

Una ultima limitante. Existen quienes quieren y pueden participar en todas las asambleas, desde las más pequeñas hasta la más grande, pero otros no. Para esto, podría pensarse que para hacer operativas las discusiones y garantizar que siempre van a llegar las definiciones, se podría ver como posible la utilización de la figura de voceros. Estos voceros no deben convertirse en representantes, por que ante todo debe primar la responsabilidad individual de la participación y de la propia representación. Entonces éstos voceros servirían mas bien como comunicadores de las decisiones que toman los procesos, se remitirían a entregar los informes de las decisiones que se toman y a devolver a los procesos las posibles críticas o propuestas para todos. Para que éste espacio no se vea viciado por la burocracia ni el clientelismo, se propone que esta vocería no sea eterna, de hecho si solo es una figura de comunicación podría funcionar que no se reeligieran los voceros en los procesos, sino que se diera rotación a estos. Esto no solo nos garantizaría transparencia sino que nos aportaría en el hecho que asumieran más y más personas la responsabilidad de la discusión y de la acción.

Tarea numero dos: consolidar las asambleas por semestre, carrera, facultad y sede utilizando metodologías incluyentes y participativas; Tarea numero tres: consolidar los procesos organizativos, por lo menos en esta coyuntura deberíamos ganar organización a nivel semestral, de carrera y de facultad. La realización de los consejos de facultad es un imperativo.

Reflexiones frente a las próximas acciones a tomar.

Tal ves esta sea la cuestión mas difícil a la que nos enfrentamos, aun así, acá van algunas ideas: La dinámica que hasta ahora ha marcado esta movilización, me refiero a la de anormalidad académica, campamentos y de bloqueo, ha generado que avancemos en las discusiones, en que se abran espacios de encuentro y en dar unos pequeños pinitos de presión frente a las directivas. Pero no nos digamos mentiras, el bloqueo no es una medida efectiva de presión y antes lo que nos ha demostrado es que funciona como una forma de distanciamiento con muchos estudiantes, haciendo que se queden en su casa y que no se involucren en esta coyuntura. Por que no pensar en la posibilidad de superar la necesidad de la anormalidad académica y del bloqueo para construir movilización estudiantil?. Lo primero entonces, es volver a clases, seguir el ritmo académico y así garantizar que la universidad vuelva a tener gente que pueda involucrarse también en las discusiones y en las movilizaciones. Hay que entender algo: normalidad académica no significa normalidad política, y esto es muy importante; La movilización hay que continuarla, pero todos somos concientes que deben ser estrategias mas creativas las que nos hacen falta para movilizarnos y para presionar.

Sabemos que esta es una eterna pregunta sin responder, ¿como presionar desde clases?. Pues bueno ya se han postulado varias alternativas; Hacer un día a la semana de anormalidad general, garantizando que el resto de los días además de estudio también permitan avanzar en la convocatoria y organización de nuestra movilización. Reserva colectiva de cupo: ya se ha planteado varias veces la posibilidad que tenemos estatutariamente de hacer una reserva de nuestro cupo para el siguiente semestre, esto no es una cancelación del semestre que actualmente cursamos, sino utilizar (tal vez como chantaje) el hecho de que no estamos dispuestos a estudiar el próximo semestre por que no vemos garantías con el nuevo estatuto –recordemos, esta como todas las acciones implican que debe ser masivas, no puede ser una acción individual sino grupal. Generar formas alternativas de protesta publica: a varios compañeros no les suena descabellada la propuesta de hacer marchas desnudos para llamar la atención de la opinión publica y también presionar a las directivas (se imaginan mas de mil embolados en la 26?). Buscar un tercero para que actué como facilitador de la negociación que nos sirva de intermediario pero también de presión: Pensarse en convocar a una mesa de Intelectuales (de la talla de Gabo, de Patarroyo, de Fals etc.), una entidad grande (Naciones Unidas, asamblea por al paz, hasta el congreso?), en fin, buscar un tercero frente al que podamos ver legitima y posible nuestra lucha que ayude en el camino de la negociación. Buscar un acto cotidiano que permita fastidiar al CSU para que nos escuche (hacer todas las noches veladas cantando en frente del Uriel, llenar consetudinariamente de cartas los correos de los del CSU con nuestras exigencias mandadas personalmente, caber piquetes en los cursos de extensión, etc.…). Generar caos administrativo: utilizar ciertas peticiones que podamos hacer, y que no nos impliquen problemas, en donde colapsen los medios de tomas de decisión, ejemplo: mandar derechos de petición a consejo de facultad y de sede (muchísimos) para que se pongan mas baños, o mandar derechos de petición para que se pongan mas pupitres. El sabotaje es una opción, el sabotaje creativo mucho mas.

Puede que muchas de estas propuestas suenen inocentes y algunas hasta infantiles, pero ¿por que no?; estas no son las únicas posibilidades, también se puede pensar en tomas de cafeterías, tomas de puestos de vigilancia, tomas de secretarias, que nos hagan sentir, pero que nos garanticen efectividad para fastidiar, pero también para seguir convocando a mas y mas gente.

Si logramos levantar un movimiento estudiantil en clases no solo ganaremos organización y convocatoria, sino que estaríamos marcando un referente dentro de la lucha estudiantil, y así las próximas luchas no estarían determinadas por si bloqueamos o no, sino, como logramos movilizarnos siendo efectivamente creativos. Otra forma de hacer las cosas es posible.

Reflexiones frente al fin político del movimiento

El movimiento que defendemos debe ser claro en algo: Nuestra meta es buscar un espacio de negociación con las directivas de la universidad en el que se plante reformar la parte del estatuto que ya esta decretada, y en el que se abra un espacio de discusión decisorio frente a la parte que aun no lo esta. Toda la presión debe estar encaminada a ello, todas nuestras fuerzas están bajo este objetivo.

Por ultimo y mas importante.

Si luchamos en este momento por el estatuto estudiantil no podemos olvidar que antes que nada estamos luchando por el futuro de una universidad Pública, Popular, Autónoma, Responsable, Critica y Transformadora.

Queremos una universidad pública por que defendemos el derecho que tienen todos y cada uno de los colombianos a estudiar. Creemos en una universidad pública por que el dinero que tributamos no lo queremos para la guerra que beneficia a pocos, sino para el bienestar de la mayoría, y parte de eso significa la educación. Publica en que quepan todos y todas, en que ni uno solo se quede por fuera.

Queremos una universidad popular por que sabemos que tenemos que responder a las necesidades e intereses de las clases populares, por que no queremos seguir favoreciendo a los intereses de los grupos elitistas que nos agobian en el país, por que no creemos en el beneficio de pocos sino de todos, por que el conocimiento debe servir para el bienestar de la sociedad en su conjunto y no de los pocos privilegiados.

Queremos una universidad autónoma, pero responsable, en donde la financiación estatal no implique la manipulación del gobierno de turno, ni por los intereses de los pocos que controlan el estado. Creemos que podemos gobernarnos de forma triestamentaria pero con la mas alta responsabilidad de estar pensando en responder a los que están afuera de nuestro campus. Autonomía no es libertinaje, es gobernarnos sin olvidarnos de la sociedad.

Queremos una universidad deliberante, critica e incluyente, en donde las decisiones sean tomadas con la voz y voto de todos y todas las personas involucradas en la comunidad universitaria, es decir los estudiantes los trabajadores y los profesores. Pero la inclusión no solo nos remite a nosotros, tenemos que pelear por que cada vez mas la sociedad este acá adentro y nosotros aya afuera. La universidad no somos los que vivimos en ella, son además todos a los que debemos compartir nuestro conocimiento allá afuera.

Pero ante todo, queremos una universidad transformadora, que sea conciente que el conocimiento existe es para facilitar la vida de los hombres y acercarlos a su felicidad. Esa vida digna de los hombres (y su consecuente felicidad) solo es posible en una sociedad diferente a la que vivimos, que antes de excluir incluya, que antes de explotar se solidarice, que antes de dominar construya colectivamente, que antes de ahogar de vida. Una sociedad nueva solo es posible con el compromiso de todos, es ese nuestro ultimo y final objetivo.

Compitas de la nacho:

Soñar no nos cuesta nada, construirlo, mucho menos; Arriba la movilización estudiantil, arriba la defensa de la universidad publica, arriba este movimiento que resiste a la indiferencia y la arrogancia.

Somos UN, somos un grito de libertad.

Venceremos.

El apoyo mutuo

Kropotkin: El Anarquismo Darwinista.


Resumen: Una reflexion a proposito de el libro El Apoyo Mutuo de Kropotkin.

Kropotkin “La sociedad humana, sin la ayuda mutua, no podría ser mantenida más allá de la vida de una generación”.

Los estudios naturales, la biología la geografía y a su vez la historia, se rompieron en dos con la llegada en 1859 de “Origen de las especies” escrito por Charles Darwin. El evolucionismo como explicación de las especies abrió a la escena académica la postulación de un paradigma que aun en nuestros días tiene un gran impacto en la explicación del pasado de la naturaleza. Pero ese largo siglo XIX también se vio dinamitado por las punzantes palabras y acciones de hombres y mujeres rebeldes, dispuestos a transformar la humanidad basados en los principios de la libertad y en contra de la autoridad. No podría haber sido otro el resultado en un ambiente tan caldeado por ideas tan influyentes, como el reconocimiento en la escena europea de un teórico de la libertad que justifica su propuesta política, El Apoyo Mutuo, basado en la teoría del influyente naturalista.

Este breve escrito desarrollara las tesis expuestas en el libro elaborado por el escritor ruso, como una expresión de pelea contra los darvinistas competicionistas y a favor de la reivindicación de el apoyo como el factor de evolucion. Como lo recuerda Angel Capelleti en la introducción al texto en su tercera edición en español “Se trata de un ensayo enciclopédico, de un género cuyos últimos cultores fueron positivistas y evolucionistas. Abarca casi todas las ramas del saber humano, desde la zoología a la historia social, desde la geografía a la sociología del arte, puestas al servicio de, una tesis científico-filosófica que constituye, a su vez, una particular interpretación del evolucionismo darviniano”, pero que buscara alejarse de los planteamientos de Thomas Henry Huxley y Herbert Spencer quienes a su ves trataron de utilizar las tesis del darwinismo en una interpretación “Social” para explicar el comportamiento de los hombres pero a partir de la noción de la competencia como principio de evolución. Es por esto que el autor encontrara necesario “demostrar que las costumbres de apoyo mutuo dan a los animales mejor protección contra sus enemigos, que hacen menos difícil obtener alimentos (provisiones invernales, migraciones, alimentación bajo la vigilancia de centinelas, etc.)” y para esto observara como “En muchas vastas subdivisiones del reino animal, la ayuda mutua es regla general, la ayuda mutua se encuentra hasta entre los animales más inferiores y probablemente conoceremos alguna vez, por las personas que estudian la vida microscópica de las aguas estancadas, casos de ayuda mutua inconsciente hasta entre los microorganismos más pequeños”. Dentro de sus observaciones iniciales explicara como “Si tomamos un hormiguero, no sólo veremos que todo género de trabajo – la cría de la descendencia el aprovisionamiento, la construcción, la cría de los pulgones, etc.-, se realiza de acuerdo con los principios de ayuda mutua voluntaria, sino que, junto con Forel, debemos también reconocer que el rasgo principal, fundamental, de la vida de muchas especies de hormigas es que cada hormiga comparte y está obligada a compartir su alimento, ya deglutido y en parte digerido, con cada miembro de la comunidad que haya manifestado su demanda de ello”, y a su vez estos ejercicios de ayuda se pueden observar entre las termitas y las abejas. Así mismo observara como en las aves este gesto se repite, teniendo en cuenta que “La caza en grupos y la alimentación en bandadas son tan corrientes en el mundo de las aves”, que también es evidente en el periodo de las migraciones colectivas en donde hay un cuidado mutuo. Tras analizar diferentes y numerosos casos afirmara que “Se ve, por todo lo que precede que la guerra de todos contra cada uno no es, de ningún modo, la ley dominante de la naturaleza. La ayuda mutua es ley de la naturaleza tanto como la guerra mutua y esta ley se hace para nosotros más exigente cuando observamos algunas otras asociaciones de aves y observamos la vida social de los mamíferos”. Al desarrollar la observación de estos últimos, encontrara que “Las asociaciones y la ayuda mutua son regla en la vida de los mamíferos. La costumbre de la vida social se encuentra hasta en los carnívoros, y en toda esta vasta clase de animales solamente podemos nombrar una familia de felinos (leones, tigres, leopardos, etc.), cuyos miembros realmente prefieren la vida solitaria a la vida social, y sólo raramente se encuentran, por lo menos ahora, en pequeños grupos” y que estas condiciones se repiten entre grandes y pequeños animales, desde la asociación para la caza, como para la crianza de los mas pequeños Este amplio y puntual análisis ira dejando en el relato la conclusión de que si bien Darwin tiene en cuenta el papel de la competencia dentro de la evolución la expresión es empleada “mas bien como imagen o como medio de expresión, no dándole el significado de lucha real por los medios de subsistencia entre las dos partes de una misma especie”, encontrando que definitivamente “Mejores condiciones para la selección progresiva son creadas por medio de la eliminación de la competencia, por medio de la ayuda mutua y del apoyo mutuo”. Cuando el autor comienza a relatar la experiencia del hombre relatara como en los primeros momentos del aparecimiento de este, en la vida salvaje aun “veremos que las huellas más antiguas del hombre, que datan del período glacial o posglacial más remoto, presentan pruebas indudables de que el hombre vivía ya entonces en sociedades” y que en estas sociedades los “ salvajes de ningún modo constituyen “una turba de hombres y mujeres poco unidos entre sí, que se reúnen desordenadamente bajo la influencia de caprichos del momento”. Todos ellos, por el contrario, se someten a una organización determinada”. El análisis etnográfico de comunidades esquimales, del pacifico y de África entre otras tan solo le confirmaran que “Dondequiera que nos dirijamos, hallamos por doquier las mismas costumbres sociales, el mismo espíritu comunal. Y cuando tratamos de penetrar en las tinieblas de los siglos pasados, vemos en ellos la misma vida tribal, y las mismas uniones de hombres, aunque muy primitivas, para el apoyo mutuo. Por esto Darwin tuvo perfecta razón cuando vio en las cualidades sociales de los hombres la principal fuerza activa de su desarrollo máximo, y los expositores de Darwin de ningún modo tienen razón cuando afirman lo contrario”, características que demostraran que “Los hombres primitivos, como hemos dicho antes, hasta tal punto identifican su vida con la vida de su tribu, que cada uno de sus actos, por más insignificante que sea en si mismo, se considera como un asunto de toda la tribu”. Con el crecimiento de la población y la división social del trabajo se fue viendo aparecer las guerras y las estructuraciones verticales, pero a pesar de esto “mientras los guerreros se destruían entre sí, y los sacerdotes glorificaban estos homicidios, las masas populares proseguían llevando la vida cotidiana y haciendo su trabajo habitual de cada día”. El siguiente estadio de la evolución, el del barbarismo, fue mostrando como a pesar de que los grupos tribales fueron desintegrándose y recomponiéndose “muchas tribus fueron impotentes para oponerse a la desintegración: se dispersaron y perdiéronse para la historia. Pero las tribus más enérgicas no se dividieron; salieron de la prueba elaborando una estructura social nueva: la comuna aldeana, que continuó uniéndolas durante los quince siglos siguientes, o más aún”. Este nuevo estado traería consigo as su ves una complejidad en las relaciones, y la forma de solucionarlo fue mediante instituciones, “instituciones, imbuidas de cuidadosas consideraciones sobre qué puede ser útil o nocivo para su tribu o su confederación; y las instituciones de este género fueron transmitidas religiosamente de generación en generación en versos y cantos, en proverbios y tríades, en sentencias e instrucciones”. Al observar diferentes casos en Europa, Asia y América concluirá que “un mismo proceso de desarrollo se produjo en toda la humanidad, con uniformidad asombrosa. Cuando, destruida interiormente por la familia separada, y exteriormente por el desmembramiento de los clanes que emigraban y por la necesidad de aceptar en su medio a los extranjeros, la organización tribal comenzó a descomponerse, en su reemplazo apareció la comuna aldeana, basada sobre la concepción de territorio común. Esta nueva organización, crecida de modo natural de la organización tribal precedente, permitió a los bárbaros atravesar el período más turbio de la historia sin desintegrarse en familias separadas, que hubieran perecido inevitablemente en la lucha por la existencia”, marcando un desarrollo civilizatorio a tal punto que el “progreso -económico, intelectual y moral- que alcanzó la humanidad bajo esta forma nueva popular de organización fue tan grande, que cuando más tarde comenzaron a formarse los Estados, simplemente se apoderaron, en interés de las minorías, de todas las funciones jurídicas, económicas y administrativas que la comuna aldeana desempeñaba ya en beneficio de todos”. Ya la división social del trabajo había creado una clase social que poco a poco acumulando capitales, se impondría sobre la realidad de la mayoría, implantando relaciones de producción serviles con aquellos que se quedaban sin tierras y medios, pero a pesar de ello el autor nos señala que “El desarrollo más fuerte del feudalismo no pudo quebrantar la resistencia de la comuna aldeana: se aferraba firmemente a sus derechos; y cuanto, en el siglo noveno y en el décimo, las invasiones de los normandos, árabes y húngaros, mostraron claramente que las mesnadas guerreras en realidad eran impotentes para proteger el país de las incursiones, por toda Europa los campesinos mismos comenzaron a fortificar sus poblaciones con muros de piedras y fortines. Miles de centros fortificados fueron erigidos entonces, gracias a la energía de las comunas aldeanas; y una vez que alrededor de las comunas se erigieron baluartes y murallas, y en este nuevo santuario se crearon nuevos intereses comunales, los habitantes comprendieron en seguida que ahora, detrás de sus muros, podían resistir no sólo los ataques de los enemigos exteriores, sino también los ataques de los enemigos interiores, es decir, los señores feudales. Entonces una nueva vida libre comenzó a desarrollarse dentro de estas fortalezas. Había nacido la ciudad medieval.”.

En esta ciudad medieval se encontrarían tanto las relaciones de dominación por parte de los señores feudales, como las de solidaridad entre la gente común y silvestre que se asociaba manteniendo los niveles de apoyo ya trazados en el pasado, siendo la expresión de organización en la ciudad medieval “una federación doble: de todos los jefes de familia reunidos en pequeñas confederaciones territoriales -calle, parroquia, koniets- y de individuos unidos por un juramento común en guildas, de acuerdo con sus profesiones. La primera federación era fruto del crecimiento subsiguiente, provocado por las nuevas condiciones”, haciendo entonces de esta ciudad una “unión estrecha con fines de ayuda y apoyo mutuos, para el consumo y la producción y para la vida social en general, sin imponer a los hombres, por ello, los grillos del Estado, sino, por el contrario, dejando plena libertad a la manifestación del genio creador de cada grupo individual de hombres en el campo de las artes, de los oficios, de la ciencia, del comercio y de la organización política”. Al explicar la comoposicion de las guildas Kropotkin nos cuenta que “no era una Corporación de ciudadanos puestos bajo en control de los funcionarios del Estado; era una confederación de todos los hombres unidos para una determinada producción, y en su composición entraban compradores jurados de materias primas, vendedores de mercancías manufacturadas y maestros artesanos, medio oficiales, compaynes y aprendices. Para la organización interna de una determinada producción, la asamblea de todas estas personas era soberana, mientras no afectara a las otras guildas, en cuyo caso el asunto se sometía a la consideración de la guilda de las guildas, es decir, de la ciudad. Aparte de las funciones recién indicadas, la guilda representaba aún algo más”; esta propuesta de organización se contraponía a los intereses de los reyes y la nobleza, y pretendían mantener los lazos de solidaridad a pesar de las exigencias de los dominadores, al punto que “mientras los pretendidos pacificadores -los reyes, emperadores y la Iglesia- fomentaban la discordia, y ellos mismos eran impotentes contra los rapaces caballeros, el impulso para el establecimiento de la paz y la unión provino de las ciudades”. El periodo medieval fue entonces un momento de crecimiento de ciudades pero también de asociación y de federalización en donde “las ligas y las uniones entre pequeñas unidades territoriales, lo mismo que entre los hombres que se unían con fines comunes en sus guildas correspondientes, y también las federaciones entre las ciudades y grupos de ciudades, constituyó la esencia misma de la vida y del pensamiento de todo este período”, en donde uno de las mejores expresiones de esta mentalidad de época se aprecia en las construcciones de catedrales e iglesias, y esto “no solamente porque cada edificio y cada ornato arquitectónico fueron concebidos por hombres que conocían por la experiencia de sus propias manos cuáles efectos artísticos pueden producir la piedra, el hierro, el bronce o simplemente las vigas y el cemento mezclado con guijarros; no sólo porque cada monumento era el resultado de la experiencia colectiva reunida, acumulada en cada arte u oficio, la arquitectura medieval era grande porque era la expresión de una gran idea. Como el arte griego, surgió de la concepción de la fraternidad y unidad alentadas por la ciudad”. Pero la concentración de poder y la acción del naciente estado absolutista serian un rival fuerte frente a las acciones de los hombres del común, bien nos relata el autor cuando señala que “Durante dos o tres siglos, los jurisconsultos y el clero comenzaron a enseñar, desde el púlpito, desde la cátedra universitaria y en los tribunales, que la salvación de los hombres se encuentra en un estado fuertemente centralizado, sometido al poder semidivino de uno o de unos pocos; que un hombre puede y debe ser el salvador de la sociedad, y en nombre de la salvación pública puede realizar cualquier acto de violencia: quemar a los hombres en las hogueras, matarlos con muerte lenta en medio de torturas indescriptibles, sumir provincias enteras en la miseria más abyecta”, mecanismo que poco as poco fueron haciendo debilitar a la ciudad como entidad, cayendo en el yugo avasallador del monarca; aun así “la corriente de ayuda y apoyo mutuo no se apagó en las masas, y continuó fluyendo aún después de esta derrota de las ciudades libres”. Con la consolidación del estado, tras la centralización en la monarquía absolutista pero a su ves con el advenimiento de la sociedad moderna y las revoluciones burguesas, el ataque a las coaliciones de apoyo por parte de la burocracia centralista se vio agudizado llegando a el momento en que “al final del siglo XVIII., los reyes del continente europeo, el Parlamento, en Inglaterra, y hasta la convención revolucionaria en Francia, aunque se hallaban en guerra, entre sí, coincidían, en la afirmación de que dentro del Estado no debía haber ninguna clase de uniones separadas entre los ciudadanos, aparte de las establecidas por, el estado y sometidas a él”. A pesar de esto nos insiste en el hecho que “las instituciones de la comuna aldeana responden tan bien a las necesidades y concepciones de los que cultivan la tierra, que a pesar de todo, en Europa hasta en la época presente está aún cubierta de supervivencias vivas de las comunas aldeanas, y en la vida aldeana abundan aún hoy hábitos y costumbres cuyo origen se remonta al período comunal”. Uno de estos ejemplos nos lo demuestra las aldeas suizas donde “se conservan, hasta ahora, muchos hábitos y costumbres de ayuda mutua.

Las veladas para descascarar nueces, que se realizan por turno en cada hogar; las reuniones al atardecer para coser el ajuar en casa de la doncella que se va a casar; las invitaciones a la “ayuda” cuando se construyen casas y para la recolección de la cosecha, y de igual manera para todos los trabajos posibles que pudieran ser necesarios a cada uno de los comuneros; la costumbre de intercambiar los niños de un cantón a otro con el fin de enseñarles dos idiomas distintos, francés y alemán, etc., todo esto es un fenómeno completamente corriente”. Llegando entonces a su momento contemporáneo, Kropotkin nota que aunque “poblaciones enteras son periódicamente reducidas a la miseria y al hambre; las mismas tendencias vitales son despiadadamente aplastadas en millones de hombres reducidos al pauperismo de las ciudades; el pensamiento y los sentimientos de millones de seres humanos están emponzoñados por doctrinas urdidas en interés de unos pocos. Indudablemente, todos estos fenómenos constituyen parte de nuestra existencia. Pero el núcleo de instituciones, hábitos y costumbres de ayuda mutua continúa existiendo en millones de hombres; ese núcleo los une, y los hombres prefieren aferrarse a esos hábitos, creencias y tradiciones suyas antes que aceptar la doctrina de una guerra de cada uno contra todos, ofrecida en nombre de una pretendida ciencia, pero que en realidad nada tiene de común con la ciencia.” Ratificando su tesis primaria. Es por esto que concluye diciendo que “ Dicho más brevemente, ni las fuerzas abrumadoras del estado centralizado, ni las doctrinas de mutuo odio y de lucha despiadada que provienen, ordenadas con los atributos de la ciencia, de los filósofos y sociólogos obsequiosos, pudieron desarraigar los sentimientos de solidaridad humana, de reciprocidad, profundamente enraizados en la conciencia y el corazón humanos, puesto que este sentimiento fue criado por todo nuestro desarrollo precedente. Aquello que ha sido resultado de la evolución, comenzando desde sus más primitivos estadios, no puede ser destruido por una de las fases transitorias de esa misma evolución. Y la necesidad de ayuda y apoyo mutuos que se ha ocultado quizá en el círculo estrecho de la familia, entre los vecinos de las calles y callejuelas pobres, en la aldea o en las uniones secretas de obreros, renace de nuevo, hasta en nuestra sociedad moderna y proclama su derecho, el derecho de ser, como siempre lo ha sido, el principal impulsor en el camino del progreso máximo”.

Como se ha podido observar, Kropotkin a pesar de las estructuras mentales propias de su tiempo (el evolucionismo salvajismo, barbarie, civilización ya revaluado por diferentes autores) innova proponiendo toda una interpretación historiográfica en donde el desarrollo de la humanidad ha sido dado gracias al apoyo y a la organización social. Deja en el tinterillo la cuestión de la competencia como una fuerza destructiva mas no propositiva, y afirma de forma contundente que el hombre con el hombre han construido una sociedad en medio de los intentos de dominación, y que pueden por medio de una liberación del estado y la construcción de una sociedad libre de autoritarismos hacer de la humanidad una comunidad de apoyo muto social, sin explotación ni miseria.

Anarquismo y Universidad Publica

Uno de los pilares infranqueables del anarquismo como practica de vida, es el rechazo que hacemos frente al estado. Esto es así por que éste garantiza una de las condiciones que mas atacamos en la sociedad, esto es la dominación. El estado garantiza la dominación de la clase de los poseedores sobre los desposeídos con la protección legal de la propiedad, cuya inviolabilidad hace que los que no tenemos mas que nuestras manos para sobrevivir nos toque conseguir nuestro sustento vendiendo nuestra habilidad y fuerza a quienes controlan las empresas donde podemos trabajar. Esta entre muchas más razones, hace que el estado sea uno de nuestros más importantes enemigos.
Pero cuando hablamos del Estado, no solo estamos haciendo referencia a las instituciones normativas y represivas; hoy el estado es mucho mas que eso, es un entramado de instituciones que además de controlar el orden social, también prestan unas serie de bienes y servicios de la mas variada gama, entre los que se encuentran servicios sociales como el de la educación y la salud. A pesar de que el Estado esté en un momento de des-estructuración donde su tamaño, así como sus servicios, se van reduciendo cada vez mas, aun mantiene la prestación de servicios como el de la educación superior, y las universidades públicas son uno de los espacios que se mantienen como entidades estatales de prestación de servicios de educación.
La postura mas coherente hasta este momento siguiendo los anteriores argumentos es que si uno es anarquista y está en contra del estado por lo tanto esta en contra de todas sus instituciones; si se siguiera esta línea, de la forma mas ortodoxa, el ser anarquista y al mismo tiempo estudiante de una universidad publica seria una contradicción, ya que se estaría aceptando una de las instituciones del estado, y por lo tanto al estado mismo. Esta línea de argumentación, en al que se encuentran algunos compañeros y la cual es completamente respetable, no es la que se quiere defender en este texto.
En cambio, hay que ver el estado como una construcción que es mucho mas que un aparato que maquiavélicamente está milimétricamente y en todas sus expresiones controlado por un “Gran Hermano”, una entidad calculadora y autónoma que va haciendo de las suyas dentro de un plan calculado. Para abrir un poco la lectura que propongo, es fundamental adentrarnos en la noción de lo público, que aunque constantemente esta asociado con lo estatal, no siempre cae dentro del manto de control de clase (de los propietaros sobre nosotros desposeidos). Si bien no quiero hacer entender lo público como algo enteramente desligado del estado, si lo entiendo como un espacio en que no solo se dan las cosas como normativamente están estipuladas. Para entender mejor está argumentación podemos utilizar el caso de la Universidad Nacional de Colombia; si bien esta es una institución que tiene como naturaleza “Formar ciudadanos libres y promover valores democráticos, de tolerancia y de compromiso con los deberes civiles y los derechos humanos”1 –es decir formar ciudadanos que acepten el sistema tal y como existe con sus contradicciones y limitaciones- la universidad vive una intensidad en su día a día que permite desde diferentes posturas filosóficas y políticas desarrollar diferentes discursos y acciones no necesariamente dentro de el marco normativo desde el que se inscribe la universidad dentro de el estado.
A esta posibilidad, que no esta cooptada por el estado, es a la que me refiero cuando hablo de lo publico que no necesariamente es estatal.
Trayendo este argumento quisiera hacer notar una condición gracias a la cual vive el estado: la financiación. La forma en que el estado se financia es a través de los recursos que todos le aportamos, mas a las malas que a las buenas, mediante la tributación que hacemos, por que recordemos que el mayor ingreso de el estado por tributación es el que aporta el IVA, que es el impuesto que nos descuentan cuando compramos prácticamente cualquier cosa. Por lo tanto, somos nosotros los que mantenemos al estado, y cuando menos nos damos cuenta es cuando son nuestros mismos recursos los que le permiten al estado dominarnos.
Traigo a colación lo de la financiación del estado, solo para recordar que lo público, mucho de ello funcionando como entidades estatales, logra mantener su capacidad económica gracias a nuestros impuestos y por lo tanto de nuestro trabajo y esfuerzo. Por eso es que se puede decir que esas entidades no son del estado, realmente esas entidades son nuestras y de todos aquellos que aportan para mantener las diferentes empresas sociales que permiten llevar a cabo el funcionamiento de una sociedad de masas como en al que vivimos ahora. Es entonces este espacio de lo publico, un espacio de lucha de proyectos de sociedad, en donde así como se presenta la postura estatal mediante la normatividad y su búsqueda del control, también se presentan posturas criticas al capital y a los diferentes mecanismos de dominación que existen en la sociedad.
En este sentido es que reivindicándome como anarquista, al mismo tiempo me reivindico como un estudiante de una universidad publica, ya que ésta no es lo que el estado manda que sea, sino es lo que todos y cada uno de los participantes que en ella estamos hacemos. Por esto es que no es una contradicción ser un anarquista y al mismo tiempo ser un estudiante. Mas aun, es una responsabilidad hacer que este espacio publico deje de ser cada ves menos estatal y represente los intereses y necesidades de aquellos que

Aca van apuntes de la formacion de la clase obrera de Thompson.

Es lo primero.

Lo pongo por el valor que tinen un buen marxista, a pesar de si mismo.

E. P. Thompson; la formacion de la clase obrera en inglaterra; la formacion de la clase obrera en inglaterra; Editorial Crititica; Barcelona; 1989

la clase obrera no surgio como el sol, a una hora determinada. estuvo presente en su propia formacion. (xiii)

por clase, entiendo un fenomeno historico que unifica una serie de sucesos dispares y aparentemente desconectados, tanto por lo que se refiere a la materia prima de la experincia, como a la conciencia… algoq ue tiene lugar de hecho (y se puede demostrar que ha ocurrido) en las relaciones humanas. (xiii)

La clase cobra existencia cuando algunos hombres, de resulatas de sus experiencias comunes (heredadas o compartidaas), sienten y articulan la identidad de sus intereses a la vez comunes a ellos mismos y frente a otros cuyos intereses son distintos (y habitualmente opuestosç) a los suyos.. La experiencia de clase esta amp’liamente deter,inada por las relaciones de procuccion en la que los hombres nacen, o en las que entran de manera involuntaria. La conciencia de clase es la forma en que se expresan estas experiencias en terminso culturales: encarnadas en las tardiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales (xiv)

si detenemos la hsitoria en un punto determinjado, entonces no hay clases sino simplemente una multitud de individuos con multitud de experiencias. Pero si o0bservamos a esos hombres a lo largo de un periodo suficienteb de cambio social, observaremos pautas en sus relaciones, sus ideas y sus instituciones. La clase la definen los hombres mientras viven su propia historia, y al fin uy al cabo, esta es su unica definicion. (xv)

no podemos comprender la clase a menos que la veamos como una formacion social y cultural que surge de procesos que solo puden estudiarse mientars se resuelven por si mismos a lo largo de un proceso hsitorico considerable (xvi)

El primer capitulo, Inumerables miembros, relata la historia de la Sociedad de Correspondencia de Londres, que fue el primer nucleo organizativo que el autor identifica como conciente de antagonismo en la londre del siglo xziii. rememora sus lideres, funciuonamiento y principales acciones, que la constituyen en el primer referente de antagonismo frente a las clases que actuan desde el parlamento.. El segundo capitulo trata de seguir la huella que se construlle desde la tradiccion de la disidencia, en especial p0oniendo cuidado al desarrollo de las ideas en als iglesias protestantes que existian en el siglo XVIII