A proposito de “La formacion de la clase obrera en Inglaterra” del Hippie Thompson

Class also acquired a peculiar resonance in English life:

Everything, from their schools to their shops, their chapels to their amusements,

Was turned into a battle-ground of class…

They fought, not the machine,

But the exploitive and oppressive relationships

Intrinsic to industrial capitalism. (832).

E. P. Thompson; la formación de la clase obrera en Inglaterra; la formación de la clase obrera en Inglaterra; Editorial Critica; Barcelona; 1989

Primero es importante las claridades que en la introducción hace el autor a propósito de la clase obrera; el autor afirma que “la clase obrera no surgió como el sol, a una hora determinada. Estuvo presente en su propia formación” (xiii); cuando habla de la definición de clase el autor propone es un “fenómeno histórico que unifica una serie de sucesos dispares y aparentemente desconectados, tanto por lo que se refiere a la materia prima de la experiencia, como a la conciencia… algo que tiene lugar de hecho (y se puede demostrar que ha ocurrido) en las relaciones humanas. (xiii); En cuanto a la clase obrera afirma que nace “cuando algunos hombres, de resultas de sus experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses a la vez comunes a ellos mismos y frente a otros cuyos intereses son distintos (y habitualmente opuestos) a los suyos. La experiencia de clase esta ampliamente determinada por las relaciones de producción en la que los hombres nacen, o en las que entran de manera involuntaria. La conciencia de clase es la forma en que se expresan estas experiencias en términos culturales: encarnadas en las tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales” (xiv), lo que hace que no solamente la clase sea un fenómeno histórico sino una relación social.

El primer capitulo, Innumerables miembros, relata la historia de la Sociedad de Correspondencia de Londres, que fue el primer núcleo organizativo que el autor identifica como conciente de antagonismo en la Londres del siglo XVIII rememora sus líderes, funcionamiento y principales acciones, que la constituyen en el primer referente de antagonismo frente a las clases que actúan desde el parlamento. El segundo capitulo sigue la huella que se construye desde la tradición de la disidencia, poniendo cuidado al desarrollo de las ideas en las iglesias cristianas y protestantes que existían en el siglo XVIII, es por esto que afirma “la historia intelectual de la disidencia se compone de coaliciones, cismas, mutaciones; y a menudo se tiene la sensación que las semillas en estado latente, del radicalismo político se encuentran en su seno, dispuestas a germinar siempre que se siembren en un contexto social benéfico y esperanzador” (25); Metodistas como cuna del radicalismo, que de la mano de el jacobinismo dieron origen a la tradición de la disidencia.

El tercer capitulo, los baluartes de Satán, busca explorar el mundo de las minorías articuladas que surgen de una mayoría menos articulada cuya conciencia se puede describir , en ese momento, como “sub-política”; compuesta de superstición, religiosidad pasiva, prejuicio y patriotismo” (45), de cuyas expresiones políticas se encuentran los motines espontáneos y la utilización deliberada de la multitud para ejercer presión, pero en ultimas son acciones que expresan modelos de comportamientos arraigados, “amparados en la vieja economía moral, donde en casos se encontraba un esfuerzo por volver a imponer la vieja economía moral contra la economía de mercado. Estas multitudes que apoyaron lideres, están en camino de convertirse en multitud radical con conciencia de si misma” (62)

El capitulo IV, el ingles libre por nacimiento, plantea aquel mito de la libertad que tenían los ingleses construido históricamente (y en especial en relación con la del yugo normando) y en especial, en función de los imaginarios que tienen hombres y mujeres de los sectores subalternos al inicio del siglo XIX; derecho que exigían estos respetarse como un consenso moral en que participaban con su gobierno que estaba obligado a obedecer. En momentos es un mito que sustenta el localismo, en otras el anti-centralismo. En parte ese fue también el espíritu de Los Derechos del Hombre, de Paine, y por lo tanto el efecto en sus lectores. El Capitulo V, Plantar el árbol de la libertad, explica precisamente éste efecto de Paine sobre los ingleses, el proceso que llevo a la identificación de la sociedad inglesa como una excluyente de los sectores pobres, en donde la ciudadanía solo era efectiva para Lores, haciendo ir de agitaciones a persecuciones, y de radicalizaciones a cárceles; De la organización de los artesanos y trabajadores, a la promulgación de leyes acallándoles. Es así que “en tanto los años que van de 1791 a 1795 proporcionaron el empuje democrático, fue en los años de represión cuando se puede hablar de la maduración de una inequívoca “conciencia obrera de clase” (188), fue la época de movimiento hacia la izquierda de lo que después terminaría siendo al clase obrera.

El capitulo VI, la explotación, plantea como “entre 1790 y 1830 es la formación de “la clase obrera”. Estro se revela, primero, en el desarrollo de la conciencia de clase; la conciencia de una identidad de intereses a la vez entre todos estos grupos diversos de población trabajadora y contra los intereses de otras clases. Y en segundo lugar, en el desarrollo de las formas correspondientes de organización política y laboral” (203), pero en especial esta clase es posible por “la naturaleza verdaderamente catastrófica de la Revolución Industrial, así como algunas de las razones por las cuales en estos años se conformo la clase obrera inglesa. El pueblo estaba sometido, a la vez, a una intensificación de dos tipos de relaciones intolerables: las de explotación económica y las de opresión política” (208)

En el capitulo XVI, La conciencia de Clase, esta planteado que ya para las primeras décadas de el siglo XIX se encuentra una conciencia “de los intereses y predicamentos como clase” (711) donde “la gente trabajadora esta conciente de la continuación de antiguas y nuevas batallas propias” (712). De esto el autor se da cuenta por que observa la conformación de una cultura radical que ha propagado esta conciencia; esta cultura radical se basa, primero, en al difusión de una cultura intelectual de forma escrita acompañada de espacios de socialización (cafés, clubes, etc.), que produjeron desde la parodia y la sátira una cultura artesana librepensante. Esto hizo que precisamente la lucha por la libertad de prensa y pensamiento -y en consecuencia la libertad de discurso, de reunión y por supuesto la libertad personal- fueran las que definiera las características esta cultura radical. La multiplicación de esta cultura no hubiera sido posible si además de la cultura escrita no se hubiera dado también la multiplicación de escuelas, el teatro o las mismas baladas, estas ultimas mas propias de una cultura plebeya, cultura fuertemente marcada por el metodismo y el racionalismo lo que conjugado será nombrado por el autor como sobriedad moral. Junto a esta sobriedad “la cultura artesana se nutrió de valores de investigación intelectual y mutualismo”(743).

Tras este primer análisis, el autor seguirá el recorrido de la cultura intelectual, haciendo caso a los hombres que forjaron identidades entre los trabajadores. Primero plantea como William Cobbett “creó esta cultura intelectual radical, no por que hubiera ofrecido sus ideas mas originales sino por que encontró el tono, el estilo y los argumentos que le permitieron al tejedor, al maestro de escuela y al constructor de barcos tener un discurso común. Fuera de la diversidad de quejas e intereses el trajo un consenso radical”(746). Consenso que fue vivido en las discusiones que produjo su Political Register en los escenarios artesanos que permitió “nutrir el antiintelectualismo y el oportunismo teórico (enmascarado como empirismo “practico) que permanece como una importante característica del movimiento laborista británico” (755).

Tras el auge de este autor vendrían a marcar otros la formación de la conciencia de clase en Inglaterra, entre los que se encuentran “la tradición Paine-Carlile: los utilitaristas de la clase obrera y los Gorgon; Los tradeunionistas alrededor de John Gast: y la variedad de tendencias asociadas con el Owenismo” (762), precisamente este ultimo que “contenía dos elementos que nunca se fusionaron completamente: la filantropía del iluminismo elaborando “nuevos sistemas” acordes a los sistemas de utilidad y benevolencia: y las experiencias de aquellas secciones de obreros que seleccionaron nociones del stock del owenismo y las adaptaron y desarrollaron para relacionarlas con su propio contexto” (786), donde a pesar de la intención de Owen con sus experimentos en New Lanark, sus enseñanzas fueron apropiadas de forma distinta y acorde a las necesidades de los trabajadores, sus ideas de cooperativismo fueron parte de el proyecto mas radical en al cultura obrera.

El capitulo concluye con una reflexión sobre el momento en que la clase obrera no esta haciéndose sino ya esta hecha, la cual debe ser vista de dos formas “hay una conciencia de identidad de de los intereses entre los hombres trabajadores de las más diversas ocupaciones y niveles de logros, que estaban consagrados en diferentes formas institucionales , y que eran expresados en una escala in precedente de Unionismo generalizado entre 1830-1834 (…)en la otra mano, estaba una conciencia de identidad de los intereses de las clases trabajadoras, o “clases productivas”, como antagónicos a aquellos de otras clases; y entre ellos ha madurado el clamor por un sistema alternativo. Pero la definición final de esta conciencia de clase era, en gran parte, la consecuencia a la respuesta de la fuerza de la clase obrera a la clase media”(807). Ya es una clase que subvierte el poder, y que va construyendo varias agendas de discusión y acciones, primero frente al sufragismo, pero también en temas como el internacionalismo y el sindicalismo industrial.

Es interesante ver como el profesor Thompson logra desarrollar su tesis sobre la formación de la clase obrera resaltando los distintos elementos característicos de este proceso: el surgimiento de un antagonismo, que inicialmente es politico, que plantea intereses compartidos con unos y diferentes a otros (esto es para el caso ingles materializado en el origen de la sociedad e correspondencia); la convergencia de una tradición radical que viene forjando disidencia y que permite hablar de una tradición ideológica; La confluencia a su ves de las identidades nacionales en el pensamiento de los trabajadores, pero estos revistiéndolo de una lectura que parte de sus necesidades y sus quereres (para el caso del ingles libre por nacimiento); El aparecimiento de nuevas ideas que están de acuerdo con el momento histórico, y que reúnen buena parte de los imaginarios que las clases populares han venido forjando (Tomas Paine y otros); La identificación de la explotación económica y al exclusión política, que sienta pie para la organización social. Y por ultimo la materialización de una conciencia de clase, de una conciencia de colectivo que habla de esa lucha que establecen las personas de forma autonomía gracias a discursos e ideologías propias mediante formas organizativas que están dirigidas por ellos mismos.

Si se observa, esta descripción lo que podemos deducir es que las clases sociales, independientemente del momento histórico, pueden irse evaluando con una de estas características, y así poder desde el análisis del antagonismo, establecer cuales son los grupos y las identidades que cada uno maneja en su devenir. Hay que ser claros, y esa es la invitación del autor, las clases tienen su propia historicidad y esto hace que no podamos simplemente construir un modelo de presente y retrocederlo; Pero lo que si creo que el autor permite para este análisis de las clases sociales, es ver como la clase no solo corresponde a su rol económico como resultado del lugar de producción de sus participantes, sino además desde la forma en como políticamente esta articulado al sistema, y a su ves cuales son las características ideológicas y culturales que recubren sus acciones y discursos.

Es importante señalar tres cuestiones que pueden ser problemáticas en el libro de Thompson: Primero, es definitivamente su intención la de retratar una clase que es más que sus lideres o su vanguardia, pero cuando comienza a describirla, especialmente al hablar de al consciencia de clase, se concentra excesivamente en la figuración de los autores que propagandizaron ciertas ideas que asumieron los hombres de esta clase. Más está Paine, Cobett, entre otros, retratados que el resto de los hombres. Si bien es cierto que son importantes estos sujetos, el autor mismo esta constantemente diciendo que es el pueblo el que compone realmente la clase. Seguramente una de las limitantes, y este es mi segundo punto, que tiene este autor y por lo cual comete este error es el tipo de fuentes. Estas son más que todo las escritas, y dejan por fuera a buena parte de la clase que es iletrada y analfabeta. Como superar esta limitante, como buscar nuevas fuentes, como no remitirse únicamente a lo escrito?: hay otras fuentes que los historiadores debemos empezar a utilizar que nos pueden hablar mas de los subalternos y de los que no dejaron huella en lo escrito, estas fuentes son las que nos permiten ciencias como la geografía histórica y la arqueología industrial entre otras.

Por ultimo siento que como buen comunista (a pesar de si mismo) el autor sufre de un teleologismo que aunque es débil, allí está. Es evidente esto cuando el autor plantea que los obreros fueron construyendo su conciencia de clase con esta identidad antagónica, y que al final termina siendo el Owenismo la materialización de esta fuerza; a mi parecer el autor termina haciendo de un sujeto revolucionario, como Owen, casi la explicación indirecta de la conciencia de clase consolidada de los obreros. Si bien es cierto que Owen pudo fortalecer esta consolidación como clase, no puede entenderse el camino de la clase como si estuviera volviéndose automáticamente revolucionaria (y recordemos que a pesar de que Owen no es socialista como tal, si es uno de los padres del socialismo moderno –será este amor que eleva al autor a este final?). En esto me parece que Thompson esta mas cerca de Hobsbawn que lo que en todo el libro había estado.

A pesar de estas críticas, este libro no solo es ya un clásico con todo el derecho, sino que se mantiene como una fuente de reflexiones historiográficas y teóricas que ayudan a rejuvenecer el análisis de la sociedad.