De la lucha por la libertad a la dictadura del carisma.

Un acercamiento a la situación del movimiento anarquista en la epoca de ascenso de la dictadura peronista. Un análisis de la historia Argentina desde el estudio de la participacion politica de los obreros en las primeras décadas de siglo XX.

De La Lucha Por La Libertad A La Dictadura Del Carisma.
Apuntes explicativos de la presencia anarquista en la Argentina pre-peronista.
El siguiente ensayo parte de la necesidad personal de entender las condiciones en que el movimiento anarquista en Argentina paso de ser la línea hegemónica dentro del movimiento obrero y social de este país a finales de siglo XIX, a ser un actor casi inexistente en la dictadura peronista. Parte de esta indagación tiene que ver con las transformaciones en las prácticas organizativas obreras, pero a su vez con la asunción de nuevas ideologías que relegaron al anarquismo del lugar que tenia dentro de los círculos obreros, hasta el surgimiento del apoyo a perón desde los mismos trabajadores. Esta transformación en el mundo obrero, también es una evolución de los sectores populares que van identificándose con nuevos imaginarios sociales y a su vez con nuevas y diversas prácticas políticas.
Este ensayo por lo tanto tratará de identificar la prehistoria de estos movimientos sociales, y en particular, tratara seguir la huella del pensamiento anarquista en ellos, buscando algunas explicaciones que nos permitan entender la práctica desaparición de esta ideología en la organización y movilización obrera, sectores que luego apoyarían y sostendría la subida del coronel Perón al poder presidencial. Por estas razone es que se tratará abordar en especial lo acontecido en la década de los treintas, ya que el análisis de este momento histórico nos puede permitir entender que paso entre el gran momento que vivía aun el anarquismo en los veintes, a su practica desaparición en los cuarentas con la venida de Perón.
El ensayo estará dividido en tres partes; Primero una breve reseña de lo que fue el movimiento anarquista en Argentina en su época de oro llevando la historia hasta los treintas. En un segundo momento se presentaran algunos argumentos descriptivos que pueden identificar ciertas condiciones de la transición del anarquismo, haciendo especial énfasis en dos interpretaciones historiográficas que dan elementos para responder la pregunta de que paso con el anarquismo durante al década del 20 y del 30; y por ultimo se intentara generar algunas conclusiones a propósito de la pregunta de ¿Qué paso con los anarquistas antes del asenso de Perón al poder?
Los antecedentes del Anarquismo.
La llegada del pensamiento anarquista se dio en la Argentina contemporánea con el proceso de migración europea hacia el país[1]; desde 1880 se encuentran registros de grupos asociados con sectores de la internacional allegados a Bakunin, y en especial para la década del 90 resulta importante a la acción política y organizativa de uno de los padres del anarquismo, Malatesta, quien dejara en el ambiente la necesidad de integrar el anarquismo con las luchas sociales, en especial las obreras. Este espíritu se materializara con la conformación de organizaciones anarquistas en los años finales de la década de los noventas[2] y el nacimiento de lo que seria la prensa anarquista por excelencia, el periódico La protesta. Con la venida de la organización gremial se generaron las primeras organizaciones nacionales, que desde el principio tuvieron fuerte presencia anarquista: La Federación Obrera Argentina, pero en especial su sucesora La federación Obrera Regional Argentina (FORA)[3].
El año de 1905 será el año de consolidación de la presencia anarquista en esta organización, consolidándose su hegemonía con la declaración del congreso realizado este año en el que se afirmaba que “El V Congreso de la F. O. R. A., consecuente con los principios filosóficos que han dado razón de ser a las organizaciones de las Federaciones Obreras, declara: que aprueba y recomienda a todos los adherentes la propaganda e ilustración más amplia en el sentido de inculcar a los obreros los principios económicos filosóficos del COMUNISMO ANARQUICO. Esta educación impidiendo que se detenga en la conquista de las ocho horas, les llevará a su completa emancipación y por consiguiente, a la evolución social que se persigue.”[4].
Esta consolidación ideologiaza se da de la mano del fortalecimiento en la movilización, que con sus altibajos iba a ser la dinamizadora de este tipo de actividades durante las dos décadas siguientes.[5] Estas décadas estarán caracterizadas por un abierto ambiente de confrontación de clases, y con sus respectivas consecuencias, como la muy dolorosamente famosa semana trágica, en al que uno de los lideres anarquistas nos comenta: “Sintomáticos de esa época son los sucesos conocidos como la semana sangrienta de enero de 1919. Se habían declarado en huelga los obreros de los establecimientos metalúrgicos de Vasena; los huelguistas se sostenían bravamente e impedían el acceso de rompehuelgas. Intervino la policía y mató a varios obreros. Fue como una chispa en todo el país. La indignación se desbordó espontáneamente. La F.O.R.A. decretó el paro general, el más unánime y el más violento que se haya registrado en Buenos Aires. Los trabajadores adquirieron entonces más aún la conciencia de su fuerza. La gran ciudad quedó por varios días en sus manos”[6].
La década de los veintes estará caracterizada por el asenso de nuevas ideologías dentro del movimiento obrero, pero también de una diversificación de las prácticas anarquistas. Para finales de la década el anarquismo estará especialmente protagonizado por los sectores pro organización alrededor de la FORA y La Protesta, pero también serán importantes pequeños colectivos expropiadores, que estarán no solo en el imaginario sino en la cotidianidad de los obreros rió platenses[7].
Algunas consideraciones sobre al década del treinta.
La década de los treintas amanece con el primero de una serie de golpes militares que irán a definir buena parte de la historia política de Argentina durante el siglo XX. Este golpe especialmente esta caracterizado antes de parar la represión con los sectores sociales por ser particularmente represivo, corrupto y violento, al punto de que se conoce esta década como de “Infame”. Mac Guire nos recuerda que “Durante la dictadura de Uriburu (1930-1932) y de alguna forma mayor durante el gobierno de Justo (1932-1935), el ejecutivo enfrento las demandas de los trabajadores con represión. El congreso, sin embargo, puso mas atención a los lideres sindicales abogando por reformas sociales y laborales, en parte por la abstención de los Radicales Yrigoyenistas permitió que los socialistas ganaran de forma in precedente 43 de los 158 asientos en la cámara de deputados”[8]. Ambas de estas dos situaciones harán que la correlación de fuerzas que había manejado hasta este momento el anarquismo se variara sustancialmente. Por una parte “Uriburu no solo persiguió a los radicales; el también fríamente disparo sobre un par de anarquistas convictos por cargos de sabotaje”[9], represión que no solo se vio en cárceles sino también fuera de ellas. Los anarquistas eran enemigos numero uno. Por otra parte la llegada de socialistas al parlamento hizo que estos ganaran una grande tribuna desde la que acrecentaron su poder social al punto que “Los socialistas dominaron la capital en el temprano 1940”[10].
Pero la represión no solo esta contra los grupos políticos, “Las compañías buscaban producir mas y a menores costos; también intentaban recitar los esfuerzos de organización gremial para lograr la subordinación de los trabajadores”[11]pero además hacia dentro de los mismos lugares de trabajo se dio un proceso de “estandarización de las tareas, así como su evaluación y control, constituyen indicadores importantes de los cambios en los procesos de trabajo durante la entreguerra, momento en el que comenzaron a generalizarse los discursos sobre racionalidad y eficiencia productiva y a complejizarse la trama institucional vinculada al mundo del trabajo”[12]. Buena parte de la transformación que se va apreciando en el anarquismo tiene que ver con su forma de responder a este nuevo escenario del mundo del trabajo que en palabras de Lobato tenia su muestra en que “la huelga fracasada de 1932 es un caso interesante por que muestra la aparición de una nueva fuerza política que interpela a los trabajadores con una practica diferente a la que realizaban anarquistas y socialistas por un lado y radicales y conservadores por el otro. Los comunistas –mas allá de sus cambios “tácticos” derivados de la frecuentemente mencionada la subordinación de la política de la Unión Soviética- intentaban construir su base de poder en las “reivindicaciones” de los trabajadores”[13]: así el reto del anarquismo era múltiple: la represión, el asenso del socialismo parlamentario, y el nuevo papel que venia tomando el comunismo en el país.
Es interesante ver este último espectro de la variedad ideológica en el análisis de la literatura popular que hace Luís Alberto Romero para este periodo. En este trabajo el autor plantea que “La representación de la sociedad y sus conflictos y las propuestas para transformarlas eran más complejas y matizadas que aquellas que caracterizaron el mensaje anarquista romántico y maniqueo. En ese contexto, no extraña que la representación política pasara de las manos de los anarquistas a la de los radicales o socialistas, y que en el campo gremial predominara el sindicalismo”[14]. Pero además de la variedad ideológica, el autor señala que de hecho la cultura popular esta sufriendo una madures particular en que “la literatura de raigambre socialista o anarquista conserva, aunque sea en forma muy matizada, una imagen clasista de la sociedad, sus problemas y conflictos, y se dirige en su discurso a los trabajadores. La experiencia de las practicas en las sociedades barriales es diferente: los movimientos vecinales, el fomentismo y demás surgen de la acción conjunta de de sectores heterogéneos que sin embargo construyen en la tarea común un fuerte vinculo solidario. Esta práctica espontánea quizá encuentre un cierto ámbito de reconocimiento en aquella literatura en la que al sensibilidad de los problemas de la sociedad no esta unida por un vinculo, aunque sea mediato, con al noción de lucha de clases”[15]. Esta es la década en que el anarquismo tiene que enfrentar una época de fuertes cambios.
Dos enfoques de análisis.
Plantea Matsushita son varias las razones que producen al transición del anarquismo al sindicalismo, en primer lugar la forma compleja de las relaciones de producción, es decir el paso de los artesanos a loa proletarios no logra ser asumido en las formas de lucha de los Libertarios. Segundo es evidente que la creciente acción policial en contra de los anarquistas ha hecho que sus fuerzas se debiliten, haciendo de la criminalización de este sector político uno de los más efectivos mecanismos para su control, frente a esto plantea que “la persecución gubernamental así entablada sirvió para frenar el desarrollo del anarquismo y reducir su fuerza. A ello debe agregarse que la ley electoral de 1912 elimino en buena medida la marginalidad de los obreros nativos, lo cual incidió también en al decadencia del anarquismo, así como el paulatino desarrollo industrial”[16]. Esto explicaría en parte la disminución de los asociados anarquistas en 1920.
En un tercer momento encontramos que el autor plantea que la diferencia en la efectividad de las luchas hizo que los anarquistas quedaran rezagados, por que desde la década de los veintes y en adelante “el gobierno radical al promover el dialogo con los sindicalistas para restarle fuerza al Partido Socialista dentro del movimiento obrero, colocaba en condiciones mas favorables al sindicalismo que al socialismo como alternativa al anarquismo” además de “la perdida del contenido filosófico del sindicalismo en la Argentina, convirtiéndose en un dogma mas fácil de aceptar desde el punto de vista obrero, que no exigía definiciones ideológicas precisas” [17].
Pero la decadencia de la presencia anarquista no solo la plantea el autor en este momento; identifica como el anarquismo actúa de forma políticamente obtusa durante la década de los 20 generando una política de aislacionismo frente a la creciente organización obrera en diferentes centrales, en especial con la formación de la CGT. Este aislacionismo el autor lo justifica por que los anarquistas “suponían que la unida se realizaría en base al principio sindicalista de la prescindencia política, principio que ellos no aceptaban (…) por que según La Protesta, el gremialismo necesariamente tenia una faz política, y <<no puede haber un gremialismo prescindente o exento de valores políticos>>”[18]. Como lo plantea el autor, en vez de esta unidad lo que proponían los anarquistas era que “todos los obreros se incorporaran a las filas de la misma (FORA), y que <<todos los obreros que han anhelado un porvenir mas ventajoso de libertad política e igualdad económica, se organizan y luchan, tienen en la FORA a un punto de apoyo, un medio poderoso>>”[19]. Esta condición que denomina como sectaria el autor, es la causa final del alejamiento de los sectores anarquistas de las grandes centrales obreras.
En una mirada diferentes, de tono mas militantes, se encuentra la postura de Fernando López Trujillo, para quien el movimiento anarquista no desaparece sino que sufre una variación de sus formas organizativas, esto por supuesto, sin querer decir que mantenga la misma fuerza y capacidad organizativa y de movilización que el caracterizo en las primeras décadas del siglo. Fernando plantea que el golpe de estado y la dictadura militar en los treintas trajo consigo un nivel de represión al punto que trajo consigo el ingreso a la cárcel de muchos de los militantes. En esas discusiones tras las rejas se da la primera apertura de la clásica postura del anarquismo de organización por oficios en lo obrero, a la organización por ramos de industria. Esta discusión es fundamental por que plantea la vigencia del accionar de la FORA, que defiende la primera postura en lo obrero, y dejando entender por que algunos anarquistas deciden integrar la USA como una posibilidad de construir la federación sindical de industria. Así mismo quedan consignadas en las discusiones en ésta cárcel la intención de generar un “acuerdo organizativo de más largo aliento”[20], que se materialice mas que en un grupo, en una federación. Este nuevo ambiente llevo a la constitución de nuevas formas organizativas en congresos como en Rosario en el 32.
Parte de esta coordinación generara la Regional de Relaciones Anarquistas (CRRA) y sus respectivas expresiones coordinativas locales, que serán la referencia inicial de lo que seria después en el 35 la Federación Anarco Comunista Argentina (FACA). Pero la organización no solo se plantea en cuestión de las afinidades, también hay intentos de proyección gremial, en intentos como la Comisión Obrera de Relaciones Sindicales (CORS), cuando al mismo tiempo se apoya la reconstrucción de la FORA a pesar de su ilegalización y practica disolución en el 32.
Con el nacimiento de la FACA se tiene un “mínimo de 700 a 1000 miembros activos, sin considerar su periferia y sus fuertes de inserción”[21] que se organiza como una agrupación de grupos de afinidad con fines revolucionarios que una vez constituida tendrá que enfrentar la coyuntura de enero del 36, la huelga general, que tiene como antecedente el largo conflicto del gremio de constructores, de carácter industrial, donde la FACA tiene militantes y del cual ha logrado gran influencia. El otro gran plano de participación anarquista serán los comités de apoyo al pueblo español en el 36 en especial coordinadas a través de la Solidaridad Internacional Antifascista, organización de la que fue parte la federación.
Como conclusión el autor plantea que “entre el año 1935 y la mitad de los años ´40, la Federación Anarco Comunista Argentina fue la organización específica del movimiento anarquista argentino, uno de los mas importantes de esta corriente a nivel internacional y sin duda una de las fuerzas de izquierda mas vigorosa del primer cuarto del siglo XX. Aun cuando este movimiento sufriera en la segunda mitad de los años ´20 una considerable perdida de influencia, como consecuencia de la represión gubernamental, y de las propias disensiones internas, el golpe del ´30 lo encuentra diseminado en toda la extensión del país, y aunque atomizado cuenta todavía con una militancia numerosa y con una considerable influencia en los medios obreros y populares. Lastimado, maltrecho, tiene sin embargo entonces, una implantación en todo el territorio nacional. Esta misma inserción., esa movilidad territorial, es la que permite que muchos militantes escapen a la represión proveyendo cuadros a la nueva organización que surge tras su terremoto”[22] (221).
Estas dos posturas demuestran tal vez de buena forma las dos corrientes principales de interpretación del papel del anarquismo en Argentina en el pasado peronista. Por una parte esta la lectura más institucionalizada que esta consolidada como la postura historiográfica por excelencia, que es ver al anarquismo simplemente como una fuerza que tubo su momento de actuación en las décadas iniciales del siglo pero que en la paulatina llegada de las décadas del 20 y del 30 fueron desapareciendo de la escena en la medida que otras fuerzas políticas (el socialismo, el sindicalismo, el comunismo y finalmente el peronismo) fueron tomando su lugar y ganando la hegemonía entre los obreros de la que eran antes poseedores.
La segunda postura, mucho más cercana a una historia hecha por los mismo anarquistas, lo que plantea, en abierta discusión con posturas como la de Masushita, es la necesidad de entender al anarquismo en un momento de reflujo y renacimiento dentro del movimiento social y el obrero. Para estos, el anarquismo no desaparece de un momento a otro de la escena, aunque si vive un momento difícil, esta ves coincidiendo en parte con el japonés, gracias a la represión y persecución que vienen siendo victimas en especial en al década de los treintas.
A modo de Conclusión
Según lo que se ha tratado de mostrar en este ensayo, la década de los treintas significa para el movimiento anarquista un época de problemas no solo por la persecución y casi desaparición por medio de la amenaza autoritaria, sino el reto de estar viviendo en una sociedad en transformación que imprimió a los militantes libertarios discusiones que no habían tenido por décadas, y que les planteaban no solo reestructurar su discurso, sino también sus formas de acción.
Esta represión generalizada hizo que en el momento del ascenso del golpe militar en el 43 y el posterior ascenso del coronel perón buena parte de las fuerzas políticas estuvieran no solo ilegalizadas sino clandestinizadas por el bien de su misma sobre vivencia. Este debió ser el caso también de los anarquistas, quienes estaban, como lo muestra el profesor Trujillo, en un momento e reformulación de sus tácticas y sus formas de expresión organizativa, pero allí estaban. Prueba de este argumento lo vemos reflejado en las palabras de Lobato sobre la comunidad de Berisso, quien afirma que en vísperas del golpe del 43 “el anarquismo a pesar de que su influencia se había debilitado enormemente , tenia algunos militantes en gremios como el Anglo Siabasa; incluso desde la secretaria de Trabajo y previsión se le dio un poco de aire como a otras fuerzas opositoras para estimular la oposición” [23]; de hecho la autora nos recuerda que uno de los que iban a ser dirigentes de los frigoríficos en época peronista recuerda su “pasado militante en torno del anarquismo”[24].
Es importante notar como plantea Trujillo que el movimiento anarquista pasa por una transición en este momento en que pasa de la organización por oficios a la de ramos industriales, permite ver por que el referente anterior de los anarquistas prácticamente desaparece (la FORA), pero los nuevos postulados llevan a buscar en la organización intersindical nuevas oportunidades de acción. Es por esto que es importante para la historiografía en general destacar las palabras del profesor en cuanto a la presencia de anarquistas en la USA y de la CORS, cosa que el mismo señala no existe en textos como el de Matsushita[25] .
Pero si bien esto puede estar en su lugar de verdad, es necesario matizar estas afirmaciones en al medida que el anarquismo estaba profundamente golpeado, y hasta este momento esta retomando fuerzas para reconstituir su fuerza social y política[26]. Esto puede explicar en parte por que las pocas iniciativas de algunas anarquistas de no aceptar ni el golpe militar ni la subida de Perón no tuvieron su efecto, y si mas bien a los anarquistas les toco jugar en las organizaciones en las que tenían incidencia soportando la adhesión de los obreros a esta nueva dictadura que naciendo de su esencia militar cada ves se quería mostrar mas como una expresión civil. Pero al final el paternalismo sea civil o militar, termina siendo una dictadura que utiliza el autoritarismo emanado del carisma para coartar la libertad de las mayorías.
Pero esta última afirmación solo podrá ser comprobada historiográficamente con un análisis del anarquismo en la época peronismo, mientras tanto podemos si decir que a pesar de que el anarquismo no tenia fuerza en el momento del ascenso del coronel, si existía, de forma disminuida, pero analizan criticando y proponiendo salidas a un país, que como el resto de Latinoamérica, en ese momento no permitía que los hombres decidieran por si mismos, no les entregaba el fruto de su trabajo, no les respetaba su opción religiosa o sexual. Ahí estaba el anarquismo, proponiendo un mundo diferente, en contra de cualquier tipo de dictaduras, así fuera la del mismísimo San Perón.


[1] Oved Iaacov; El anarquismo y el movimiento obrero en Argentina; Siglo XXI; 19 y ss
[2] Ídem, 66 yss
[3] Ídem 355 y ss
[5] Santillán, Diego Abad de; La Federación Obrera Regional Argentina, Ideología y trayectoria; editada en : http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/fora/caratula.html; y también López, Antonio; La Fora en el movimiento obrero; Tupac Ediciones, Buenos Aires; 1998.
[6] Santillan, Op Cit. http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/fora/16.html
[7] Interesantes en especial los trabajos de Osvaldo Bayer “Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia” (reedición). Editorial Planeta, Buenos Aires, (1998), y “Los anarquistas expropiadores y otros ensayos”. Ensayo. Osvaldo Bayer, Editorial Galerna, Buenos Aires, (1975).
[8]Mc Guire, James; Peronism whitout Peron, Unions, parties and Democracy in Argentina; Stanford University Press; California; 1997; pg 47
[9] Bethell Leslie, Argentina since Independence; Cambridge University Press; Cambridge; 1998; p 178
[10] Ídem 187
[11] Lobato, Mirta Zaida; La Vida en las Fabricas, trabajo protesta y política en una comunidad obrera, Berilo; Prometeo Libros; Buenos Aires; 2001. p205
[12] Ìdem p210
[13] Ídem 220
[14] Romero, Luis Alberto; Buenos Aires en la entreguerra: Libros baratos y cultura en los sectores populares; en Mundo Urbano y cultura popular, estudios de historia Social Argentina; editorial Suramericana; Buenos Aires 1990; p43
[15] Ídem p64
[16] Matsushita, Hiroshi; Movimiento Obrero Argentino, 1930-1945. Sus proyecciones en los orígenes del Peronismo; Ediciones Siglo XX; Buenos Aires; 1983; pg 26
[17] Ídem pg 34
[18] Ídem p 56
[19] Ídem
[20] López Trujillo, Fernando; Vidas en rojo y Negro, una historia del Anarquismo en la “Década Infame”; Letra Libre; La Plata; 2005; pg53
[21] Ídem p 124
[22] Ídem 221
[23] Lobato Op Cit; P236
[24] Ídem 246.
[25] Lopez Trujillo, Op Cit; p 210.
[26] Fuerza que nuevamente se evidenciara, no en la misma dimensión que en el principio de siglo, en los setentas, ver:

En Busca De Intrusos En Tierras De Indios.

Mi primer Articulo de la tesis de Historia; Les agardezco comentarios...

Abstract:

El presente artículo describe las relaciones que se establecieron en el siglo XVII a propósito del proceso de mestizaje en la jurisdicción de la provincia de Santa Fe. Es el resultado de la pesquisa de los archivos de visitas a resguardos realizados por los oidores de la real audiencia. Siguiendo una de las preguntas depositadas en los interrogatorios a indios principales se logró identificar la presencia de este tipo de habitantes entre los indios. Debido a la riqueza de la fuente consultada, no solo se encontró importante y gratificante información (en extensos y muchas veces incomprensibles documentos) en la respuesta de ésta pregunta, sino que, en la mayoría de los casos encontrada la presencia de mestizos, el proceso seguido al susodicho estaba también entre los archivos de la visita.


En Busca De Intrusos En Tierras De Indios.

Rastros De Mestizaje En Visitas A Resguardos En La Provincia De Bogota.[1]


En Caza De Intrusos Dañosos Y Malignos.

Las visitas coloniales funcionaron como uno de los mecanismos de control y arbitraje que tal ves tuvo mas efecto en la mentalidad de los indígenas de los siglos XVI y XVII. En ellas se trataba de conseguir la información sobre el estado de los diferentes partidos del reino. Para conseguir esta información las autoridades reales elaboraron una serie de cuestionarios a los que sometían normalmente al encomendero, al cura doctrinero y los indios principales, donde cada uno de ellos debían responder según la información que tuvieran de la situación de los indios. Según los resultados de estas respuestas dadas, el visitador (que era el oidor de la real audiencia encargado) dictaba una serie de cargos contra las personas que se veían culpables de atentar contra los indígenas, quienes tras un descargo recibían condena o absolución.

Precisamente una de las preguntas se encargaba de indagar la existencia de personas indebidas en las tierras de los indios, el esquema normalmente de la pregunta se daba así:

“si el encomendero, su mujer, hijos, criado, mayordomos y españoles circunvecinos, mestizos mulatos, negros, u otras personas han hecho a los indios algunos agravios tomándoles sus tierras y labranzas o les han dado algún castigo o malos tratamientos quitándoles sus mujeres o hijas o aprovechándose de ellas”[2] .

Como se observa la pregunta lo que intentaba no era ver si en la vecindad estaban asentadas algunas de las personas señaladas, sino si estaban dentro de los resguardos conviviendo con los indígenas, y como esa situación pudo producirles o no daño. Una de las razones por la que se hizo esta indagación tenia que ver con la intención de segregación racial que la corona quiso imprimir entre los habitantes del nuevo mundo. Gracias a esta pregunta es que hemos podido establecer un diagnostico de las relaciones entre mestizos e indígenas, pero también, como se explicara luego, de la relación entre mestizos y españoles.

La Aparición Progresiva De Mestizos.

Estas visitas fueron realizadas, la mayoría de ellas, en tres momentos del siglo XVII; las primeras se llevaron a cabo en la primera década del siglo, las segundas en la década de los treintas y las últimas en la década de los setentas. Además de estas encontramos una pequeña serie realizada en los veintes que recogen tres visitas llevadas a cabo en el corregimiento de La Palma en la que debido a haber encontrado mestizos en ellas la integramos al análisis. De la inspección de estas visitas se hallaron un total de 28 referencias directas a mestizos, ya bien fueran estos denunciados, testigos o aludidos. La lista de estos mestizos esta consignada en la tabla número uno.

Tabla N. 1 Mestizos En Las Visitas

Durante la primera serie de visitas, en la primera década, se encontró 5 mestizos, en las visitas hechas en La Palma se encontraron 3, para la década de los treintas se encontraron 17 mestizos y finalmente en la década de los setenta se hallaron 3 mestizos. Al observar estas tendencias encontramos que en la primera tanda se hallan 17,8% de los mestizos encontrados, en La Palma 10,7%, y en las dos últimas series se encontraron 60,17% y 10,7% respectivamente. Un vistazo a esta serie de tiempo muestra que poco a poco aumenta la habitación de este tipo de personajes en los resguardos, siendo la década de los treintas cuando la tendencia encuentra su pico mayor, para caer en la década del setenta, tal y como lo muestra el grafico número 1.

Esta tendencia podría explicarse si nos atenemos a algunas hipótesis iniciales: En los primeros momentos del siglo no encontramos evidencia de mestizos posiblemente por que en éste momento aun se está gestando el proceso, es decir, por ahora en los resguardos solo habría sangre mestiza en pequeños habitantes hijos de indias que por una parte no son considerados como extraños sino como pertenecientes a la comunidad, pero por otra parte, son tan pequeños que no aparecen en la respuesta a la pregunta si hay algún mestizo haciendo daño, es decir, ¿que daño podía hacer un infante a una comunidad indígena? Si aparecieron es solo de forma marginal, por ejemplo en el caso del interrogatorio a un indio en Cajica este únicamente se atreve a decir que “solo conoce en el dicho repartimiento dos mestizos de 4 o 5 años poco mas o menos”[3]. Esta hipótesis se ve reforzada con una de las declaraciones que el protector de naturales de Caparrapí hace para defender la calidad de un mestizo que representa, éste afirma que: “se puso el dicho Lucas Gomes en la descripción como hijo de Constanza india, no estuvo presente ni consto por visita de ojos ser indio sino que yendo cada indio e india diciendo por mayor los indios que tenia sin que se pregunte si es blanco, negro, indio o mestizo la dicha Constanza le nombro por hijo”[4].

Como lo muestra el grafico, es en la década de los treintas cuando apareció gran cantidad de los mestizos identificados; Esto puede deberse a dos situaciones: lo primero, si hacemos un calculo de edad, y de acuerdo a lo afirmado para el periodo anterior, aquellos infantes hijos de indias que no habían sido registrados como mestizos fueron para este momento hombres de 30 o cuarenta años, que estaban en edad adulta no solo para tributar sino para participar activamente en los diferentes roles que se practican en los resguardos. Esto nos lleva a la segunda situación que, y observando la tabla uno, hizo mas visible a los mestizos ya que ellos tomaron parte activa de la vida social y económica del resguardo: de acuerdo a los documentos con los que se construyó la tabla 1 se puede indagar de 13 de los mestizos el tener ocupación de labradores, de dos de ellos identificados como mayordomos y una como criada (los otros dos son infantes identificados como “hijos de india con mulato”); La mayoría ya no eran infantes mantenidos. No solo participaban del cultivo de la tierra, sino que además interactuaban de forma directa con los indígenas compartiendo en la mayoría de los casos sus intereses y necesidades. Esta nueva condición trae, como con cualquier indio adulto, la posibilidad de inmiscuirse en disputas, celos y enemistades, que serán algunas de las causales de la visibilización y puesta en la escena publica. De aquí que los encontremos, varias veces, en casos conflictivos.

Grafico N. 1 Porcentaje De Mestizos Por Serie De Visitas En El Siglo XVII.

Por último en la tendencia del siglo, la caída en la visibilidad de mestizos en la setentas debió corresponder con la creciente hostilidad y persecución en la que se vieron envueltos desde las políticas de la corona española. En su intento de segregación de los pueblos indígenas, y buscando proteger así como garantizar la tributación de los indígenas, a partir de la década de los sesentas se extremaron las medidas por parte de la legislación colonial para identificar y expulsar a los mestizos de las comunidades nativas. Esta afirmación se ve sustentada en el hecho que en 1666[5] se emite una Real Cedula en la que se mandó identificar y expulsar a los extraños de los resguardos, y remitirlos (o en el caso que así se necesitare crear) éstos a pueblos españoles. Una de las expresiones del efecto de esta Cedula las encontramos en 2 de las visitas de 1670, una de ellas la de Cota en que se dicta un “Auto para que ningún mestizo, mulato, negro o otras personas acudan al pueblo de Cota”[6] , y la segunda es en Zipaquira el “Auto para que ninguna persona viva entre los indios de las prohibidas”, ambas aplicadas en lugares donde se dio denuncia de mestizos.

Antes de concluir con esta caída el que ya no asistan en resguardos los mestizos, lo que la documentación permite pensar es que la presencia de los mestizos generalmente no es denunciada, lo que puede ser explicado por la confraternidad que en últimas tenían estos con los indígenas. Al revisar varios casos encontrados en las visitas además de encontrar las agresiones posibles, también se encuentro en ellas muestras de solidaridad y convivencia que son explicables si mantenemos el argumentó que al final todos eran familiares. Pero para poder desarrollar argumentadamente esta hipótesis es necesario sumergirnos en el mundo de relaciones de los mestizos con los diferentes actores de la sociedad colonial.

La Relación Del Mestizo Y El Indígena

En contra las expectativas de los españoles, antes de ver un extraño en los resguardos, lo que se identificó es a hombres y mujeres que no solo asistieron en las comunidades por razones materiales (de acceso a tierras que es lo que piensan los españoles) sino por sus fuertes y estrechos vínculos familiares con los indígenas. De los 28 casos encontrados de mestizos en las pesquisas, se halló información de su vinculación familiar con indígenas en 19 de ellos. Este vinculo familiar nos dice varias cosas sobre las identidades del mestizo en la comunidad: El mestizo esta presentado como hijo y esposo, veamos algunas pruebas de esto: En Meusa, en la zona de Sopo, encontramos dos casos, en uno de ellos se cuenta que “esta casado un mestizo llamado Mateo con doña Isabel viuda de dicho pueblo”[7], y el otro caso es el de “Luís Henríquez mestizo, casado con Micaela, india del dicho pueblo es hijo de india de Cueca vive entre los indios pero no les hace mal ninguno y labra la tierra de su madre que yace difunta”[8]. Otros esposos se encontraron en Guasca, donde el cura doctrinero afirmaba que “entendido este testigo por noticia le han dado los indios de este pueblo de Guasca que entre ellos vive y asiste un mestizo llamado Pedro de Cárdenas casado con una mestiza (…) También viven y asisten en este pueblo dos otros mulatos casados con indias del que no les sabe los nombres” [9].

Como hijos quedó el testimonio del cura doctrinero, que asiste en el repartimiento de Bogota, quien afirmar saber de “dos muchachos de hijos de una india de que fue casada con un mulato”[10], el de Lorenza en Guasca que “La crió don Juan Cacique difunto en su casa”[11], lugar donde también viven tres mulatos “son hijos de indias de aquí”[12], y el caso de Lucas, mestizo que es “hijo de Constanza Guachipay, india natural de la encomienda de Caparrapi de francisco Gómez Portello, vecino de la ciudad de La Palma donde está y vive la dicha su madre”[13]. Resaltó en estos casos el de Lorenza resguardada por el Cacique, pero este no fue el único caso de este tipo ya que en el pueblo de Tabio encontramos a un cacique pidiendo por “sus hijos siendo como son hijos de mestiza”[14].

Esta relación familiar, que se irá encontrando en otros documentos de los que se hablara luego, esta acompañada de testimonios de hermandad y amistad, siendo una de las mejores muestras la que se encontró en la repuesta del Cacique de Cueca quien afirma que Luís Henríquez tiene hermanos que “se llaman Alonso y Juan Tinjica” a quien “los indios y caiques y capitanes los quieren bien y lo tienen por pariente y amigo” [15] .

Aunque este hace parte de la comunidad indígena y sus relaciones estuvieron marcadas por la armonía que caracteriza a las relaciones entre parientes, es importante matizar este argumento en la medida que muchos de estos familiares de hecho estuvieron involucrados en casos de alteración negativa de la cotidianidad de la comunidad. El mejor ejemplo de ello es el de Francisco de Cardenas, de quien el capitán de Gacha afirma que: “es dañoso entre estos indios y castiga los muchachos y que con hacha que desquila ovejas y caballos de los indios le han hecho daños le ha cortado las puntas de las orejas y que conviene no este ni viva con los dichos indios ni labre su labranza de su mujer entre ellos”[16]. Este caso es interesante por que da varios elementos sugieren ideas del por que de las acusaciones; En la defensa que presenta el acusado el afirma “como es (siniestro?) lo deducido por los testigos de la sumaria, de donde resulto el dicho cargo y por que yo he vivido ajustadamente daño ni agravios a los dichos indios antes bien les a sido y es de muy grande utilidad y provecho”, justificando su asistencia bajo el argumento que: “por esto como por hacer vida maridable he asistido con ella y también por no tener otros bienes para poderla sustentar y a mis hijos y demás familia que de haber tenido otra parte donde poder vivir me hubiera ido por quitarme de las ocasiones que los dichos indios me dan sin agradecimiento del beneficio que les hago echándome a mano sus cabalgaduras y ovejas para que me destruyan lo poco que siembro por mi misma persona solo con la atenencia de que les deje de aburrido las dichas tierras que son de la dicha mi mujer y sin embargo de los dichos agravios pasando por ellos no le he dicho cosa alguna ni de mi ha habido queja ante los corregidores como constará por declaración”[17].

Resulta interesante este caso por que se está ante una discusión donde más que ser el carácter específico del mestizo la razón la querella, se da por un problema entre vecinos que muy seguramente se puede encontrar entre casos de indios. Resulta además interesante que contra la mujer de Francisco, Lorenza que es también mestiza, no se hace ninguna acusación; Esto ultimo permite pensar que mas que ser por su calidad de raza la disputa es por un inconveniente económico entre ellos, en este caso el problema de la tierra y los animales. Ayuda al argumento el hecho que en esta misma visita el cura doctrinero, como se había señalado, había declarado que vivían dos mulatos de los que “no tiene noticia les sea perjudiciales, antes bien los ayudan en los servicios y en los jornales”[18], y contra ellos ni se levantan cargos, ni los indígenas declaran su existencia. Mejor suerte corrieron ellos por que contra Francisco el dictamen final es la expulsión del resguardo.

Pero así como se encontraban estos argumentos de nocividad, también encontramos que varios de los mestizos implicados antes de ser segregados son defendidos por los mismos indios; este es el caso de Meusa en el que Don Miguel -gobernador de Meusa- y Don Francisco -capitán de la parte de Canchona- afirmaban que: “entre ellos vive Mateo, mestizo casado con doña Isabel india de Meusa que esta asistencia no es ordinaria sino de algunas fiestas cuando viene a misa. Que este no es de perjuicio a los indios”[19]; En este mismo documento en el proceso levantado contra Luís Henríquez se observa en una de las declaraciones de don Pedro -cacique de Cueca- el testimonio que “no le ha hecho mal a los indios, les hace bien” y que “procede bien y es hombre de verdad y confianza y esto es publico y notorio”[20].

Esta relación de familiaridad, en la que los mestizos antes de ser diferentes son asumidos en la practica como indígenas, explica el que no se declaren tantos mestizos en las respuestas dadas por los indígenas, y antes si se declare, en la mayoría de las visitas, versiones similares a la de el Cacique del pueblo de Susa quien afirmaba que “los indios no han recibido malos tratamientos (por que) no hay por aquí quien les haga daño”[21].

Resulta evidente gracias a esto que sean mestizos que vienen de fuera de la comunidad los únicos contra quienes las acusaciones se hacen tan ácidamente, y esto explicado nuevamente por su falta de vinculación con la comunidad. Entre estos casos encontramos dos tipos, el de mayordomos y labradores;

De los primeros se encuentran desde épocas tempranas su asistencia; en la visita de 1604 a los pueblos de Unta quedo registrado el testimonio de uno de los mestizos que fue mayordomo en la hacienda de un encomendero, quien testificaba que “le parece abra 9 años que paso la visita del señor oidor Miguel de Ibarra y los (cinco) años primeros existió (el) testigo entre estos indios los tres años (agregado incomprensible) siendo mayordomo del dicho don francisco de Osorio”[22]. Otro mayordomo se encontró con el nombre de Bartolomé Sánchez en el pueblo de Pacho, de quien Juan Chía Indio gobernador afirmaba que era “mulato libre mayordomo de hacienda de Alonso de Mayorga”[23]

Pero estos dos no fueron de mayor daño a los indígenas, en cambio sí encontramos en la visita practicada a Tabio en 1638 la presencia de un mayordomo que causo graves inconvenientes a indígenas; Como lo señalaba el indio de la capitanía de Chibiasuca, Bartolome Gañan: “abra 20 días poco más o menos que Esteban de Espitia, mestizo mayordomo de Julián de Villanueva le dio a este testigo de moxicones en ambas (canillas) y le dio de (coces) y lo trato mal diciéndole a este testigo si fuera mas mozo le hiciera de dar la (hiel) por la boca y que de la vejación el estuvo muy malo y el testigo lo hizo con ocasión de las ovejas que este testigo esta guardando del padre cura Sebastián, revuelto con las de Julián de Villanueva y que había faltado un borrego”[24]; este no era el único abuso del que estaba acusado, Luís indio de Tivito de la parte de Bojaca afirmó que “habrá dos semanas poco mas o menos que Esteban de Espitia mestizo mayordomo de la hacienda de Julián de Villanueva trató mal al testigo dándole como le dio con un garrote cuatro golpes en la cabeza lo descalabró en ella y le salió sangre y mostró y trajo consigo un garrote que dijo era él con que le había descalabrado, de que éste testigo se quejó a otros indios de la parte del gobernador de Tabio por sirviéndose este testigo dijo le había faltado media mochila de harina y sobre esto lo trató mal y descalabró como ha dicho [25].

Como vemos ambos casos están relacionados con el cuidado que el mayordomo cuidaba las propiedades de su amo, en el primer caso los borregos y en el segundo la harina, donde, tomándose abusivamente la potestad de castigo les infringe a los indios severos daños.

Se encontró también el testimonio de otro mestizo en Usaquén, del que declaró el Indio Felipe, Cacique de Teusaca, quien afirmó: “Conoce a Bernardo Raigoso, mestizo de seis años a esta parte poco mas o menos fue mayordomo de la hacienda de Teusaca”[26]. Pero más que rescatar el testimonio como mayordomo, en este caso encontramos el segundo tipo de ocupación de mestizos, es decir el de labradores[27], ya que después que dejo de ser mayordomo (y del cual no se encontró queja) se quedó en la región como agricultor. Son dos de los gobernadores de pueblos indígenas quienes nos informan: “Que solo ha entendido que Bernardino Raigoso vecino de este valle que tiene una estancia arrendada en el (valle) de este pueblo en la parte de Tibsacá”[28]. Este mestizo se encontró envuelto en un caso por amancebamiento, donde varios indígenas le acusaron por que “saben por haberlo oído a sus parientes los indios de esta parte de Teusaca que Bernardo Raigoso mestizo que tiene arrendada una estancia en este valle entra en este pueblo y le quita a Luís Carcayno de la dicha parte quitó a su mujer y se la lleva a la dicha su estancia por que dicen esta amancebada con ella y esto es notorio en este pueblo por que se habla muy ordinario dentro de la gente de él” [29].

Resulta particular este caso por que la mayoría de los indios entrevistados le acusaron por el robo de la mujer del indio viejo, que no es más sino la denuncia contra un ente externo que asiste a la comunidad con daños y perjuicios para el buen funcionamiento de ésta. En su defensa se encontraron algunos de los rasgos de la participación de éste en los resguardos ya que el mismo afirmaba que “traigo del valle de Ubaque algunas juntas de bueyes apuradas, las alquilo a los vecinos de dicho pueblo para ganar con que poderme sustentar yo y mi mujer y mis hijos. Y luego, sin detenerme aquí más tiempo me vuelvo al dicho Valle de Ubaque a donde tengo mi asistencia”[30]; Con esta declaración se puede observar como a pesar de lo nociva que resultó su presencia, debido al amancebamiento, la única interacción del mestizo no era esta; el también presta servicios a la comunidad que sirven para solucionar algunas necesidades de los indios;

Algo que da mas pistas sobre las múltiples relaciones es que en este caso Bernardo no solo prestó servicios, también hace uso de la fuerza de trabajo indígena; Esto se puede afirmar por que una de las preguntas que le hicieron al tomarle su confesión fue: “si es verdad que este confesante séase unido en este pueblo de Usaquén en su estancia con indios y de indias de Teusacá hermanos parientes de la dicha bárbara india en hacerle chicha y otros servicios para hacer borracheras y juntas en casa de este confesante dijo que confiesa haberle servido a los indios e indias de Teusaca en el beneficio de sus labores e estancia se los ha dado el teniente corregidor, pagándoles su trabajo”[31].

Este, el concertaje de indios, va a ser una de las características que tendrá la relación entre el mestizo labrador y la comunidad indígena; Evidencia de esta relación, que se podría denominar laboral, se identificó en los cargos que resultaron de la visita de Tabio contra Juan Juchio Mulato quien se acusó por que “se ha servido de diferentes indios de este dicho pueblo en diferentes ocasiones y no consta les haya pagado su trabajo en presencia del corregidor o su teniente”[32], de lo que resultó la sentencia “en cuanto al cargo que se le hace de que se sirve de en cada un año de alguno de algunos indios naturales de este dicho pueblo y que no consta halla sido por concierto ante el corregidor y las pagas de (incomprensible) y lo demás contenido en dicho cargo por él le condeno en cuatro peso de ocho reales”[33]. En este sentido gracias al concertaje algunos mestizos obtuvieron la mano de obra necesaria para poder sembrar o recoger las cosechas producidas en la tierra de su propiedad ó arriendo.

Esta realidad, la del mestizo extraño al resguardo, es precisamente la que figuraba como la prototípica dentro del imaginario español, la cual, viéndola ahora acompañada de los argumentos de familiaridad, expuestos al principio de la sección, solo se puede entender como una de las facetas del mestizaje. La otra faceta importante es la que desarrollaron aquellos que se mantuvieron al interior de los resguardos. Para entenderla es necesario desarrollar un poco más la respuesta a una de las preguntas que resultan esta situación: ¿Son los habitantes hombres y mujeres de sangre mezclada dentro de los resguardos tratados como mestizos o como indios?

Ya se ha revisado las características familiares que esta pregunta implica, pero aun no se ha determinado de forma clara una de las condiciones que significa ser mestizo y no indio, esto es, el pago de la tributación frente a la Corona. Frente a esto en uno de los casos que se siguió a un mestizo que se retiró de la encomienda en la que nació este confiesa que: “siempre éste que declara ha reconocido por su encomendero al dicho Francisco de Portillo por que la dicha Constanza india Coloma madre del que declara natural de la dicha encomienda de Caparrapi como ha dicho y pide y suplica del dicho visitador le mande dar carta de libertad para que pagando su demora viva donde quisiere”[34]. En este primer momento del proceso lo único que quiso el mestizo, antes de ser reconocido como tal y por lo tanto de dejar de pagar demora, es que lo liberaran de tener que quedarse fijamente en la encomienda, comprometiéndose a pagar las demoras.

Pero tal vez este no sea el mejor de los ejemplos, ya que en últimas lo que quería era salirse de la comunidad; en cambio encontramos en dos documentos de la visita a Tabio en 1638 peticiones bastante interesantes hechas por el Protector de Naturales: en la primera, este aboga por “Juan Cacique principal de los primeros de este reino y a quien por los indios de él se le debe respeto. Digo que me informan que tienen en puesto en la descripción por tributarios para que paguen demoras y requintos y pues los dichos sus hijos siendo como son hijos de mestiza se sujetan a querer pagar la dicha demora se les releve de otros servicios personales de alquileres, conciertos, mitas, y los demás mediante ser hijos de tan principal cacique y a que si no se les releva de ellos pretenderán no pagar el dicho tributo como mestizos con que perderá su majestad sus reales requintos mediante lo cual aun pido y suplico mande reservarlos de los dichos servicios en la forma en que esta petición se refiere pues es justicia lo cual pido”[35].

La segunda resulta mas sugestiva, ya que en ella no es una de las figuras principales de los indios sino un mestizo a quien el protector de los naturales defiende argumentando “Que me informa que por ser del dicho pueblo ha vivido en él, en dónde se caso con catalina india, y por tener alguna cosa de mestizo no está puesto en la descripción por tributario, y por esta razón le impide no viva en el dicho pueblo con que quiere pagar su demora y requintos y se ponga en la descripción en que conste y que solo sea para cobrar de la dicha demora y no para que lo ocupen en servicios personales ni en ningunos así por lo dicho como por que tiene muchos hijos que sustentar. El protector pide entonces que se le ponga en la lista de tributarios”[36]

Tres son las conclusiones que podemos sacar de estos documentos por ahora: La primera es que como en el primer caso estos mestizos no querían tener una identidad diferente a la indígena, solamente querían vivir entre ellos aun teniendo que pagar las demoras y requintos[37], que es la forma que utilizaban para que se les catalogara como indígenas y no como mestizos. La segunda es que tanto a los ojos del cacique, como a los del protector de naturales, las personas de las que se hablo no tuvieron ningún impedimento para referirse como indígenas. Prueba de ello es que ambas peticiones son aceptadas. Y la tercera, es que a pesar de haberse identificado como indígenas, no querían ser utilizados para servicios personales, lo cual antes de ser una diferenciación con los indígenas, se puede afirmar que es un sentimiento compartido ya que cabe recordar que estos servicios personales estaban caracterizados por los abusos que encomenderos tienen con quienes les asisten. Entonces antes de generar una diferenciación, lo que buscan es ir constituyendo pequeñas prácticas de resistencia de forma cotidiana, como los indígenas también lo hacían.

Es pertinente en este punto ir marcando algunos puntos generales sobre el mestizaje: El mestizaje es una experiencia que aconteció tanto dentro como fuera de los resguardos, y de hecho, aun siendo una experiencia desarrollada en los resguardos, ésta fue variando en la medida que algunos mestizos abandonaron sus tierras de origen y fueron colonizando territorios fuera de sus comunidades. Puede que aun mantuvieran contacto con tierras a las que pertenecían, pero en sus nuevos lugares de vivienda ellos eran tratados como vecinos, diferentes a los habitantes del interior de los resguardos. En cuanto a los mestizos dentro de los resguardos la conclusión es evidente: prefirieron vestirse de indígenas, que aparentar ser sujetos diferentes.

La Relación Del Mestizo Y El Español

En cuanto a la relación establecida con la sociedad española encontramos desde el inicio de siglo la relación familiar, que es distinta en forma a la indígena, pero allí estaba; En información secreta tomada por el mestizo Alonso de Olalla se nos recuerda que “esta tenido por hijo de Francisco de Olalla, cuñado de don Francisco de Osorio, y nació y se crió en casa de doña Isabel de Herrera, mujer del dicho don Francisco Osorio”[38]; Para comprenderlo cabe nombrar que Francisco de Osorio era el encomendero de los pueblos que se están visitando, por lo tanto el mestizo estuvo en la casa de una mujer que no era su madre ni en la de su padre. Es seguramente uno de los hijos ilegítimos del señor Francisco de Olalla, quien antes de criarse como español, el mismo nos recuerda, se crió entre esta casa y las de los indios. Esta cercanía al encomendero permitió que este le nombrara como Mayordomo de su hacienda, como ya se ha mencionado, y por tanto, que tuviera acceso y control sobre los indios.

Esta confianza en el mundo español del mestizo no solo tuvo que ver con su familiaridad; también el mestizo logro ciertos grados de amistad que le permitieron conseguir aliados dentro de españoles que en su debido momento le ayudaron; éste es el caso particularmente de Luís Henríquez, quien en su proceso para apoyar lo que había testificado hace presentarse frente al visitador al corregidor del pueblo de Zipa, quien deja constancia que “tiene este testigo por cierto y sin duda si fuera dañoso y perjudicial a los indios se hubiera quejado de él a este testigo, lo cual no han hecho y así no tienen por inconveniente su vivienda y asistencia entre ellos por que vive con toda paz y sosiego entre ellos, y esto se lo sabe de verdad”. Este acusado también presentó a otro español como testigo, Antonio de Boracaldo, vecino labrador quien afirmo en su momento “que a más de veinte años conoce de vista y trato al dicho don Luis Henríquez mestizo, vivir y asistir entre los indios del pueblo de Cueca “[39]

Teniendo en cuenta estas declaraciones es posible levantar dos hipótesis: la primera es que como se observa en los dos últimos testimonios el mestizo tuvo una buena relación con aquellos que están cerca de él, es decir con labradores españoles y con funcionarios de no tan alta importancia que lo ven como igual y por lo tanto como poco nocivo. La segunda hipótesis es que el mestizo tuvo una relación ambivalente con la elite española, donde por una parte se integraba a la sociedad española por estar familiarmente reconocido en ella o por haber mantenido relaciones de empleo con ellos; Entre las relaciones laborales mantenidas entre mestizos y españoles encontramos además: Margarita Ledesma quien como mestiza soltera trabajó como criada de doña María de guzmán, encomendera del pueblo de Usaquén[40]; Antonio Marques como domador de ganado en el hato de francisco Sarmiento regidor de la ciudad en el valle de las Guadas y en el mismo hato Lucas Gómez que estuvo concertado por vaquero, y este mismo había sido soldado en la guerra de los Pijaos en la compañía que llevo el gobernador Antonio de Olalla “ganando sueldo de vuestra alteza y sirviendo como buen soldado”[41].

La otra cara de la moneda en esta relación fue un trato deferente por parte de la elite española. Para apoyar esta ultima afirmación es interesante revisar el caso que se lleva contra Bernardo Raigoso donde la encomendera declara que: “con el dicho amancebamiento a causado el dicho Bernardo Raigozo mestizo mucho escándalo entre los indios, no solamente con la dicha bárbara india sino con otras dos indias con quienes en público ha estado y esta amancebado, la una natural de Gacheta de la encomienda de Francisco Venegas y que habiendo huido dos o tres veces la busco el susodicho y la volvió a traer a su casa y la otra se llama Catalina natural de Choachi de la real corona la ha tenido en su casa estando amancebado con ellas”[42]. La fuerza de esta denuncia no solo radicó en el testimonio dado por la señora sino que ella se encargó de hacer testificar a dos personas más que sustentaron sus mismas acusaciones. Al revisar el resto de la declaración de la encomendera se encuentra las razones por las que esta tan interesada en la culpabilidad de el mestizo; Siguiendo la declaración esta afirma que “Luis Caica se le ha quejado por que no tiene quien le haga de comer y que le sirva. Y dejo de ser ovejero del ganado de su hijo (el encomendero) por no tener mujer por lo que ha perdido mucho ganado”[43]. Lo que se puede afirmar a partir de esta declaración es que mas allá de haber estado interesada en la armonía de los indígenas lo que realmente le afectaba a la encomendera era que el mestizo por su amancebamiento estaba siendo una limitante para el buen desarrollo de sus negocios, en este caso el cuidado de las ovejas que posee su hijo.

Un ultimo testimonio que sirve para corroborar la arrogancia que sentían algunos españoles frente a los mestizos es el que testificaba Antonio de Salas y Meneses quien es propietario del pueblo de Cota en 1670, quien afirma que “unos fulanos (bastardos) mestizos suelen acudir a este pueblo en la estancia de indio suyo, indio de dicho pueblo llamado don Diego Cota, y que aunque este testigo les ha dicho muchas veces no asistan y dado cuenta al corregidor para que lo remedie y reconoce que conviene que el señor visitador de la forma necesaria para que no asistan ni otros ningunos”[44]. Estas anteriores declaraciones van cimentando la visión que los españoles construyeron del mestizo como un ser inmoral y vago, que es un corruptor de la sociedad indígena, y un pecador en al sociedad española.

Es precisamente esa imagen la que dominó la necesidad de que en la visita los oficiales reales trataran de controlar y expulsar a los mestizos de las comunidades indígenas. Por esto puede entenderse la animosidad con que algunos funcionarios denuncian a los mestizos. Un buen ejemplo de ello es la denuncia que hizo el protector de naturales de la visita de Sopo quien declara que “he sido informado que en este pueblo de Sopo entre la gente del de Cueca agregado vive y asiste de muchos años a esta parte un mestizo nombrado Luis de Henríquez el cual contraviniendo a lo dispuesto por cedulas de su majestad se entremete en querer gobernar a los indios de la dicha parte quitándole al Cacique la autoridad de tal y a los capitanes de las mima (manda) Teniéndoles tan sujetos y subordinados a su voluntad que no hacen mas de lo que dispone (con) que es cosa conocida que los dichos indios reciban como en efecto reciben muchos daños y agravios por la superioridad con que les manda y en particular a los de dicho pueblo de Sopo y Meusa atemorizándolos de manera que (ilegible) a ser el cacique”[45]. Aunque este caso particularmente tiene sus matices por que el mestizo es además capitán de los indígenas, caso que se analizara en una siguiente parte, la imagen que presentó el Protector no es mas sino la de un monstruo que afecta terriblemente a los indios.

Esta animadversión no solo fue propia de los oficiales reales, también algunos curas doctrineros hicieron alarde de su autoridad para denunciar a los mestizos; en el repartimiento indígena de Bogota el padre Luís Gaspar afirma que “este testigo ha oído decir a algunos de daños de indios que en este pueblo han sido y viven dos muchachos de hijos de una india de que fue casada con un mulato que le son dañosos y perjudiciales y así convienen que sean mandados dejar del pueblo”[46].

Es entonces uno de los objetivos de las visitas la búsqueda de controlar lo que cotidianamente no ha sido efectivamente prevenido. Una muestra de esta función estaba en la publicación de autos de las visitas, donde se dejaran claras las reglas a cumplir en los resguardos y lugares aledaños. Como ya se planteo al principio del documento a finales del siglo XVII se agudizó la persecución contra la vivienda de mestizos en las comunidades indígenas, prueba de ello son los dos autos que se dictaron en las visitas a Cota y Zipaquira; el primero de ellos denominado Auto para que ningún mestizo, mulato, negro o otras personas acudan al pueblo de Cota, donde el visitador ordena: “que por cuanto está prohibido por cedulas y ordenanzas reales que ningún mestizo, negro, mulato, zambo ni zambaigo asista en los pueblos de naturales por los perjuicios y daños que se les causen para cuyo remedio es necesario dar comisión a persona de toda habitación para que no consienta que en este dicho pueblo vivan ni residan ninguna personas de las sobredichas mandaba y mando que el corregidor de naturales de este dicho pueblo ponga el cuidado y vigilancia que se requiere para que se ejecute el que ningún mestizo, negro, mulato, zambaigo, viva ni resida en este dicho pueblo y se riega y encarga al padre cura doctrinero de él para por lo que le toca haga guardar y cumplir lo referido precisando inviolablemente que es en servicio de dios nuestro señor y buena administración de la real ordenanza”[47].

El segundo documento, escrito por el mismo visitador, no solo maneja el mismo espíritu represivo sino irá mas lejos, ya que pide: “haciendo para que tenga efecto las diligencias que convengan de (incomprensible) quede limpio y desembarazado dicho pueblo no consintiendo vivan entre los dichos indios ningunas personas de las así prohibidos pena de 100 pesos para la cámara de su majestad y de haberlo hecho dará cuenta asumido y para ello se le despache el recado necesario”[48]. Valdría evaluar el impacto de estas políticas segregacionistas, pero ya que no se hicieron visitas para el resto del siglo, por lo menos bajo esta fuente no se puede materializar este juicio.

La última de las características de la relación entre españoles y mestizos a relatar tiene que ver con una interesante situación encontrada en uno de los documentos; En el, se ve como el mestizaje está siendo un problema para los encomenderos ya que este influyó en la disminución del numero de tributarios e indios disponibles en cada una de las encomiendas. En la declaración de los hechos que hizo un testigo señaló que “vio como el dicho Lucas Gomes estaba en una collera de hierro con cadena y estaban con el dicho Sebastián Castellanos un mulato Zambo que había ido con el que de éste no sabe el nombre y el dichos Sebastián de Castellanos dijo que llevaba al dicho Lucas Gómez a La Palma en virtud de un mandamiento que dijo era del visitador de La Palma y saco de allí un papel que dijo que era el mandamiento y lo leyó el dicho Antonio de Castro y no oyó este testigo que hablase ni mentase en el mandamiento al dicho Lucas Gómez, más que decían que era para recoger los indios naturales de La Palma y el dicho Lucas Gómez le dijo al dicho Sebastián Castellanos no me puede llevar vuestra majestad a mi que tengo una provisión y no me llevara y el dicho castellanos dijo aquí traigo esta contra esa del visitador dijo y vio este testigo que no le mostraron allí al dicho Sebastián de Castellanos la provisión que tenia el dicho Lucas Gómez por que no la tenia allí[49].

La mejor interpretación a esta situación no la da nadie mas sino el mismo Protector de Naturales que esta tratando de hacer liberar a Lucas; este afirma que “el principal inconveniente en este caso seria hacer persona libre tributaria y de mestizo indio dándole al dicho Lucas Gómez padre de menor calidad que el que naturalmente le es suyo”[50] tras esto planteó que lo que quiere el encomendero es hacer que no solo Lucas sea tributario sino también sus hijos y así ampliar el numero de tributarios de su encomienda. Paradójicamente en este caso antes de luchar el español por separar al mestizo de la comunidad lo que quiere es volverlo a este indio.

A partir de esta breve descripción se puede describir la relación entre el mestizo y el español de la siguiente forma: Una relación familiar distante, muchas veces no legítimamente aceptada; Una relación de amistad con sus “iguales” labradores y oficiales de bajo rango, y al mismo tiempo de severa animosidad con la sociedad “oficial y formal” blanca, es decir con la elite. Esta animosidad se identifico en la construcción por parte de la hegemonía de la imagen del mestizo vago, indecente y amoral. Llevada a la práctica, esta diferencia cimentó la excusa de expulsión de mestizos de los resguardos, pero paradójicamente, el creciente numero de mestizos dentro de los resguardos le planteó al blanco en el poder una diatriba: su seguridad de acceso a la mano de obra controlada en la encomienda se veía trastocada con la expulsión de los mestizos, es decir, con reconocer su status de libertad. Esta paradoja marcara los roles ambivalentes en que fueron tratados los mestizos desde el seno de la sociedad española establecida.

El Mestizo Visto A Si Mismo

Hasta acá se ha demostrado como en relación con otros actores de la sociedad colonial el mestizo es definido de diferentes formas, pero ahora se quiere ver como el se describe a si mismo: El se define como hijo, hermano y esposo; veamos: Luís Henríquez afirmó que: “soy hijo de india del dicho pueblo llamada Isabel, y mis hermanos son tributarios y además de esto estoy actualmente casado con india del pueblo de Sopo hija de don Alfonso, capitán del dicho pueblo de la parte de Cuyantiva, y por hacer como hago vida maridable con la susodicha vivo en su natural”[51]; Bernardo Raigoso afirmó a su vez que “es mestizo hijo de español y de india se llamaba Ursula Yadira”[52]. Esto lo que nos prueba es que el mestizaje fue un proceso conciente, que si bien puede que el otro lo mirara como indígena o tal ves como español, él tuvo claro que era mestizo.

Parte de esta claridad radica en la conciencia de su libertad tributaria, que fue algo que lo hizo económica y fiscalmente, diferente al indio, aunque no necesariamente diferente al español. Acá no vemos mejor ejemplo que nuevamente Lucas Gómez, quien afirmaba que el encomendero que lo acusaba de escaparse: “sirviéndose de mi en servicios personales y sin embargo de cobrarlos por vía de demora, ahora me la quiere imponer su sucesor, por decir que su antecesor la comenzó a cobrar de mi primer año. Siendo como soy mestizo hijo de español y que no debo pagar tributo por ser libre de ello de que ofrezco información la cual y por ser como soy tal mestizo hijo de español. Suplico a vuestra alteza mande y declare no deberse cobrar a mi tributo ni demora alguna y el que se ha cobrado se me devuelva como persona libre que soy”[53]. Esta conciencia de la libertad tributaria, y como se ha visto ya en casos que el mestizo, o su representante, apela a su identidad no tributaria, nos señala una condición bien interesante: El mestizo sabe que por su calidad no debe ser tasado, pero al mismo tiempo sabe que negociar su tasa le permite permanecer en su comunidad. Hemos encontrado una de las armas de resistencia cotidiana del mestizo; si era demasiada la carga que tenía en la comunidad podía irse, pero si quería quedarse podía negociarlo pagando como indígena.

Pero siguiendo el hilo de argumentación que se ha dado hasta este momento, es probable que el mestizo quisiera mantenerse en la comunidad de su familia, y esto en parte por que participaba activamente en esta comunidad. Uno de los indicadores más fuertes de la participación en la comunidad fue el papel que algunos mestizos tenían como indios principales. En Cueca Luís Henríquez, que actúa a su vez como uno de los capitanes del pueblo, afirma que: “les está de comodidad el que yo asita entre los de Cueca donde soy capitán y están a mi cargo todas las demoras del dicho pueblo que cobro por mi cuenta y satisfago con la entereza que se debe”[54]. Resulta paradójico que en este caso el visitador teniendo en cuenta la buena relación del mestizo con los indios y su papel como capitán decide que “se le manda que como hasta aquí lo ha hecho les ayude en todo lo (que) se les ofreciere y viva honestamente y no inquiete a la mujer con quien se dice ha estado en mal estado por que de lo contrario haciendo será castigado con todo rigor y echado del pueblo para que con esto se de ejemplo a los demás por que así convendrá al servicio de nuestro señor y de su majestad”[55]. Tan buena es la relación de este mestizo con sus indios que dejo consignado el escribano que “notifique este auto a don Luís Henríquez mestizo en su persona en presencia de don pedro cacique de Cueca y seis capitanes y muchos indios sus (sujetos) que estaban juntos”[56], es correcto, como lo lee el lector, los indios estaban a la expectativa del resultado final de la pesquisa contra el mestizo, y allí lo esperaron para recibir la buen nueva.

El otro caso de participación activa de un mestizo como indio principal se da en el pueblo de Subachoque, donde Francisco Julio, Zambaigo, fue el Gobernador de los indios de este pueblo quien tras ser acusado de hacer daños a algunas tierras de indios se defiende diciendo: “es de derecho que del resguardo se vallan a servir los naturales de los resguardos trayendo en ellos sus ganados (ilegible) por que no en todo se siembra demás de lo cual el poco que yo traigo solo es para el sustento de la gente de mi gobierno que solo en esto gasto los frutos que de ellos tengo y sin que el dicho ganado haga o halla hecho daño”[57]. No solo es evidente su pertenencia a la comunidad en esta declaración sino que tras acabar el proceso se encontró una petición en que el susodicho pide se le relevara de la responsabilidad de ser gobernador, lo que tal ves pudo ser una forma de medir su aceptación en la comunidad, y tras hacer una pesquisa con los indios estos declaran que no quieren a nadie mas sino a este. Tras este proceso lo vivieron a nombrar gobernador del pueblo[58]. Si bien esta reelección pudo tener que ver con que ninguno de los indios quisiera hacerse cargo de la recolección de las demoras por la responsabilidad que esta tarea tenia (si faltaban demoras debía ponerla el gobernador de su bolsillo), lo que es cierto es que tanto él como los indígenas tenían un reconocimiento mutuo de su papel en la comunidad.

Aunque el mestizo no este completamente integrado en la comunidad, la presencia del mestizo es en algunos casos valiosa para ellos; En una de las defensa que hace Francisco de Cardenas de su presencia en el resguardo se extrae que: “antes bien les a sido y es de muy grande utilidad y provecho por que en sus enfermedades los he curado por mi misma persona sangrándoles y haciéndoosles otros medicamentos sin llevarles por ellos cosa ninguna antes bien le he regalado con lo que en mi casa he tenido como es notorio”[59]. El mestizo sabe que es útil también por que ha ganado algunas habilidades de la sociedad española que ahora pueden servir a la sociedad indígena.

Con estas descripciones se puede identificar algunos rasgos de identidad del mestizo: El fue conciente de su origen, sabe que es descendiente de mezcla y no trataba de ignorarlo. Parte de esa conciencia se ve expresada en la claridad que tiene frente a su situación fiscal; Su libertad tributaria termina siendo una arma que utilizó para mantenerse o no dentro de las comunidades. Pero esta conciencia no le dirigía necesariamente a la diferenciación, de hecho, el verlo entre los indios principales da no solo una imagen de su integración sino además de las responsabilidades que asumió para beneficiar a su resguardo. Esta corta inspiración a propósito del mestizaje lo que deja es una sensación: La diferenciación en las relaciones cotidianas, de las castas, no es tan estricta, a pesar de la rigidez conceptual de la propuesta ideológica.

Hacia Una Definición Del Mestizaje

Una buena explicación de la realidad del mestizaje puede encontrase en los resguardos indígenas si hacemos caso al protector de naturales que defiende a Lucas Gómez quien afirma: “y nacido de india de su encomienda sin que poseerlo y tener otros hermanos que sean indios sea fuerza que a todos los hijos que pariese habían de ser indios pudiendo y siendo capaz su naturaleza de parir mestizos o mulatos”[60]. Como lo demuestra esta cita, el mestizaje fue un proceso natural que se llevo a cabo donde vivían los indígenas teniendo en cuenta que en estas comunidades también asistían españoles, ya fueran estos blancos encomenderos, labradores pobres o también, de forma creciente, mestizos.

En fin, y tras todas estas descripciones podemos construir una gran conclusión: El mestizaje es una relación social que trato ser impuesta desde el mundo español para diferenciar por castas a la sociedad colonial, pero que en las prácticas cotidianas no llego a constituirse tan radicalmente como un esquema diferenciador. Esto puede explicarse por que, a pesar de la realidad fenotípica del mestizaje, los hombres y mujeres que vivieron este proceso tuvieron la posibilidad decidir como utilizar este rol que definía restricciones y posibilidades. En la medida en que decidían integrarse a la sociedad española podían seguir un proceso de blanqueamiento hasta tener el estatus necesario para transformar su vinculación racial en el papel. Pero cuando su decisión era mantenerse en las comunidades indígenas, y este es el caso que más sobresalió en esta investigación, podían jugar como camaleones para seguir como indígenas, que era en ultimas como ellos querían que los vieran, y a su ves, como ellos querían verse a si mismos. El mestizaje es más una forma de denominar cierto tipo de personas por parte de los españoles que una denominación que utilizaran naturalmente los indígenas


[1] El presente articulo está enmarcado dentro de la investigación El Papel Del Mestizo En La Sociedad Colonial; Provincia De Bogota, Siglo XVII que viene desarrollando el autor para optar por el titulo de Historiador en la Universidad Nacional de Colombia, Agradezco los comentarios que a la versión preliminar hicieron varios colegas, pero en especial debo la gratitud a los comentarios hechos por el profesor Pablo Emilio Rodríguez, quien para el momento de la escritura me acompaña como director del proyecto de investigación. No sobra decir que la versión final solo es responsabilidad del autor.

[2] 1604 Diligencias de la visita practicada por el Oidor Lorenzo de Terrones a los pueblos de Pacho y Tibitó.

[3] 1603-1606 Documentos correspondientes a las diligencias practicadas por el oidor Diego Gómez de Mena en su visita al pueblo de Cajicá y al pleito que sostuvieran los indígenas de dicho pueblo con Cristóbal Tinoco por tierras de su resguardo; Legajo 8 f639r

[4] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera. Legajo 8 f546r

[5] [5] AGN; Sección Colonia; Policía; Real cedula de Carlos II, sobre que con españoles mestizos e indios dispersos se formarán poblaciones, se les diere subsistencia y se les enseñe oficios; Legajo 4 Folios 11-14

[6] 1670 Documentos referentes a las actuaciones judiciales del Oidor Mateo Ibáñez de Rivera, en su visita a la población indígena de Cita, de la encomienda de Diego Maldonado Bohórquez; Legajo f433r

[7] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal; Legajo 1, f447r

[8] Ídem f 463r

[9] 1639 Investigación que hiciera el Oidor Gabriel de Carvajal, sobre la administración de Antonio Verdugo, en la población indígena de Gachancipa, a el encomendada, y cuanto el dicho Oidor proveyó en su visita; Legajo 7, f884v; Parece haber una confusión con el nombre de este mestizo, ya que en dos de los interrogatorios aparece el nombre Pedro, pero en el caso levantado se consigna el nombre Francisco, por esta razón así esta consignado en la tabla 1.

[10] 1639 Documentos de lo actuado judicialmente en el repartimiento de Bogotá, por el Oidor Gabriel de Carvajal en su visita; Legajo 8 Folios 159-333

[11] 1639 Investigación que hiciera el Oidor Gabriel de Carvajal, sobre la administración de Antonio Verdugo, en la población indígena de Gachancipa, a el encomendada, y cuanto el dicho Oidor proveyó en su visita; Legajo 7, f887v

[12] Ídem

[13] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera; Legajo 8 f 527r

[14] 1638-1639 Información judicial que tomara en Villeta, Guaduas, Tabio y Subachoque, el Oidor Gabriel de Carvajal sobre la administración civil y religiosa de los indígenas, y reclamos de estos sobre sus resguardos, Legajo 13 f 701r

[15] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal. Legajo 1 F 530r

[16] 1639 Investigación que hiciera el Oidor Gabriel de Carvajal, sobre la administración de Antonio Verdugo, en la población indígena de Gachancipa, a el encomendada, y cuanto el dicho Oidor proveyó en su visita; Legajo 7, f891r

[17] Ídem f 919r y v, 920r

[18] 1639 Investigación que hiciera el Oidor Gabriel de Carvajal, sobre la administración de Antonio Verdugo, en la población indígena de Gachancipa, a el encomendada, y cuanto el dicho Oidor proveyó en su visita; Legajo 7, f884v

[19] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal. Legajo 1 F 458r

[20] Ídem f530v

[21] 1604-1608 Diligencias de visita publicadas por el oidor y visitador Lorenzo de Terrones en el pueblo de Susa, encomienda de Isabel Ruiz Lanchero; Legajo 10 Folios 275v

[22] 1604 Autos proveídos y diligencias practicadas en la visita hecha por el oidor y visitador, Lorencio de Torreones en los rublos de Unta y Tocancipa, Encomienda de María Velazco,; Legajo 1, f 54v

[23] 1638 Documentos referentes a la visita del oidor Gabriel de Carvajal a los pueblos de Zipaquira, Pacho y sus anexos; Legajo 2 f 238r.

[24] 1638-1639 Información judicial que tomara en Villeta, Guaduas, Tabio y Subachoque, el Oidor Gabriel de Carvajal sobre la administración civil y religiosa de los indígenas, y reclamos de estos sobre sus resguardos; Legajo 13 f 648r

[25] Ídem 649r

[26] 1639 Causas de que conociera el Oidor Gabriel de Carvajal, en su visita a las encomiendas indígenas Usaquén, Teusacá, y sus agregados, y cuanto el proveyó respecto de la administración de los susodichos naturales; Legajo 5 f 159r

[27] También tenemos testimonio de labradores desde el principio de siglo. En Facatativa está reseñado como tal Diego Ruiz en pleito por un pedazo de tierras que los indígenas dicen es de ellos; encontrado en la reproducción de una visita efectuada en 1600, en : 1639 causas que siguiera el Oidor Gabriel de Carvajal en su visita a los resguardos indígenas de Facatativa, contra varios individuos y contra el encomendero Francisco Martines Ospina, por actos delictuosos cometidos en la administración de sus dichos naturales; Legajo 9 f 736r

[28] Ídem f78r

[29] Ídem f64r

[30] Ídem f146r

[31] Ídem f168v

[32] 1670 Diligencias de visita realizada por el licenciado Mateo Ibarra de Rivera, caballero de la orden de Calatrava, Oidor y visitador del partido de Santa Fe a los pueblos de Zipaquirá… Tibito… Sopo; Legajo 13 f 437r

[33] Ídem 453r; otras pruebas de este tipo de relación se encuentra en: 1638-1639 Información judicial que tomara en Villeta, Guaduas, Tabio y Subachoque, el Oidor Gabriel de Carvajal sobre la administración civil y religiosa de los indígenas, y reclamos de estos sobre sus resguardos. Legajo 13, f689r

[34] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera. Legajo 8 f528r

[35] 1638-1639 Información judicial que tomara en Villeta, Guaduas, Tabio y Subachoque, el Oidor Gabriel de Carvajal sobre la administración civil y religiosa de los indígenas, y reclamos de estos sobre sus resguardos; Legajo 13, f 701r

[36] Ídem 712v y r

[37] En una de las visitas nombran a tres mulatos hermanos que son tributarios, que daría mas fuerza aun a el argumento; 1639 Investigación que hiciera el Oidor Gabriel de Carvajal, sobre la administración de Antonio Verdugo, en la población indígena de Gachancipa, a el encomendada, y cuanto el dicho Oidor proveyó en su visita; Legajo 7 f 888r

[38] 1604 Autos proveídos y diligencias practicadas en la visita hecha por el oidor y visitador, Lorenzo de Torreones en los rublos de Unta y Tocancipa, Encomienda de María; Legajo 1, f 51r y v

[39] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal; Legajo 1, f529v

[40] 1639 Causas de que conociera el Oidor Gabriel de Carvajal, en su visita a las encomiendas indígenas Usaquen, Teusaca, y sus agregados, y cuanto el proveyó respecto de la administración de los susodichos naturales; Legajo 5 f 165r

[41] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera; Legajo 8 f 546

[42] 1639 Causas de que conociera el Oidor Gabriel de Carvajal, en su visita a las encomiendas indígenas Usaquén, Teusacá, y sus agregados, y cuanto el proveyó respecto de la administración de los susodichos naturales; Legajo 5 f 163v164r

[43] Ídem

[44] 1670 Documentos referentes a las actuaciones judiciales del Oidor Mateo Ibañez de Rivera, en su visita a la población indígena de Cota, de la encomienda de Diego Maldonado Bohórquez; Legajo 11 f395r y v

[45] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal., Legajo 1, f526ryv

[46] 1639 Documentos de lo actuado judicialmente en el repartimiento de Bogotá, por el Oidor Gabriel de Carvajal en su visita, Legajo 8, f159-333

[47] 1670 Documentos referentes a las actuaciones judiciales del Oidor Mateo Ibañez de Rivera, en su visita a la población indígena de Cota, de la encomienda de Diego Maldonado Bohórquez; Legajo 11, f 433r

[48] 1670 Diligencias de visita realizada por el licenciado Mateo Ibarra de Rivera, caballero de la orden de Calatrava, Oidor y visitador del partido de Santa Fe a los pueblos de Zipaquira… Tibito… Sopo; legajo 12, f 362r

[49] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera; Legajo 8 f 533v 534r527r

[50] Ídem 537r

[51] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal; Legajo 1, f528r

[52] 1639 Causas de que conociera el Oidor Gabriel de Carvajal, en su visita a las encomiendas indígenas Usaquén, Teusacá, y sus agregados, y cuanto el proveyó respecto de la administración de los susodichos naturales; Legajo 5 f 168v

[53] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera; Legajo 8 f 529r

[54] 1638. Diligencias de visita y reducción de pueblos de Sopo, Meusa y Cueca practicadas por el oidor y visitador de la ciudad de Santa Fe Gabriel de Carvajal; Legajo 1, f528r

[55] Ídem f539v

[56] Ídem 531r

[57] 638-1639 Información judicial que tomara en Villeta, Guaduas, Tabio y Subachoque, el Oidor Gabriel de Carvajal sobre la administración civil y religiosa de los indígenas, y reclamos de estos sobre sus resguardos, Legajo 13, f 667r.

[58] Ídem, f 695-698

[59] 1639 Investigación que hiciera el Oidor Gabriel de Carvajal, sobre la administración de Antonio Verdugo, en la población indígena de Gachancipa, a el encomendada, y cuanto el dicho Oidor proveyó en su visita, Legajo 7, f 919r

[60] 1617-1630 Diligencias judiciales que practicara en Caparrapí y La Palma el Oidor Lesmes de espinosa Saravia en orden a la administración de los encomenderos de las citadas poblaciones, y causa que a ellos siguiera; Legajo 8 f 546r