Por que un colectivo de consumo?

Muchas veces la cocina es en casa el lugar preferido para las visitas; A veces nos reunimos alrededor de ella para compartir alegrías y tristezas, para calentarnos alrededor del fuego o simplemente para encontrarnos en un lugar que sin ser de alguien en particular, termina siendo de todos. Hoy esta misma cocina nos ha reunido pero fuera de sus paredes, de hecho antes de sus paredes. Nos ha reunido en el momento previo de encender el fogón y empezar a cocinar. Nos hemos convocado en la compra del alimento.

Y la compra del alimento ha sido la excusa para discutir lo que comemos. Hemos llegado acá tras compartir la misma necesidad de una canasta familiar que no para de subir en precio, y que además, contiene alimentos que cada vez resultan menos saludables para nuestro cuerpo, nuestra sociedad y nuestro medio ambiente. Nos hemos sentidos iguales por la carencia de liquidez al llenar nuestras barrigas, pero también de la angustia de estar intoxicándolas con químicos, productos importados que nos imponen, sin preguntar, variar nuestras costumbres e historia alimenticia, y relaciones de intercambio que no nos favorecen a nosotros y mucho menos a quienes producen.

Este cuestionarnos por lo que comemos nos ha llevado inevitablemente a apreciar formas más saludables, sostenibles y autónomas de consumir, pero al mismo tiempo nos ha permitido indagar las diferentes variables políticas, económicas, sociales y culturales que afectan nuestro consumo. Y en este ir haciendo mercado nos comprometimos a ir empapando la palabra mientras llenamos nuestras neveras. Pero hace falta dar pasos en la explicación clara de lo que hacemos y porque lo hacemos.

El colectivo de consumo nace de la posibilidad de aprovechar el apoyo mutuo y la colaboración como estrategias efectivas de abaratar los precios de los alimentos al comprarlos en grandes cantidades y, en la medida de lo posible, superar la fila de intermediarios que se encuentran entre el productor y nosotros. Una de las expectativas a largo plazo es poder relacionarnos directamente de forma solidaria con los productores encontrándonos en dinámicas solidarias de intercambio y de mutua ayuda, porque nos sabemos iguales en esencia, a pesar de la diferencia propia de la división social del trabajo.

Pero el colectivo no es sólo una excusa para abaratar los precios; también es un intento por mejorar la calidad de la comida que comemos. Nos trazamos como otro de nuestros objetivos avanzar en recuperar los alimentos saludables para nuestro consumo. De acuerdo a esto le apostamos ir paulatinamente recuperando el consumo de alimentos sanos, identificando diferentes productores que cultiven de forma orgánica con los que podamos abastecernos.

Así mismo el colectivo de consumo se plantea como una abierta ruptura ética contra los imperativos que se nos impone en el actual Orden de cosas. Queremos aprovechar la experiencia del consumo y apoyar a pequeños productores para volver a conocer a quien nos da la posibilidad del alimento, queremos aprovechar la solidaridad como una práctica en la que el dar no requiera de devolver, queremos aprovechar nuestra acción directa para evitar que todas nuestras acciones públicas tengan que pasar por el autoritarismo del estado.

Sabemos que como seres sociales participamos en una serie de intercambios que hacen posible que nuestras comodidades aumenten y con ellas nuestra calidad de vida. Pero también somos consientes que en sociedades como la nuestra esas comodidades son restringidas de forma creciente para la gran mayoría de la población, sector al que pertenecemos. Es inevitable recordar que esas restricciones están amparadas por la riqueza y acumulación de unos pocos protegidos por las leyes y la acción estatal. Frente a esa clase y ese aparato político hemos decidido rebelarnos y evitar su explotación y autoridad, construyendo formas directas de relacionarnos volviendo a partir del reconocimiento del otro que también actúa, desde la constitución de relaciones donde la horizontalidad se presente como el principio de acción antes que el ejercicio egoísta de la dominación.

Esa es la realidad de nuestra asociación, es la apuesta a construir otro mundo distinto no mañana sino aquí y ahora, dejando las promesas de cambio futuro a los pacientes, mientras nosotros hacemos lo que podemos por el presente.

Desde la puerta del conseguir el alimento nos reunimos para poder volver a la cocina nuevamente, conspirando juntos, buscando comer con nuestras alegrías y tristezas, pero ante todo, sabiendo que tras el postre siempre tendremos intacta nuestra dignidad.

El crédito es una cortina de humo que desplaza a la solidaridad por el servicio.

Algunas propuestas frente a la crisis financiera mundial…

Un lugar común de la política económica contemporánea es dar al sistema financiero un papel mucho mas importante del que no solo social sino materialmente tiene; Por una parte confía en la función social que tiene el crédito para activar la economía cuando esta se encuentra en momentos de recesión, generando bajas en las tasas de intereses con el fin de promover la inversión productiva y por lo tanto el empleo. Por otro lado confía en la capacidad circulante de un ente que, a pesar de ser ilegal, genera emisión que la sociedad puede utilizar permitiendo el pequeño y mediano consumo con el dinero plástico.

Y hasta ahí nos hacen creer que todo esta bien; pero como muchxs lo sabemos, nada puede estar bien con la especulación financiera. Nunca podríamos confiar en un medio que, como este lo hace, profundiza las iniquidades sociales y desplaza una de las capacidades mas fuertes y eficaces de la humanidad: la solidaridad.

Desde el principio los bancos nacieron como una formula para amasar el dinero de aquellos que habían logrado acumular a partir de la expropiación de otros, aprovechando su buena familia o su propiedad para garantizar seguir expandiendo su riqueza. En un primer momento lo hacían a pequeña escala, en los grupos cercanos y locales, pero en la medida que fue consolidando la mentira del servicio, en la que nos hace creer que unos ahorran y ganan y otros piden prestado y también ganan, ese pequeño enano se convirtió en un gran pulpo que no solo controló los ahorros resultantes de la riqueza producida colectivamente sino que los puso a funcionar en lógicas especulativas que terminaron también monopolizando el acceso a la vivienda, la educación y hasta la comida.

En la medida que iba creciendo, también lo hacía con la misma rapidez su mentira, logrando naturalizar el hecho que solo algunos podían obtener el ponqué del dinero y desplazando la posibilidad de generar apoyos económicos en los que no existiera la mediación de una tasa de interés o de usura. Pero este es el momento de reflexionar: ¿es acaso la única forma de conseguir apoyo material la que nos ofrece la especulación?.

Parte de la respuesta a esta pregunta radica en cuestionar nuestra realidad social. No solo son dos grandes mentiras las que plantean los poderosos al extender la confianza en este sistema, sino detrás están realmente escondiéndose una realidad negada con molinos de viento: ¿donde esta la riqueza producida socialmente?. El aceptar el poder financiero es de plano aceptar que está riqueza solo debe estar en manos de los poderosos, de aquellos que controlan nuestra vida con la posesión de la gran propiedad privada, y aceptar esa realidad es rendirse a la posibilidad de una sociedad en que el valor de la acción humana no este necesariamente atada a las lógicas de explotación y sumisión que significa vivir en el mundo capitalista.

Lo interesante, es que siempre estamos a tiempo de demostrarnos lo contrario, ver la realidad de los hombres y mujeres que producimos día a día en los campos y ciudades, siendo nosotros a los que verdaderamente corresponde ese excedente que logramos con nuestro trabajo y que constituye la riqueza. La respuesta a las preguntas son para nosotros claras: La riqueza producida socialmente le pertenece a toda la sociedad, y la única forma de conseguir apoyo material no es mediante los bancos, es mediante la gestión colectiva de esa riqueza por medio de nuestra solidaridad.

En este plano de la interpretación es donde nos encontramos con la realidad de que la riqueza no es mala en si misma, sino cuando ella esta restringida para la mayoría. Plantear esta posibilidad es abrir el plano de la acumulación pero no egoísta; es abrir la posibilidad de la acumulación como un activo social que merecemos y que no solo es justo sino necesario utilizar. Palabras bonitas para el oyente incauto, pero que pueden ser una realidad si transformamos los valores que rigen a la sociedad donde, por ejemplo, podemos iniciar nuestra practica cotidiana deslegitimando a los bancos, dejándoles de dar nuestro dinero para su ganancia, empezando a generar redes de solidaridad efectiva en la que sea la necesidad y no el lucro los que rijan las relaciones de apoyo material entre los hombres.

Esta apuesta de ejercer la solidaridad como principio rector de la redistribución y de eliminación de la usura, es caminar de nuevo en las sendas de la asociación colectiva en la que la colectivización de nuestros excedentes permitan solucionar los malos momentos de algunos que caemos en desgracia. Y esto, compañeros, no es algo nuevo. Es volver a darle vida a las mutuales, a las cooperativas, a las sociedades de resistencia y a sindicatos. Es volver a creer que podemos ir construyendo el mundo nuevo aquí y ahora desde nuestras limitaciones y posibilidades.

Esto por lo menos abre una senda para abrir el camino a un momento donde se produzca mas para las necesidades y menos para los caudales, donde se trabaje mas desde las posibilidades que desde las obligaciones de sobrevivencia. Ya bien lo dijo Kropotkin cuando afirmó que “Fue la necesidad la que en un principio llevo al hombre a cazar, criar ganado, cultivar la tierra, hacer herramientas y luego a inventar maquinas. Es el estudio de las necesidades lo que debiera regir la producción. Y seria lógico comenzar por ahí y luego ver como ingeniarse para atender las necesidades por medio de la producción” . De acuerdo con esta esperanza debería regir el mandamiento de que a cada cual según sus necesidades y de cada cual según sus posibilidades.

Solo para hacernos cuestionar la realidad podríamos empezar por recordar el regalo; una de las posibilidades de pensar el compartir podría ser el virar del prestar por cobrar, al regalo social, es decir, el compartir la riqueza colectiva sin buscar contraprestaciones. Que no se crea con este juicio que se esta invitando a la vagancia o a la pereza, pero si se esta invitando a superar la sobreocupación y el estres productivo. En este momento la humanidad esta en la capacidad de aprovechar la tecnología para hacer que el hombre tenga mas tiempo para ocupar libremente, sea en oficios, artes, técnicas o letras. Y pudiendo todos trabajar menos, también podríamos todos ocuparnos mas. La socialización del trabajo desde la socializacion de la riqueza y la tecnología permitiría no solo acabar con el desempleo y el subempleo; abriría la posibilidad del trabajo dignificante para el hombre: el trabajo que permite decidir en que ocupar el tiempo. Regalo, solidaridad, socialización de la riqueza y apoyo mutuo: estrategias mas dignas que la especulación bancaria.

Volver a creer en la solidaridad como una forma de superar el banco es evitar la intermediación financiera con la acción directa solidaria. Es dar pasos hacia un mundo del placer productivo en que la libertad de hacer, complementada con la solidaridad de la practica, permitirán hacer al hombre lo que es su único objetivo sobre la tierra: vivir.

Basta ya de sobrevivir, acabemos con todos los bancos y con todo aquello que no nos permite aprovechar nuestra riqueza colectiva.

Anar…

Aca va un cariñito corto… para leer por si acaso.

Anar…

Levanta el puño en alto

y seduce al viento con tu alegría

revuelve cuanto tenga orden impuesto

mientras el aroma tranquilo

ese que en la mañana tanto gusta

poco a poco va que arriba

Que se escondan los poderosos

de cualquier poder constituido

que aquí ni ángeles ni reyes soles

mucho menos padres, esposos o lores.

Si quieren alguna autoridad

primero acepten la horizontalidad

pero la verdad…

no les aseguro su puesto de mandar.

Revienten en deseo los impacientes

mantengan en sigilo los cuidadosos

esta guerra es una lucha sin descanso

y al que se duerma

a ese, seguro lo motilamos…

para que en la mañana recuerde

que ni el capitalismo y menos el estado

por mas que hacen mucho a diario

llegan a la noche cansados.

Día a día y hora a minuto

vamos los irreverentes

construyendo presente

y si alguien quiere un cielo seguro

a una iglesia puede inscribirse

vino y pan habrá en su mesa

hasta buena idea esa!

pero si lo que quiere es vivir

arriesgarse a lo desconocido

atreverse a lo prohibido,

a la posibilidad de diferir

a esa causa me apego

a esa ruta, si señor

que a ese lo creo compañero

y con ese barricadas hago yo .

Si no quieres violencia

(aunque no olvides lo inevitable que será)

igual muchas cosas más hay por hacer

asambleas en la empresa

una afinidad constituida para empezar

una publicación que espera

una conferencia a organizar

Dale dale dale libertario

ante todo la dignidad

que el futuro lo construiremos

aquí y ahora

mientras luchamos juntos

cabalgando en la senda

prospera y diversa

de la libertad.

Ni un paso atrás

Libertad y vida.