La abstención no es dejar la política, es hacerla de forma distinta.

nuestros sueQuién no ha sentido que cuando más cerca están las elecciones mayor es el acoso que sufrimos con el tema de por quién vamos a votar? Que si lo haremos por la derecha que quiere el orden, o si lo haremos por la izquierda que propone la justicia, que si este candidato garantiza la seguridad o este otro que es el menos peor… miles de argumentos de por quién votar pero poca reflexión sobre el sentido de votar. Al final, si aun hay indecisión se entra en acusaciones típicas de un país en el que la guerra ha llevado a la gente a sentirse enemiga una de otra: si votas por la derecha eres un idiota útil del régimen pero si lo haces por la izquierda es por que eres un terrorista, y en este camino frenético de acusaciones se deja de ver que además de votar existe la posibilidad de abstenerse, que es una alternativa no sólo legítima sino políticamente viable.

Claro, de primer momento las que están involucradas en la carrera electoral plantean que abstenerse es dejar que otros decidan por una, restarle votos a una candidatura que salvará la nación o aun peor ser una desinteresada de la realidad del país, y no querer que las cosas se solucionen. Pero no, la abstención, como una propuesta política, lo que plantea es desenfocar la visión normalizada que tenemos y cuestionar en principio la utilidad de ejercer la democracia mediante el voto. En la medida que no sólo es un cuestionamiento vacío, al mismo tiempo que se plantea la abstención se proponen formas distintas de hacer política, acusando de viciadas y excluyentes las actuales. Así es que la abstención no es dejar de participar en política sino un participar en política de forma diferente.

Muchas de las personas que vivimos en Colombia estamos agotadas de la realidad en que vivimos, y es normal que cuando llegan las elecciones queramos cambiarla mediante la elección de un representante que sea honesto y que no llegue a hacer lo que todos los políticos de profesión hacen cuando tienen poder, es decir mantener lógicas clientelistas y corruptas. Por eso es que con mucha facilidad cuando aparecen nuevos nombres, propuestas distintas o partidos que le apuestan desde otras esferas sentimos esa fascinación que nos lleva a depositar nuestras fuerzas ciegamente en ellos. Pero a todas aquellas personas que sienten esta atracción por la solución electoral al conflicto que ante todo es social y económico es necesario decirles que hay otras formas de hacerlo, y no exactamente son estrategias militares o violentas. Difícilmente puede decirse que la abstención es la solución a todos los problemas o que es la respuesta definitiva a todo. No se quiere ser un profeta con esta nueva propuesta. Lo que se quiere es describir un agotamiento que trae el que cada cuatro años nos digan que si votamos todo se va a solucionar y al llegar el siguiente periodo nos dicen lo mismo… una y otra vez. Para ser honestas, debemos decir que hemos perdido la paciencia y hemos decidido renunciar a su política y apostarle a la nuestra; ahora, más que representación lo que queremos es participar directamente en lo que concierne a nuestra vida, a la realidad de nuestros barrios y campos pues ya no nos interesa esperar a que vengan desde afuera a entregarnos soluciones (como si en Colombia eso realmente funcionara!). Ahora queremos hacer de nuestra fuerza como comunidades una alternativa al régimen político en que nos obligan a vivir: Abstenerse para concentrarse en fortalecer la lucha social.

No creemos que la prosperidad venga con la elección. Creemos que cualquier cosa que nos ofrezcan, y ya sabemos que normalmente se queda en meras promesas, la podemos lograr si nos organizamos y luchamos para conseguirlo. Ahora la apuesta parte de construir desde la comunidad mediante la autogestión colectiva y sigue defendiendo lo público que aunque es administrado por el Estado es realmente nuestro. Por último, precisamente la lucha es por lograr de nuevo el control que nos han quitado de lo público y hacer que seamos las mismas comunidades, y no el Estado, las que lo gestionemos. Aunque está claro que en ello no están reducidos todos los problemas, ya que otras luchas son las que quedan pendientes con las distintas formas de exclusión, si es justo decir que si nos proponen las elecciones como una forma de mantener la gestión de lo público lo que les queremos decir es que no es la única y que creemos que la que se propone arriba da más beneficio a las comunidades que la que existe actualmente que normalmente da mayor beneficio a pocos entes privados. Entonces, no es que queramos dejar de participar en política sino que las elecciones nos significan una forma de hacer política que nos parece perjudicial y por lo tanto no nos interesa. Preferimos abstenernos para equivocarnos intentando otras formas pero con la diferencia que al implicarnos directamente nos equivocamos por que hicimos, no por dejar de hacer que es en últimas a lo que le juegan las elecciones: te invitan a votar para que te desentiendas de la realidad durante los siguientes 4 años.

Finalmente, al resto de la izquierda le queremos decir que es hora de dejar de desgastarse mediante las vías parlamentarias y electorales. Ustedes lo saben, por que ya han estado en alcaldías y en el congreso, que para poder estar allí hay que ceder mucho y comprometerse con prácticas que saben son una mierda como el clientelismo y la corrupción. Nos dicen que son distintos y lo creemos hasta cuando vemos que en esos lugares de poder se transforman y empiezan a actuar como aquellos que tanto criticaban. Lo sabemos, para mantenerse en el poder hay que aceptar sus reglas y muchas veces aunque venderle el alma al diablo te deje parcialmente exitoso a largo plazo te pasa la factura. No nos insistan más con argumentos viejos disfrazados de candidatos nuevos. Más bien construyamos un amplio frente extraparlamentario, en el que desde la organización y la lucha social construyamos procesos de resistencia frente a este sistema que nos excluye a la mayoría. Aunque ahora nos detestan por que creen que nosotros les restamos votos, queremos decirles que nos preocupa que ustedes le restan la energía a la lucha social por concentrarla en las votaciones. Es hora de ponernos de acuerdo en lo que nos puede fortalecer, y eso es la organización y lucha.

 A las próximas elecciones no iremos a votar, dejen ya de tratar de convencernos. Lo nuestro no es falta de responsabilidad social, es una propuesta distinta para que cada vez sean más las personas que participamos directamente en la política y no sólo en las votaciones. Tampoco queremos convencerlos si quieren igual votar, sino proponerles que no sólo piensen en por quién votar, sino también en el sentido de las elecciones. Cuestionárselo es pensar si queremos vivir en un mundo donde otros deciden por nosotras, y que por ello no tengamos el control de nuestras vidas.

 Abstenerse y luchar es la propuesta para este 2014.