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El Aire

Soñé con la anciana. Murmuraba una historia ya sabida:

– Cuando estuve embarazada me puse enferma. Fue en el río, no me cubrí y un aire me la llevó a mi sombra. Me puse triste y sin hambre. Vino un señor que vivía por la Tranca, el sabía leer el maíz; tiró unos granos y supo que no tenía sombra. Se necesitaba un trabajo; por eso se hicieron cinco curaciones, donde se rezó y cantó. Luego se llevaron velas, flores y tamales al río, para pedir a la doncella del agua que liberará la sombra retenida por el aire. El señor jaló la sombra y la guardó en una jícara. Luego yo tomé de esa jícara y me eché encima una sábana, pues aún estaba delicada. Hice compromiso con la doncella; ayúdalo a mi bebé, y a cambio practicaré la sanación.

Así fue como se hizo curadora. Ahora es recuerdo llegado entre sueños.