Leche con jugo de naranja. Diálogo de un anarquista del OC con sus amigos demócratas.

Por Marcelo “Liberato” Salinas

lecheconnaranjaEs un secreto a voces que el OC, en una medida considerable, es un proyecto que ha sido promovido y sostenido por el empeño de un puñado de anarquistas, y por los vínculos y apoyos internacionales que han recibido de compañeros ácratas en variadas latitudes.

Concentrados en superar la abundante propensión al miedo que ha sido dosificada centralizadamente, y a combatir su contraparte, la viscosa abulia que ha germinado a nuestro alrededor y dentro de nosotros, así como a llenar pluralmente el vacío que deja la periódica migración de voluntades, nos hemos empeñado en generar formas de relacionamiento, de comunicación y de prácticas libertarias y antiautoritarias y autónomas en nuestro entorno inmediato.

En ese bregar, trabajo de hormiga con alma de Sísifo, los anarquistas del OC hemos cometido el desacierto de mostrar una actitud y un uso más reactivo que propositivo respecto al notable legado del anarquismo en la historia de Cuba, echando mano de él sólo cuando hemos sido interpelados por los agentes intelectuales-policiales de la progresía local.

En otras palabras, hemos tenido el excesivo escrúpulo de no caer en la tentación de hacer propaganda anarquista, por respeto fraterno a los demás y por considerar que son las prácticas y los argumentos, no las arengas, ni el hegemonismo por chantaje emocional, los que hablan con más elocuencia de una idea.

No obstante, no desconocemos que existe una difusa pero creciente exigencia, por parte de aquellos que nos ven con lástima o incluso con simpatía, de dar cuenta de nuestras ideas, propuestas posibles de país, contribuciones más sistemáticas que den insumos al debate sobre la coyuntura en que estamos. A eso se ha dedicado en los últimos meses con persistencia militante nuestro compañero Ramón García, pero tendríamos que decir, como otros compas lo han hecho en otras latitudes, que no remamos a contracorriente para convencer a las masas, sino para impedir que estas se formen. Continue reading

Balance de 2 años de trabajo del Taller Libertario Alfredo López

Homenaje del OC a Alfredo López. 12 de Mayo de 2012, momentos antes de acción de solidaridad con el Movimiento 15M. En la foto: Eduardo Fernández, Pedro Campos, Mario Castillo, Daisy Varela y Dmitri Prieto. La tarja recuerda el sitio donde “fue secuestrado y más tarde asesinado Alfredo López Arencibia, fundador de la Federación Obrera de La Habana y de la Confederación Nacional Obrera de Cuba”.

El Taller Libertario Alfredo López de La Habana es un espacio y una unión de voluntades para recuperar y desarrollar una perspectiva libertaria y anti autoritaria dentro de la dinámica de la Cuba contemporánea.

Nacido dentro de la Red Observatorio Crítico, los que animamos el Taller tenemos el gusto de haber sido los fundadores, antes, de dicho colectivo, lo cual denota que no hemos nacido con voluntad sectaria, sino con la intención de sostener una perspectiva propiamente anarquista después de haber dado una contribución determinante a la creación de un espacio plural, múltiple y autónomo, que ha logrado permanecer casi una década gracias a esa dinámica libertaria y anti autoritaria que nos ha animado desde el principio.

Un país cuyos habitantes han sido profundamente moldeados en el culto a la modernidad, el cosmopolitismo capitalista y el acceso a los frutos enfermos de ese régimen, primero por el dominio yanqui, muy tempranamente establecido en la isla, y luego con el impulso modernista, tecnocrático y megalómano de la llamada Revolución Cubana, ha producido efectos nefastos en el imaginario social de nuestro país.

Es probable que el campesinado cubano haya sido el primero, fuera de los EE.UU., en habituarse al consumo cotidiano de alimentos industrializados producidos en ese país desde finales del siglo XIX y de los primeros, en el continente americano, en familiarizarse con las relaciones monetario-mercantiles, a pesar de ser uno de los últimos países en abolir la esclavitud.

A contrapelo de los estereotipos construidos sobre “Cuba socialista” por el progresismo mundial, nuestra isla es una sociedad prolongadamente imbuida de los valores y la cultura material del capitalismo industrial, pero eso sí, frustrada en la posibilidad de generalizar y estabilizar el trabajo asalariado urbano, como base de acceso masivo a ese estilo de vida, dado el monstruoso crecimiento en el siglo XX del monocultivo azucarero. Continue reading

Crítica ácrata a propósito de ‘Cuatro menos’ (I)

Por Ramón García Guerra

I

La obra de teatro “Cuatro menos” de Amado del Pino está siendo un éxito de público que repleta la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht cada fin de semana. ¡Público culto y sensible que ha aplaudido de pie hasta estallarles las manos! La crítica cultural de Amelia Duarte en Granma (16/09/11), sin embargo, califica de “menos cuatro” el trabajo de dirección y actoral de esta signifi-cativa puesta en escena.

Duarte nos dice:

“Entonces resulta desafortunado que, en esta puesta de Vi-Tal Teatro, dirigida por Alejandro Palo-mino, fallen algunos resortes interpretativos. El director concibe el escenario en dos niveles parale-los, de atmósferas ordinarias, que simulan la sala de dos modestas casas. Es este un espectáculo lineal donde no se elude la coordinación lógica de la acción, por el contrario, el hilo conductor se encuentra enlazado al fenómeno causa-efecto. Es todo muy concreto y es en el debate, el testimonio, el dolor donde debería sustentarse la vitalidad de la obra. No sucede así”.

Y no se detiene en lo dicho.

Critica la fallida “expresividad dramática” de los actores. (Celebrando la actuación de Néstor Jimé-nez, como la excepción.) Parece hacer tabula rasa del trabajo de actuación que hacen otros artis-tas. Sería el caso de la joven actriz que, justo al pie de la escalerilla del avión y con voz de ángel, canta una canción de amor. La estética que estremece al público, precisamente, surge de este tercer espacio (Homi K. Bhabha) que significa el bolero. Desde la cúspide la actriz se enfrenta a un escenario que a ambos lados es seguido por el público. Entonces le cantará al Ausente:

—“Pensamiento, dile a fragancia”…

Siguiendo el juego escénico (casi perfecto) –en donde el diálogo de los actores es seguido por el diseño de luces–, llegó un momento de clímax.

Entonces supe que estaba ante algo original.

Precisamente, sería en las formas artísticas de “Cuatro menos” en dónde se hallaría lo mejor.

Quizá esto logre explicar mi actitud de perplejidad ante el artículo de Amelia Duarte. Una lectura del texto de Amado del Pino, –sin duda, excelente– dejará la relación arte-sociedad un tanto a oscuras. La labor de dirección y actoral, en tal sentido, otorga un valor dramático a la obra que resulta inédito. Sin esta labor de dirección y actuación la obra es otra cosa.
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